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La semilla inmortal de Jordi Balló y Xavier Pérez (nota = 8,2)

Conociendo mis inquietudes recientes sobre guiones, historias y novelas alguien me regaló (¡gracias!) La semilla inmortal. Los argumentos universales del cine de Jordi Balló y Xavier Pérez, profesores de 2015-01-15 17.58.33Audiovisuales de la Pompeu en Barcelona. El libro trata de temas o motivos argumentales fundamentales que se repiten desde los inicios en la literatura y en el cine. Justo el tipo de libro que a mí me gusta, un libro en el que se relacionan personajes e historias de todo tipo que, aparentemente, podrían no tener ninguna conexión.

Y el libro no defrauda. Y menos para un recolector de títulos como yo. Relaciona, por ejemplo, el retorno al hogar de Ulises con Taxi driver, encuentra similares motivos en la Eneida y en Las uvas de la ira y ve la huella de Shakespeare en numerosas obras modernas. El mundo actual se llena de seres mitológicos y de historias legendarias. Y todo ello contado de una manera sucinta, muy amena, acudiendo a todo tipo de géneros y con un estilo admirable. En el libro se da una inteligente y atinada perspectiva de los argumentos universales con sutiles comentarios como que en las obras que tratan la búsqueda de un tesoro «lo que realmente importa no es el tesoro […] sino la riqueza dramática que provoca llegar a conseguirlo». También se da cabida a razonamientos filosóficos y profundos, con alusiones a Rousseau o a los terribles personajes k2015-01-15 17.59.58afkianos, entre muchos otros.

Por poner alguna pega quizás se echa de menos la referencia a películas algo menos cultas o de un nivel menos elevado, más informarles, como comedias románticas, aunque es verdad que se mencionan películas como Tú a Boston y yo a California. En este sentido abruma la cantidad de películas de países como Japón que se mencionan. También a uno le gustaría que se desarrollaran algo más los temas, pero seguramente de esa manera el libro sería inabarcable y más aburrido. También se echa de menos un epílogo que cierre todos los temas y no un final tan abrupto como el actual, por mucho que en él se cite a «la película de las películas», es decir, Fellini 8 1/2, a la que2015-01-15 18.00.39 yo, sin embargo, le di un 5,4.

Además, yo, con la boca hecha agua, a medida que iba leyendo, me fui apuntando las películas y libros más imprescindibles que me faltan por ver y leer. Me salieron 92 películas y 16 libros de entre las miles de obras mencionadas. Podéis ver las listas en las fotos. Cuando haya visto y leído un número suficiente de estas listas volveré a leer el libro.

Así que, en general, esta es una obra brillante que da una visión breve y general, pero profunda, de multitud de temas y obras y que abre las puertas y la mente para entender mejor lo que llega a nuestros ojos en forma de obra. Y encima me da la razón en la idelista1a de que muchas veces valdría más la pena acudir a los clásicos, que cuentan las mismas cosas, pero mejor. El mayor defecto de la obra es que ofrece demasiados apasionantes caminos para las pocas horas que tiene cada día.

¿Por qué se llama La semilla inmortal? Porque el libro trata de temas que desde que nacieron se han ido repitiendo, aunque con distinta cáscara; algunas veces mejorando ciertos aspectos, pero en general simplemente adaptando el tema a los tiempos en los que la obra se concibe.

¿Por qué o por qué no leerla? Hay que leerla. Pero siempre siendo consciente de lo que ha visto y leído uno. Si no es mucho, como en mi caso, lo ideal es leer el libro como alguien al que se le presentan muchas puertas abiertas y celebrar cuando alguna de ellas nos lleva a un camino que ya conocemos. El que haya leído y visto mucho supongo que disfrutará aún más viendo cómo el libro relaciona obras que quizás en la cabeza del lector jamás habían guardado relación alguna. Relacionar cosas es siempre bueno para acordarse mejor de ellas.

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La Odisea de Homero (nota = 8,1)

Hecho. Por fin me he leído la Ilíada y la Odisea. Llevaba toda la vida queriendo poder decir esto. Van Doren estará orgulloso de mí. Pasada una etapa de leer literatura moderna y convencerme de que la buena es la clásica, aproveché para llevar a cabo esta proeza. Sabía que la Odisea iba a ser más sencilla que la Ilíada, por extensión y por la historia, en la que pasan más cosas y cosas más divertidas y variopintas.

La traducción que leí fue la de García Gual de Alianza. No sé si la traducción es peor que la de la Ilíada o si se debe a que el autor es distinto de Homero o a la mayor ligereza de esta historia, pero el estilo me ha gustado menos, he vibrado menos con la historia y con las aladas palabras.

Está claro que frente a la Ilíada, la Odisea es un libro menos descarnado y menos polvoriento y sangriento, aunque no faltan en él bestialidades. Esto se debe a la dinamicidad de la historia, el hecho de que sea un viaje en el que se van sucediendo personajes y recuerdos. La obra se hace más familiar que la Ilíada porque salen más cosas conocidas. Aquí aparece por fin aparece lo del caballo de Troya, aunque siempre contado de refilón. También sale lo de las sirenas, y lo del cíclope Polifemo al que le queman el ojo y del que huyen camuflados entre las ovejas y lo de Circe que convierte a los compañeros de Ulises en cerdos y lo de Penélope y el manto que teje y desteje. Todas las cosas míticas de Ulises, vamos. Lo que no sale es lo de la muerte de Aquiles, que tampoco aparecía en la Ilíada, y que aquí solo se menciona indirectamente, cuando aparece en el Hades con los muertos, cosa que me sorprendió, por cierto, no tenía ni idea o no me acordaba de que Ulises había bajado al inframundo. Tampoco sale lo de Laocoonte. Pero, claro, todo eso saldrá en la Eneida, que pronto leeré. Sí salen en cambio otras cosas para mi sopresa, como la historia de la infidelidad a Hefesto de Afrodita con Ares, tema de La fragua de Vulcano de Velázquez.

Lo que más me soprendió es que las historias se cuentan tal cual yo las conocía sin haberme leído la obra (solo me leí de pequeño una adaptación). Yo esperaba que se dieran más detalles y que se trataran de una manera más extensa, pero no, se cuentan en pocas páginas. En cambio, se dedican demasiadas páginas a la vuelta de Ulises a Ítaca y a la preparación de la venganza. Yo pensaba que eso pasaba rápido y muy al final. Tampoco sabía que toda la primera parte se dedicara a Telémaco, el hijo de Ulises. Yo pensaba que la Telemaquia era un libro aparte y de otro autor. Ah, y por fin me entero un poco de quiénes son los cicones, los lotófagos o los lestrigones.

La sensación general es que esta obra es distinta a la Ilíada. Mientras en la Ilíada prácticamente no pasaba nada y lo que pasaba era repetición de lo anterior, muchas veces incluso contado con las misma palabras, en la Odisea, aunque se repiten muchas cosas, pasa de todo y las cosas se cuentan más deprisa. Al fin y al cabo Ulises siempre tiene prisa cuando las van contando. Y todo es menos grave. No falta, aun así, la crudeza característica de la Ilíada, con muertes horribles como las de algunos compañeros de Ulises a manos de Polifemo. Basta decir que acaban muriendo todos menos Ulises, claro que, entre otras cosas, por no ser prudentes y no hacerle caso. Hay además en esta menos presencia de los dioses en general, aunque Atenea está hasta en la sopa.

Todas estas diferencias con la Ilíada han hecho que la Odisea me haya gustado un poquito menos. Esto no quiere decir que no sea una obra magistralmente construida y que haya imágenes magníficas y escalofriantes como la de Ulises cuando ha matado a los pretendientes y se le compara con un león lleno de sangre.

Ahora veré la película de Troya, que, aunque parezca mentira no la he visto y seguiré con los temas clásicos y mitológicos de la lista de Van Doren. Ahora toca la Orestíada de Esquilo. Pero antes supongo que leeré algo de literatura española, porbablemente La sonrisa etrusca de Sampedro, que todavía no me ha llegado el libro de Modiano que pedí por Amazon.

¿Por qué se llama la Odisea? Porque el héroe de la novela es Odiseo, quien después de haber vencido a los troyanos gracias a su ingeniosa idea del caballo de Troya vuelve a casa pasando por distintas vicisitudes: siendo retenido por Calipso, intentado hechizar por Circe, atacado por Polifemo, extasiado por las sirenas, acogido por Nausícaa y los feacios y otras muchas historias más, que terminan con la venganza final contra los pretendientes de su fiel esposa Penélope, entre los que se encuentra Alcínoo, que es el primero que muere, con una brutalidad que llena de gozo al lector. Curiosamente en la obra se dice que el nombre de Odiseo se lo da Autólico, su abuelo, que fue conocido por sus robos. Autólico confiesa haber suscitado mucho odio y quiere que en el nombre de su nieto ese odio se refleje (en griego ὀδύσσομαι es ‘odiar’).

¿Por qué o por qué no leerla? Hay que leerla porque es un clásico muy divertido y trepidante, a cuyas historias y personajes se han hecho infinitas referencias a lo largo de la historia.

La Ilíada de Homero (nota = 8,3)

El otro día empecé a leer Breve historia del leer de Charles Van Doren y me di cuenta de que antes de leer otras cosas hay algunas obras imprescindibles que no se pueden obviar. La primera obra que trata Van Doren es la Ilíada. De pequeño me leí un resumen de unas doscientas páginas, pero no es lo mismo. Lo malo que tiene Van Doren, ahora que he seguido leyendo el libro es que pinta todas las obras como geniales e imprescindibles y me está cargando las listas de libros por leer. Ahora tengo todas las tragedias de Esquilo, Sófocles y Eurípides, por ejemplo, además de la Odisea o la Historia de Heródoto. Telita. Tiene al final una lista de libros que leer durante diez años. La llíada es el primero del primer año. Un buen comienzo.

Tenía la edición de Austral gris, pero la letra era muy pequeña y no se veía bien. Así que estuve buscando por internet ediciones buenas hasta que finalmente, sopesando precios en Amazon y críticas de la gente, me decidí por la de Alianza, traducida en prosa por Óscar Martínez García.

Cuando empecé a leer el prólogo de esta edición, aunque me pareció interesante, me quedé un poco temeroso de que fuera a ser una traducción no muy buena y así me lo pareció muy al principio. Pero lo del principio es normal porque siempre es lioso lo de «La cólera canta, diosa, de Aquiles hijo de Peleo». Pero luego resulta que es una traducción magnífica, fácil de leer y emocionante. Esto posiblemente ha contribuido a que la Ilíada me haya gustado tanto.

Y es que, aunque apasionante, la trama de la Ilíada es en momentos bastante aburrida. Uno espera grandes combates entre grandes guerreros y asistir a escenas míticas. Pero casi todo el rato esmás o menos lo mismo con acometidas de uno y otro bando y muertes de unos y otros, generalmente de personajes que un conocedor medio de historia no sabe. Es gracioso que muchas veces queriendo matar un personaje a alguien importante acaba matando a otro sin querer porque se le desvía la lanza o por algún otro motivo.

Es, por tanto, la obra algo repetitiva. Hasta se repiten fragmentos enteros, tal y como se ha señalado en estudios, lo cual al principio mosquea, pero luego se le coge el gusto, de tal manera que estoy pensando en imitarlo en la novela de fantasías que he empezado. Y al final resulta que según avanzan las páginas, con tanta acometida, no pasa casi nada de lo conocido. En toda la Ilíada, así conocido, solo están —y no os preocupéis de que anticipe, que para Homero la anticipación es un recurso usual— la muerte de Patroclo y la de Héctor, el origen de la cólera de Aquiles que no entra en la batalla hasta que matan a Patroclo y la terrible visita de Príamo a Aquiles para pedir el cuerpo de Héctor. Ni está lo del caballo ni la muerte de Aquiles. Hay algunos actos heroicos de personajes conocidillos como Diomedes o los Áyax (Ayantes en esta edición), pero poco más. Personalmente, no sé por qué, mi personaje favorito es Meríones, compañero de Idomeneo. Disfruté mucho cuando gana un premio en los juegos en honor de Patroclo. Por supuesto, aparte aparecen personajes de renombre como Agamenón, Menelao o Paris y otros algo menos conocidos, pero fundamentales, como Sarpedón o Néstor.

Con todo, es una obra fascinante, trepidante, con grandes palabras, grandes actos, poderosos sentimientos, honor y gloria, muerte. Entre muchas otras cosas, son impactantes las relaciones entre dioses y mortales y entre los dioses mismos.

Por tanto, la impresión final para mí es que es una obra muy recomendable, siempre que no se busque solo un argumento divertido porque aquí lo único que encontramos es una parte del asedio de los aqueos, dánaos o argivos a los troyanos o dárdanos que termina con los funerales de Héctor, antes siquiera de la muerte de Aquiles y Ayante. Habrá que esperar a la Odisea para ver otras cosas conocidas. Yo, verdaderamente, ahora que ya me he familiarizado con los personajes, si tuviera tiempo, me la volvería a leer, sin duda, para disfrutar aún más. La verdad es que dan muchas ganas de leerse todo lo referente a los personajes, tragedias incluidas.

Una vez que me lea también la Odisea y la Eneida, veré la peli de Brad Pitt, siendo consciente de que es muy mala (lo primero que leí es que mezclan a Criseida con Briseida), pero bueno, por curiosidad.

¿Por qué se llama la Ilíada? Porque el nombre que dan los griegos a Troya es Ilion. La historia narra el asedio a Troya por parte de los griegos y la defensa de estos.