Archivo de la etiqueta: teatro

Yerma (nota = 7,1)

Crítrica de EL PRÍNCIPE DE VER/LEER

Muchas veces entro en rachas en las que me da pereza ver teatro, pero hay que hacerlo. Una de las obras que más tiempo llevaba rondando por mis listas era Yerma de García Lorca. Elegí para verla la versión para el cine de Pilar Távora, con Aitana Sánchez-Gijón. Seguir leyendo Yerma (nota = 7,1)

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Todos eran mis hijos de Arthur Miller (nota = 7,8)

Crítica de EL PRÍNCIPE DE VER/LEER

Con motivo del centenario del nacimiento de Arthur Miller El Cultural de El Mundo dedicaba el otro día varias páginas al autor. Fue el aliciente perfecto para dejar a un lado por fin la desazón que me produjo Muerte de un viajante y atreverme, no sin miedo, con Todos eran mis hijos, obra suya de la que tanto había oído hablar. Opté por la representación de Estudio 1, disponible en la página de rtve.


Y la obra es muchísimo mejor que Muerte de un viajante. En este caso la amargura de la historia presentada no es en absoluto innecesaria. La sospecha de la culpabilidad del padre, la esperanza de que alguien no haya muerto, el rencor o la distinta manera de entender la vida son algunas de las cuestiones trascendentales que se tratan aquí y que retratan en un espacio único y de una manera terriblemente veraz las obligatorias fricciones que se dan en la vida cuando la muerte acecha o cuando debemos elegir entre lo que debemos y lo que queremos.

Basada en hechos reales, pero presentada de una manera genial, que la buena representación de Estudio 1 no desmejora, con un genial Narciso Ibáñez Menta (padre de Chicho), como Joe Keller, la obra presenta dilemas clásicos motivados por el amor. ¿Hasta qué punto querer a alguien justifica nuestro actos? A la solidez y contundencia de la obra contribuyen sin duda símbolos como el del árbol, que muestran cómo a veces, cuando todo falla, siempre nos queda la opción de refugiarnos en la fantasía, opción no obligatoriamente desdeñable.

¿Por qué se llama Todos eran mis hijos? Ojo spoiler. Las muertes de los aviadores que se estrellaron por culpa de las piezas defectuosas que Joe Keller no evitó que se mandaran, entre los que se econtraba su hijo, al fin y al cabo le duelen como si todos fueran sus hijos (dicho al final de la obra).

¿Por qué o por qué no verla? La obra es muy buena a pesar del estatismo de las escenas y de que trata un tema bastante duro y poco agradable. Demuestra que en un solo espacio se puede hacer una gran obra (no como en Mi gran noche), siempre y cuando los diálogos y los sentimientos sean capaces de cubrirlo todo e, incluso, de levarnos más allá de la escena.

Ahora me queda El crisol o Las brujas de Salem y con eso iré que chuto con Arthur Miller.

El caballero de Olmedo de Lope de Vega (nota = 6,1)

Crítica de EL PRÍNCIPE DE VER/LEER

El caballero de Olmedo de Lope de Vega es de esas obras de la literatura española que me parecía imprescindible leer o, al menos ver. El problema es que no encontraba ninguna representación buena por internet y en casa la teníamos en libros antiguos, de esos que no me gusta leer. Al final, queriendo seguir avanzando en mis listas, decidí comprarme la edición de Cátedra. Esperaba una de esas obras con peleas, grandes diálogos y buen argumento. Seguir leyendo El caballero de Olmedo de Lope de Vega (nota = 6,1)

Sueño de una noche de verano (nota = 6,9)

Crítica de EL PRÍNCIPE DE VER/LEER

No quiero ni pensar cuánto tiempo llevaba teniendo pendiente de ver o de leer Sueño de una noche de verano de Shakespeare, aunque solo fuera porque Herschel puso el nombre de Titania y Oberón a los satélites de Urano inspirado en esta obra. Algún extraño reparo hizo que hasta viera otras obras fantásticas menos importantes, como la horrorosa El pájaro azul, antes. Cuando por fin me decidí a verla, elegí la adaptación al cine de Michael Hoffman. Seguir leyendo Sueño de una noche de verano (nota = 6,9)

La pechuga de la sardina de Lauro Olmo (nota = 6,6)

Vi el anuncio en el Metrópoli de El Mundo de La pechuga de la sardina de Lauro Olmo, dirigida por Manuel Canseco, que se representa estos días en el Teatro Valle-Inclán. Ya tenía otra obra que leer. Y la teníamos en casa. Aun así, sin ninguna convicción, por si acaso miré a ver si estaba en Youtube. Y me sorprendió ver que estaba en Estudio 1. No sabía que fuera tan conocida. Como siempre, mucho mejor verla que leerla. Pero, no sé por qué, no me dejaba pinchar encima. Al final no tuve, pues, más remedio que leérmela. Seguir leyendo La pechuga de la sardina de Lauro Olmo (nota = 6,6)

La dama duende de Calderón de la Barca (nota = 7,0)

Siempre he sentido curiosidad por tres obras con la palabra dama: La dama boba de Lope, La dama duende de Calderón y La dama pájara de Camilo José Cela. El otro día, quería seguir con Poncela y ponerme Un marido de ida y vuelta, pero no hay versión de Estudio 1 de ella. Para elegir cuál ver entonces, me metí en el canal de Youtube de Estudio 1 con la intención de ir siguiendo un orden. La primera que aparece es La vida es sueño, que ya vi, y la siguiente era precisamente La dama duende. Era el momento de empezar con el trío de damas.

La historia es bastante simple, pero la trama es un poco intrincada. Es una verdadera comedia de enredo con un jaleo grande de personajes y lugares. Los versos no son demasiado buenos al principio, hasta que se llega a las impresionantes palabras (casi al comienzo de la Jornada II) que don Luis, el hermano de don Juan, amigo que acoge al protagonista don Manuel, le dedica a Beatriz. Unas palabras de amor cargadas de preciosos contrastes:

«Mayor gloria me darás
cuando más penas me ofrezcas;
pues cuando más me aborrezcas
tengo de quererte más.»

Y sobre todo las palabras del final:

«aunque es mejor, porque dé
gloria al amor, siendo dios,
que olvides tú por los dos;
que yo por los dos querré.»

Estos versos quizás son lo mejor de la obra (creo recordar que luego había alguno más), junto con las graciosas situaciones que se producen con el miedo del criado gracioso de don Manuel, Cosme, cuando cree que ha entrado un duende en la habitación.

Pero, aunque más completa y simpática que La cisma de Ingalaterra, es esta otra obra sencilla, pese a lo embrollado de la trama, de Calderón.

¿Por qué se llama La dama duende? Porque doña Ángela, hermana del que hospeda a don Manuel, tiene acceso a través de una alacena al cuarto del invitado y, hasta que no se dan cuenta de que la que entra y desordena las cosas es ella, creen que es un duende.

¿Por qué o por qué no verla? La obra es bastante normal, pero la representación de Estudio 1 es muy buena, con un gran Jaime Blanch, por ejemplo. Aunque solo sea por eso, se puede ver, siempre y cuando se hayan visto antes otras del autor como La vida es sueño y El alcalde de Zalamea.

Peribáñez y el comendador de Ocaña (nota = 7,0)

En el hotel en el que me alojé en El Escorial con alguien, tenían una cita (bueno, la cita) de La vida es sueño de Calderón. Esto me reavivó la comezón por el teatro español. Al volver por la tarde busqué en mis listas y vi El caballero de Olmedo de Lope en ellas, pero no encontré una buena versión en Youtube (ya me la leeré). La siguiente apuntada era Peribáñez y el comendador de Ocaña, también de Lope de Vega. De esta sí que había versión en Estudio1 y, aunque me costó, conseguí encontrarla por casa para poder ver/leerla.

La obra es amena y tiene algunas partes interesantes, pero no demasiadas. Tuve además el contratiempo de que la versión de Estudio1 se me iba parando, así que me vi obligado a cambiar de versión y vi otra que hay en Youtube. Me dio un poco de rabia porque la primera parecía mejor representada y tenía un narrador que de vez encuando intervenía con unos bellos versos que no salen en la obra. No sé quién de TVE los escribiría, pero me parecieron buenos.

1422621364985El argumento es muy sencillo.  Es un tío, Peribáñez, que ve cómo a su mujer la quiere conquistar el comendador de Ocaña, de lo cual se venga por la insistencia del comendador. Carece además la obra de grandes versos, de los que levantan del asiento (en eso sin duda es mejor Calderón). Me gustó, eso sí, y me inspiró la parte en la que Peribáñez y su mujer, Casilda, se dedican dos abecedarios de los requisitos para ser buen marido y buena esposa respectivamente. Escribí yo unos versos a esa manera, que lamento no poder poner aquí porque los voy a mandar a un concurso de lo bien que me quedaron.

¿Por qué se llama Peribáñez y el comendador de Ocaña? Porque la obra trata de la confrontación entre ambos personajes por el amor de Casilda, mujer de Peribáñez pretendida por el comendador. Un comendador era el militar que estaba al mando de una encomienda o grupo de soldados reclutados a su servicio. Ocaña es un pueblo de Toledo.

¿Por qué o por qué no verla? Es una obra bastanta sencilla, sin demasiada enjundia, pero como siempre ocurre en estas obras, se pueden sacar algunos versos de esos que hacen ver y entender las cosas de otra forma. Hubo un momento que pensé que había encontrado unos versos citados en la canción de reguetón de Calor de verano de Kike Puentes y compañía, cuando se dice «¡Bellos ojos! ¡Linda boca! / ¿De dónde es esta mujer!» (Acto II, escena XV). Pero en la canción dicen «¡Lindos ojos y linda boca! / Imagínate de verla sin ropa». Casi. No sería raro, en cualquier caso, que se hubieran inspirado en Lope. ¿No decían por ahí que Pitbull se inspiraba en Neruda y Cortázar?