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La colmena de Camilo José Cela (nota = 7,3)

El otro día mi madre y mi abuela se pusieron a hablar de Cela. Me recordaron que tenía pendiente La colmena. También me lo recordó el que unos amigos, al hablarles de la novela que estoy escribiendo, me dijeran que iba a tener más personajes que La colmena.

La colmena es el típico libro que no recordaba si me había leído o si había visto la película o las dos cosas. Al final, como es un libro imprescindible, decidí leérmelo. De Cela seguro que había leído La familia de Pascual Duarte, que me gustó bastante y La cucaña. La rosa, de sus memorias, pero como de La colmena no estaba seguro, ante la duda me lo tenía que leer igual que en crossfit ante la duda de si llevamos quince o dieciséis repeticiones hay que irse a lo bajo y hacer una más. Al coger el libro de la estantería, cogí además Viaje a la Alcarria, que también me leeré próximamente.

Al abrir el libro, pronto descubrí lo que había pasado, y es que encontré una señal por la página setenta y tantos con un dibujo de un corazón hecho por una exnovia. Lo que pasó, pues, fue que lo había dejado por ahí, y, sí, lo que hice cuando me mandaron el libro en la universidad, es triste pero fue ver la película de Mario Camus.

Bien, pues una vez leído entiendo la importancia que pudo tener en su momento y más siendo prohibido durante un tiempo. Es un reflejo óptimo de la sociedad de la época, con la gracia de que el protagonista es múltiple: la colmena en la que está toda la gente. También tiene el mérito de cómo enlaza las historias de los personajes. En eso el final con lo de Martín Marco es ejemplar. Pero, aunque la forma y la estructura son perfectas, novedosas y supusieron una modernización de la novela española, como novela en sí a mí no me ha gustado del todo. Es verdad que la historia está cogida como un extracto cualquiera de la vida, pero el arte precisamente debe saber escoger el trozo adecuado. Es como cuando yo de pequeño decía que no era poeta sino antólogo de la belleza. Pues eso, creo que con con la misma forma se podría haber hecho algo mejor, con historias menos truculentas y más interesantes y personajes que aportaran algo más que unas vidas cotidianas. Solo lo del supuesto asesinato se salva un poco de la normalidad.

Por otro lado, lo de los personajes es un poco lío, sobre todo para gente como yo a los que nos cuesta retener personajes. Pero bueno, con el censo final se puede seguir todo más o menos. La cosa es que, como en otros casos, a mí todas estas historias y diálogos, que aportan bastante poco, me quedan un poco lejos y quizás por eso no sé apreciar del todo la gracia del asunto.

En definitiva, que creo que, siendo una novela curiosa por su forma, no tiene mas mérito que ese. Además creo que las características de la novela no favorecen nada al estilo de Cela. Sin ir más lejos hoy he estado mirando por encima para mi blog de gramática Judíos, moros y cristianos también de Cela y solo en un trocito ya se puede apreciar, de mejor manera que en La colmena, el verdadero estilo inimitable Cela.

Ahora, antes de leerme Viaje a la Alcarria, seguramente me lea uno de Santiago Posteguillo que me ha llegado hoy sobre los misterios de la literatura, La noche en que Frankenstein leyó el Quijote, y Cañas y barro de Blasco Ibáñez.

Como curiosidad diré que justo hoy en Saber y Ganar han preguntado que cómo se llama el proceso de encerrar a las abejas en una colmena y la respuesta, que yo no he sabido, era enjambrar. Pues eso, en La colmena Cela enjambra muy bien, pero poco más.

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Rayuela (nota = 7,4)

Rayuela era uno de esos libros que tenía clavados en el alma como obligatorios, por mucho que una gran cantidad de gente me haya dicho que es un tostón. También, si uno lee opiniones por internet, hay mucha gente que lo adora. Para hacerlo más original decidí leerlo salteado, como el arroz, je, je, pero de la forma que propone Cortázar. Ya que es tan famoso por que se puede leer así, consideré oportuno leerlo de tal manera. Me sorprendió que haya una serie de capítulos que son prescindibles y más viendo que luego son los mejores. Yo, por supuesto, me lo quería leer entero.

Y así hice y, tal como le fui diciendo a mi madre las tropecientas veces que me preguntó que qué tal era, la verdad es que como novela no es demasiado buena, pero he de reconocer que es el libro del que más frases he subrayado en mi vida, y no solo porque sea un libro largo.

Me explico. Las historias son bastante malas y los personajes son unos pedantes bastante odiosos que se ven en situaciones que detesto y se divierten con la literatura y con la cultura en general de una manera que siempre me ha provocado rechazo y que creo que es la causante de que mucha gente se haya apartado de la literatura, asociándola a este tipo de personajillos a los que yo siempre llamo ojilatos pericultos, insulto tomado de una de las novelas del capitán Alatriste.

Pero, eso sí, muchas de las cosas que dicen o que leen los personajes, sobre todo las frases que sacan de Morelli, son pensamientos ingeniosos e interesantes, de esos que cambian la perspectiva del pensamiento, de los de subrayar, vamos. Algunas de las cosas incluso las cito en la novela que estoy escribiendo, como lo del personaje que le gusta tener los libros cerca o lo de aplicar la Gestalt a la creación de la novela. Entre otras cosas se pueden destacar frases como «hay ausencias que representan un verdadero triunfo» o muchas de las que aparecen en el capítulo 99, por ejemplo, uno de los prescindibles curiosamente; también la cita de El retorno de los brujos, libro que ya he puesto en mi lista de pendientes, la concepción de que la vida es demasiado corta para leerlo todo y que cuando uno se está leyendo algo siente que está sacrificando el leer otro libro (muy de síndrome de Fausto), y muchas cosas más.

Es, por tanto, un libro que se puede leer sin miedo, sabiendo que hay mucha referencia cultural que nos va a hacer pensar que somos unos incultos, pero eso es por el efecto de la Gestalt, y teniendo en cuenta que la historia es lo de menos (quizás es más importante si uno se lo lee en orden, no lo sé), en el que destaca ese poder que tiene Cortázar de hacernos ver la vida de otra manera, pero que yo creo que consigue mejor en sus cuentos, como en las Historias de cronopios y de famas, ya comentadas en este blog y a las que curiosamente veo que les puse peor nota que a Rayuela.

Por cierto, que nadie espere que lo de poder leer el libro de distintas maneras es como lo de los libros de Elige tu propia aventura. Aquí lo que pasa es que la historia no es importante y la mayoría de capítulos son bastante independientes.

Ahora me he puesto con otro clásico como son las Novelas ejemplares de Cervantes.