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El bazar de las sorpresas (nota = 7,1)

No sé cuánto tiempo llevo proponiendo El bazar de las sorpresas como película de jueves sin que se me haga caso. Pero, bueno, tampoco se me hizo caso el otro día con que acababa de haber un terremoto. Creo recordar que mi empeño en verla se debía a varios factores, como que estaba entre las mejores comedias románticas en algunas listas, que tiene un 8,1 en IMDb y a que es de Lubitsch, lo cual, claro, después de leer las Conversaciones con Billy Wilder de Crowe, con su «¿Cómo lo haría Lubitsch?», hace que a cualquiera le entren ganas de ver pelis de este director. Seguir leyendo El bazar de las sorpresas (nota = 7,1)

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Ninotchka (nota = 8,0)

Me disponía a pasar la tarde viendo Un puente lejano, cuando a los veinte minutos me di cuenta de que ya la había visto; en cuanto apareció Gene Hackman como Sosabowski. La que no había visto, también basada en linro de Cornelius Ryan era El día más largo. Pensé en ponérmela, pero entre el desconcierto y la duda se me había hecho tarde y solo me iba a dar tiempo a ver esa, así que elegí otra más corta. Me acordé de que el otro día, en el Trivial me preguntaron por la actriz con la que había tenido una relación Mercedes de Acosta y era Greta Garbo, lo que me hizo darme cuenta de que no había visto ninguna película de Greta Garbo, así que decidí ver Ninotchka, donde además sale Melvyn Douglas, el viejo de Bienvenido Mr. Chance.

Y Ninotchka es de las típicas películas que sorprenden para bien. Es una historia muy básica, pero puesta en escena de una manera muy delicada, con actores muy agradables y diálogos vivos e ingeniosos. Las primeras tácticas de Leon (Melvyn Douglas), que está muy gracioso, para ligarse a Ninotchka son buenísimas. En general, es una historia muy feliz, dentro del complicado tema de la Rusia soviética. La transformación de Nina a Ninotchka es deliciosa, iniciada por la escena de los chistes. Greta Garbo está genial tanto de convencida comunista, como de reformada y feliz rusa.

De otros actores, no detecté a Bela Lugosi, pero al que sí detecté es a Sig Ruman, uno de los tres graciosísimos rusos, que está incluso mejor que en Una noche en la ópera. Con esta foto, sabréis de quién hablo:

15091También se puede ver la mítica escena de «Señor Gottlieb, la señora Claypool, señora Claypool, el señor Gottlieb» al final de este vídeo, aunque recomiendo verlo entero:

Es, por tanto, una de esas películas muy agradables de ver. De Ernest Lubistch me reafirmo en querer ver El bazar de las sorpresas y me apunto Ser o no ser, que la vi hace demasiado y Un ladrón en la alcoba, que tiene un 8,2 en IMDb.

Por cierto, empiezo con esta entrada a poner una parte final donde explico por qué se llama así la obra en cuestión. No sé si lo haré de manera retroactiva. Intentaré hacerlo si tengo tiempo porque me he dado cuenta de que la respuesta suele ser bastante interesante:

¿Por qué se llama Ninotchka? Porque la protagonista es una enviada especial rusa que se llama Nina. En ruso, los diminutivos de los nombres se hacen con la k, como en Katiuska de Katia, que es una ópera de Sorozábal que dio nombre a las botas de agua, o como en vodka, que significa ‘agua’ a partir de voda. Es crucial el momento en el que Melvyn Douglas coge confianza con Nina y la empieza a llamar en numerosas ocasiones Ninotchka, como dijo mi hermano, que, como siempre, estaba por detrás mirando de reojo, muy al estilo de las películas antiguas donde se llaman mucho unos a otros por el nombre. La más exagerada en eso es La reina de África, con lo de señor Allnut, algo de lo que ya me quejé.