Archivo de la etiqueta: literatura

Voces de Chernóbil de Svetlana Alexievich (nota = 8,2)

Crítica de EL PRÍNCIPE DE VER/LEER

Ya el año pasado, un año antes de que le dieran el Nobel a la autora, me apunté Voces de Chernóbil de Svetlana Alexievich como posible regalo de cumpleaños, no porque yo sepa mucho de literatura, sino porque leí que era de las que más sonaba como candidata al premio. Al final preferí otros regalos —no recuerdo qué— y hasta que no le dieron el Nobel no me decidí a hacerme con el libro y leerlo. No soy yo muy de libros documentales, pero algo me atraía de este. Seguir leyendo Voces de Chernóbil de Svetlana Alexievich (nota = 8,2)

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Cartas a Palacio de Jorge Díaz (nota = 7,2)

Crítica de EL PRÍNCIPE LECTOR

Cuando terminé de leer Cartas a Palacio, de Jorge Díaz, no pude evitar preguntarme por qué había empezado ese libro en concreto. Quería algo ligero, abandonarme a los brazos de una historia mientras descansaba tranquilamente las tardes de domingo. Una vez más, fue mi madre la que me cedió este libro, una golosina para mis tardes de ocio, pero no ha sido así. Estoy molesto con Jorge porque me siento estafado, tenía el material para hacer algo sublime, pero se ha conformado con un escalón menor, bueno, o varios. Seguir leyendo Cartas a Palacio de Jorge Díaz (nota = 7,2)

Los trabajos de Persiles y Sigismunda de Miguel de Cervantes (nota = 7,4)

El supuesto descubrimiento de los huesos de Cervantes no ha dejado a la gente tan indiferente como a mi parecer debería. Unos porque lo celebran como si se hubiera descubierto una obra de la calidad del Quijote y otros porque se quejan o bien de que se quiera hacer negocio del tema o bien de que la gente celebre este tipo de hallazgos pero no celebre los hallazgos lingüísticos de Cervantes en el Quijote, seguramente porque o no lo han leído o, al menos, no lo han leído a la edad apropiada, que no es la niñez.

Por mi parte yo, persona a la que le gusta sacar provecho de todo, decidí tomarme estas noticias como acicate para dar un paso más en mis lecturas de Cervantes y leerme Los trabajos de Persiles y Sigismunda, tras el Quijote y las Novelas ejemplares. Sospechaba que iba a ser más parecido en estilo a las Novelas ejemplares, cuyo estilo ya dije que era bastante peor que el del Quijote y cuyas eran historias menos divertidas. Aun así, como filólogo, me daba algo de apuro no haberme leído esta obra. Seguir leyendo Los trabajos de Persiles y Sigismunda de Miguel de Cervantes (nota = 7,4)

Caballeros de fortuna de Luis Landero (nota = 8,0)

Luis Landero llevaba mirándome desde los balcones de la literatura imprescindible ya algún tiempo. También desde la balda de pendientes de mi cuarto: coloqué Caballeros de fortuna el primero por la izquierda. Llegó el momento. Seguir leyendo Caballeros de fortuna de Luis Landero (nota = 8,0)

Memed, my hawk (nota = 5,0)

Hace poco los periódicos anunciaron la muerte del escritor turco Yasar Kemal. Yo, por supuesto, no le conocía; ni siquiera me sonaba. Al único escritor turco que conocía (y solo el nombre) era a Orhan Pamuk. Es la triste diferencia entre haber o no haber ganado el Nobel. Estuve investigando y vi que la gran novela de Kemal era Ince Memed o El halcón. Pensé en leérmela, a pesar del atasco de libros que tengo, pero para mi regocijo, descubrí que había película (Memed, my hawk, dirigida por Peter Ustinov) y que estaba en Youtube. Seguir leyendo Memed, my hawk (nota = 5,0)

La colmena de Camilo José Cela (nota = 7,3)

El otro día mi madre y mi abuela se pusieron a hablar de Cela. Me recordaron que tenía pendiente La colmena. También me lo recordó el que unos amigos, al hablarles de la novela que estoy escribiendo, me dijeran que iba a tener más personajes que La colmena.

La colmena es el típico libro que no recordaba si me había leído o si había visto la película o las dos cosas. Al final, como es un libro imprescindible, decidí leérmelo. De Cela seguro que había leído La familia de Pascual Duarte, que me gustó bastante y La cucaña. La rosa, de sus memorias, pero como de La colmena no estaba seguro, ante la duda me lo tenía que leer igual que en crossfit ante la duda de si llevamos quince o dieciséis repeticiones hay que irse a lo bajo y hacer una más. Al coger el libro de la estantería, cogí además Viaje a la Alcarria, que también me leeré próximamente.

Al abrir el libro, pronto descubrí lo que había pasado, y es que encontré una señal por la página setenta y tantos con un dibujo de un corazón hecho por una exnovia. Lo que pasó, pues, fue que lo había dejado por ahí, y, sí, lo que hice cuando me mandaron el libro en la universidad, es triste pero fue ver la película de Mario Camus.

Bien, pues una vez leído entiendo la importancia que pudo tener en su momento y más siendo prohibido durante un tiempo. Es un reflejo óptimo de la sociedad de la época, con la gracia de que el protagonista es múltiple: la colmena en la que está toda la gente. También tiene el mérito de cómo enlaza las historias de los personajes. En eso el final con lo de Martín Marco es ejemplar. Pero, aunque la forma y la estructura son perfectas, novedosas y supusieron una modernización de la novela española, como novela en sí a mí no me ha gustado del todo. Es verdad que la historia está cogida como un extracto cualquiera de la vida, pero el arte precisamente debe saber escoger el trozo adecuado. Es como cuando yo de pequeño decía que no era poeta sino antólogo de la belleza. Pues eso, creo que con con la misma forma se podría haber hecho algo mejor, con historias menos truculentas y más interesantes y personajes que aportaran algo más que unas vidas cotidianas. Solo lo del supuesto asesinato se salva un poco de la normalidad.

Por otro lado, lo de los personajes es un poco lío, sobre todo para gente como yo a los que nos cuesta retener personajes. Pero bueno, con el censo final se puede seguir todo más o menos. La cosa es que, como en otros casos, a mí todas estas historias y diálogos, que aportan bastante poco, me quedan un poco lejos y quizás por eso no sé apreciar del todo la gracia del asunto.

En definitiva, que creo que, siendo una novela curiosa por su forma, no tiene mas mérito que ese. Además creo que las características de la novela no favorecen nada al estilo de Cela. Sin ir más lejos hoy he estado mirando por encima para mi blog de gramática Judíos, moros y cristianos también de Cela y solo en un trocito ya se puede apreciar, de mejor manera que en La colmena, el verdadero estilo inimitable Cela.

Ahora, antes de leerme Viaje a la Alcarria, seguramente me lea uno de Santiago Posteguillo que me ha llegado hoy sobre los misterios de la literatura, La noche en que Frankenstein leyó el Quijote, y Cañas y barro de Blasco Ibáñez.

Como curiosidad diré que justo hoy en Saber y Ganar han preguntado que cómo se llama el proceso de encerrar a las abejas en una colmena y la respuesta, que yo no he sabido, era enjambrar. Pues eso, en La colmena Cela enjambra muy bien, pero poco más.