Archivo de la etiqueta: quevedo

Solaris (nota = 6,9)

Crítica de EL PRÍNCIPE DE VER/LEER

Solaris (la de 2002) es una película que siempre he creído que tenía que ver, pero que he ido dejando. Ahora que ya me voy quitando otras, cuando el otro día me salió —no me acuerdo de por qué— la de Tarkovsky consideré que había llegado el momento de verla. Esperaba una mezcla entre Armageddon y Gravity (por Clooney, supongo). No me imaginaba en absoluto que fuera a ser como es. Seguir leyendo Solaris (nota = 6,9)

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Mujeres y criados (nota = 8,0)

Ayer tuve la suerte de ser invitado por un amigo a ver Mujeres y criados de Lope de Vega al Teatro Español. Cuando me lo dijo, me extrañó que en Teatro Español representaran una obra poco conocida (a mí no me sonaba) de Lope de Vega. Pero ayer, informándome antes sobre la obra, descubrí que es la obra desaparecida que descubrieron hace unos años en la Biblioteca Nacional. Eso le daba un interés especial. Y no iba a ser lo único interesante. Seguir leyendo Mujeres y criados (nota = 8,0)

El Buscón de Francisco de Quevedo (nota = 6,9)

Por fin me llegó la edición de El Buscón con notas, que como ya dije el otro día decidí comprarme, a pesar de que tenemos otros tres ejemplares de esta obra en casa, pero sin notas. La que me compré fue la de Cátedra de Domingo Ynduráin. Mi idea era no tener que estar mirando todas la palabras en el diccionario y que me explicaran las gracias.

Menuda decepción. Ya la introducción del no hace mucho tiempo desaparecido académico vi que no estaba demasiado bien. Era muy liosa y con demasiado texto ejemplificativo. Hasta me salte partes porque no me estaban aportando demasiado y me estaban calentando la cabeza. Pero es que luego las notas son la mayoría inútiles para mi propósito. Pensé al principio que igual debería haberme comprado la edición de Castalia didáctica, para que las notas fueran más sencillas, que en Cátedra son más técnicas, pero luego recordé por ejemplo las de La Regenta, también de Cátedra, y ahí sí que eran notas útiles y sencillas. En este caso muchas veces la definición que se da es del Diccionario de Covarrubias, que es como cuando te definen una palabra inglesa en inglés. Y luego muchos de los chistes no te los explica; simplemente te pone otros textos en los que sale el chiste en cuestión. Es todo demasiado técnico, con lo que, en vez de facilitar la lectura y la comprensión de esta, las notas lían. Serían quizás útiles para una segunda lectura. No dudo de su interés para un estudioso.

Pero todo esto no supondría un problema si no fuera por la otra decepción que me llevé y es que el Buscón es un texto demasiado complejo y difícil de entender en sí mismo. ¡Qué diferencia con el Quijote, que es de la época! Reconozco que me ha costado mucho leer la obra y no he podido disfrutar de ella. Solo me gustó, seguramente porque fue la que mejor entendí, la parte en la que el hidalgo cuenta los trucos para parecer rico. Ahí me reí de la manera en la que me esperaba reírme leyendo todo el libro. Lo de los trucos para rascarse en público es gracioso, por ejemplo. Al resto no le encontré el punto ni el ingenio de algunos de los poemas de Quevedo, de esos que uno admira porque no hay nadie que haya podido captar de esa manera la realidad (estilo que presuntuosamente he intentado copiar en alguno de mis poemas).

Reconozco que en parte el que no me pareciera para tanto esta obra se debe a que la leí a trompicones, entre las notas y lo que tenía que buscar en el diccionario a pesar de las notas. Me desbordó un poco la obra y me enfadé. Me sentí como cuando uno se cree que sabe inglés y luego lee un periódico y no se entera de nada.  Me pareció demasiado no sé si críptico u opaco u oscuro. Supongo que no tardaré mucho en volver a leerlo, a ver si me entero algo más, porque esta es una obra que le encanta a la gente.

A pesar de todo, es verdad que algunas cosas tienen mucha gracia cuando se entienden. Toda la parte principio en la que pasan hambre es muy ingeniosa y tiene unos juegos de palabras y unas anécdotas maravillosas, como lo del «No matarás» o lo de «Cenaron, y cenamos todos, y no cenó ninguno» o lo de la «batalla nabal» o las ingeniosamente ofensivas descripciones de personajes. Luego la parte de en medio es un poco más difícil de seguir por las expresiones y por la historia, que a veces parece que va a saltos.

En general, me ha parecido una obra difícil que me ha requerido más esfuerzo del que esperaba. Y es una pena porque lo poco que he entendido bien me ha parecido sublime.

¿Por qué se llama El Buscón? Supongo que es porque la obra narra la vida de don Pablos, que va buscándose la vida de distintas formas, con mayor o menor fortuna, y esto es lo que une el conjunto de anécdotas y situaciones cómicas (a veces terribles).

¿Por qué o por qué no leerla? Es una obra que hay que leerse, pero asegurándose de tener una edición con notas sencillas. Los no iniciados que no se compren la edición de Cátedra. Veo que hay una de Castalia Didáctica que yo igual me compro ahora para quitarme este gusanillo que se me ha quedado, este quiero y no puedo de no haber entendido bien la obra. Por lo poco que he entendido bien, la obra muestra un ingenio y un manejo del español difíciles de encontrar en otros autores.