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Sin noticias de Gurb de Eduardo Mendoza (nota = 6,6)

Crítica de EL PRÍNCIPE DE VER/LEER

Para quienes nos hemos leído con esfuerzo La verdad sobre el caso Savolta, La ciudad de los prodigios y alguno más de Eduardo Mendoza, pero no Sin noticias de Gurb, es un poco molesto que alguien que sí lo ha leído (aunque no los otros), y que encima lo ha hecho obligado en el colegio, se escandalice de que nosotros no lo hayamos hecho. Uno trata de excusarse diciendo que se ha leído los otros, como si por la suma de páginas pudiera concluirse que lo hemos leído, pero no. Perturba por eso que, siendo un libro tan corto, uno mismo no encuentre el momento de ponerse con él.

Menos mal que al fin, después de mucho, el viernes pasado por la tarde, no apeteciéndome demasiado en ese momento seguir con La Galatea, se me ocurrió leer Sin noticias de Gurb. Seguir leyendo Sin noticias de Gurb de Eduardo Mendoza (nota = 6,6)

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Todos eran mis hijos de Arthur Miller (nota = 7,8)

Crítica de EL PRÍNCIPE DE VER/LEER

Con motivo del centenario del nacimiento de Arthur Miller El Cultural de El Mundo dedicaba el otro día varias páginas al autor. Fue el aliciente perfecto para dejar a un lado por fin la desazón que me produjo Muerte de un viajante y atreverme, no sin miedo, con Todos eran mis hijos, obra suya de la que tanto había oído hablar. Opté por la representación de Estudio 1, disponible en la página de rtve.


Y la obra es muchísimo mejor que Muerte de un viajante. En este caso la amargura de la historia presentada no es en absoluto innecesaria. La sospecha de la culpabilidad del padre, la esperanza de que alguien no haya muerto, el rencor o la distinta manera de entender la vida son algunas de las cuestiones trascendentales que se tratan aquí y que retratan en un espacio único y de una manera terriblemente veraz las obligatorias fricciones que se dan en la vida cuando la muerte acecha o cuando debemos elegir entre lo que debemos y lo que queremos.

Basada en hechos reales, pero presentada de una manera genial, que la buena representación de Estudio 1 no desmejora, con un genial Narciso Ibáñez Menta (padre de Chicho), como Joe Keller, la obra presenta dilemas clásicos motivados por el amor. ¿Hasta qué punto querer a alguien justifica nuestro actos? A la solidez y contundencia de la obra contribuyen sin duda símbolos como el del árbol, que muestran cómo a veces, cuando todo falla, siempre nos queda la opción de refugiarnos en la fantasía, opción no obligatoriamente desdeñable.

¿Por qué se llama Todos eran mis hijos? Ojo spoiler. Las muertes de los aviadores que se estrellaron por culpa de las piezas defectuosas que Joe Keller no evitó que se mandaran, entre los que se econtraba su hijo, al fin y al cabo le duelen como si todos fueran sus hijos (dicho al final de la obra).

¿Por qué o por qué no verla? La obra es muy buena a pesar del estatismo de las escenas y de que trata un tema bastante duro y poco agradable. Demuestra que en un solo espacio se puede hacer una gran obra (no como en Mi gran noche), siempre y cuando los diálogos y los sentimientos sean capaces de cubrirlo todo e, incluso, de levarnos más allá de la escena.

Ahora me queda El crisol o Las brujas de Salem y con eso iré que chuto con Arthur Miller.

El caballero de Olmedo de Lope de Vega (nota = 6,1)

Crítica de EL PRÍNCIPE DE VER/LEER

El caballero de Olmedo de Lope de Vega es de esas obras de la literatura española que me parecía imprescindible leer o, al menos ver. El problema es que no encontraba ninguna representación buena por internet y en casa la teníamos en libros antiguos, de esos que no me gusta leer. Al final, queriendo seguir avanzando en mis listas, decidí comprarme la edición de Cátedra. Esperaba una de esas obras con peleas, grandes diálogos y buen argumento. Seguir leyendo El caballero de Olmedo de Lope de Vega (nota = 6,1)