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Sabrina (nota = 8,1)

Otra de esas películas antiguas con nombre de chica que tenía en mis listas era Sabrina. Y más de darme cuenta de lo mucho que me gusta Audrey Hepburn cuando vi Vacaciones en Roma.

Y la película es muy buena. Tiene muy buen gusto, es muy dulce y la historia es complicada, pero muy bonita. Es la historia de un amor compulsivo equivocado, pero rectificado. Es una muestra de cómo las apariencias, a pesar de que puedan engañar al principio, acaban siendo menos importantes que la esencia misma de las personas. De cómo las diferencias sociales no son importantes. De cómo alguien acaba dejando una vida artificial y solitaria, simbolizada magistralmente por el plástico, por una vida feliz y plena donde no hace falta nada, ni paraguas.

Y en esto están genial Audrey Hepburn, que es Sabrina, y Humphrey Bogart. Están muy bien también todos los demás personajes, desde William Holden hasta todos los empleados de la casa. Sus reacciones, las lecturas de las cartas, sus buenos deseos hacia Sabrina y todo son deliciosos. Destaco al padre de Sabrina, interpretado por mi querido John Williams, que me encantó en películas Crimen perfecto, Testigo de cargo o Atrapa un ladrón. No es el compositor, por cierto.

El resultado es, por tanto, una película divertida, tierna y dulce, con una magnífica Audrey Hepburn. Tan deliciosa es Audrey que, incluso la terrible escena del humo de los coches tiene un toque tierno. Para seguir disfrutando con Audrey, veré My fair lady, y volveré a ver Charada. De Billy Wilder todavía me quedan La tentación vive arriba y Ariane, por ejemplo.

¿Por qué se llama Sabrina? Porque así es como se llama la protagonista, la hija del chófer, interpretada por Audrey Hepburn. Es una chica enamorada perdidamente de un hombre frívolo al que llega a conquistar para luego acabar dándose cuenta de que el amor es algo más que admiración.

Vacaciones en Roma (nota = 7,4)

Le pongo buena nota, pero esperaba mucho más de Vacaciones en Roma. Esperaba una película algo más romántica con más momentos dulces y divertidos. Verdaderamente la película se salva gracias a que Gregory Peck y, sobre todo, Audrey Hepburn están impresionantes. Esta última me gustó mucho más que en Desayuno con diamantes. No me extraña que le dieran por esta el Óscar, el Globo de Oro y el BAFTA.

El argumento es bastante tonto y se le podría haber sacado mucho más partido a la historia. Las escenas son más o menos graciosas, pero nada del otro mundo. Lo del barco como mucho y ni siquiera. Algo que está bien conseguido son los nervios del principio, entre que Audrey se escapa y que no consiguen hacer que se despierte. También luego con lo de la exclusiva que quieren sacar hay momentos de tensión, en los que uno se cree que va a ser la típica película en la que al final ella se enfada porque él la ha estado engañando, pero por suerte no es así. Luego yo esperaba otro final.

Pero bueno, creo que hay que ver la película por la maravillosa actuación de Audrey Hepburn y el especial encanto que tiene, incluso cuando se corta el pelo. Me apunto para ver Sabrina, con Audrey Hepburn y Humphrey Bogart y My fair lady, que ya va siendo hora.