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El pájaro azul (nota = 5,5)

El pájaro azul era una obra que llevaba teniendo pendiente desde hace tiempo. Sabía que no era una obra fundamental, pero se me cruzó en mi camino un día y el hecho de que su autor, el belga Maurice Maeterlinck, ganara el Nobel de la Literatura en 1911 le daba un atractivo especial. Después de ver Crimen y castigo pensé en ver Amor a quemarropa porque había leído una noticia, que se refería a ella, sobre la publicación de un nuevo libro, Canciones de amor a quemarropa, el primero de Nikolas Butler y además había visto que Amor a quemarropa es una película que tengo dos veces en mi lista, no sé por qué. Pero no me daba tiempo a verla, así que busqué una más corta y consideré oportuno ver de una vez El pájaro azul, que también está en la primera página de mi lista. La versión que tenía era la de 1976, dirigida por nada menos que George Cukor, el de My fair lady, y con un elenco impresionante, con Elizabeth Taylor, Jane Fonda, que aparecerá ahora en la comedia Ahí os quedáis y Ava Gardner.

Como ya predecía la nota de IMDb, la película es muy mala. Es un despropósito de película que encima no sigue el orden de la obra de teatro que fui más o menos leyendo a la vez, siguiendo mi costumbre. El argumento es bonito. Es la típica búsqueda de la felicidad y recuerda a obras preciosas como  El caballero de la armadura oxidada, El principito o El mago de Oz. Y la idea del gorro que tiene un diamante que se gira y permite ver el alma de las cosas es interesante. Lo malo es que en este caso las escenas no están hilvanadas, los personajes no están bien definidos y no hay demasiadas frases para el recuerdo. Quizás lo más bonito sea el encuentro con el amor materno. También tiene gracia lo del tiempo disfrazado como la muerte, con guadaña y todo, pero de blanco.  Pero, vamos, que además los trajes y los personajes son ridículos. Se puede apreciar ya algo en el cartel de la película. 11541908Dan vergüenza ajena. Sobre todo la gata. Curiosamente, la actriz que la interpreta fue acusada por Cukor de haber gafado con sus frases la película. Lo dicho: un despropósito.

El resultado es una obra que parte de una idea buena, pero que está muy mal ejecutada.

Por cierto, de Ava Gardner no he visto casi ninguna película. Tengo pendientes Forajidos y La noche de la iguana. De Jane Fonda tengo pendientes Barbarella y Klute, por la que me preguntaron el otro día en el Trivial. Y de Elizabeth Taylor ya he visto bastantes. Quizás debería ver Un lugar en el sol.

¿Por qué se llama El pájaro azul? Porque la felicidad se simboliza en la obra como la búsqueda de un pájaro azul. Es bonita la idea de que al final no es posible encontrar un pájaro completamente azul porque estos no resisten el cautiverio. Es un bello símbolo de que no hay que buscar una felicidad total porque es imposible mantenerla en el mundo en el que vivimos, pero sí es posible buscar una felicidad media.

¿Por qué o por qué no verla? En este caso no hay que verla porque da vergüenza ajena ver a actrices tan buenas hacer el ridículo en una obra que parte de una idea bonita, pero que acaba siendo un camino de escenas irritantemente inconexas (no como en El principito) y sin demasiada profundidad. Mejor leer la obra en un ratito o leerse otros muchos libros de este tipo, pero mucho mejores. Aprovecho para recomendar uno que leí hace muchos años (igual ya no me gustaría). Era El enigma y el espejo de Jostein Gaarder.

La gata sobre el tejado de zinc (nota = 8,2)

¡Qué agradable sorpresa me llevé con La gata sobre el tejado de zinc! Tenía la espina clavada de no haber visto nada de Tennessee Williams, que sale en todas partes. El otro día sin ir más lejos, preguntaron por De repente el último verano en Saber y Ganar. Yo como mucho solo había visto Un tranvía llamado deseo, pero es la típica que no sé si he visto entera o si solo he visto parte, y esto me estaba haciendo atascarme, porque la recordaba un poco desagradable y pensaba que todo Tennessee Williams iba a ser igual.

Pero La gata sobre el tejado de zinc es muy buena. Unos personajes muy bien definidos y unos actores que los clavan. Paul Newman y Elizabeth Taylor están magníficos y Burl Ives. Y también la otra familia, que estñan perfectos en su papel irritante, sobre todo . Por otro lado, la historia es conmovedora, sobre la relación entre padres e hijos con respecto a la herencia, un tema peliagudo, pero también sobre la amistad, el matrimonio, los hijos, el papel de un padre. Todo ello en un solo escenario, la casa del padre, a partir de diálogos trepidantes y contrastes entre habitaciones, entre personas. La escena culminante del padre y Paul Newman en el sótano, mientras los otros discuten es formidable. Y entre medias el alcohol y la muleta de Paul Newman como otros personajes más en la historia.

Buen comienzo en mi andadura por la obra de Tennessee Williams. Encima he descubierto por fin el origen del curioso nombre de la película. Ya me he hecho la lista de las siguientes de Tennessee Williams que tengo que ver con películas como La noche de la iguana, De repente el último verano, la propia Un tranvía llamado deseo, La rosa tatuada o Dulce pájaro de juventud, por la que siento curiosidad por el grupo de música Dulce pájara de juventud, cuya canción Gigalove está entre mis 100 canciones favoritas.