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Palabrotalogía de Virgilio Ortega (nota = 7,8)

Crítica de El príncipe de ver/leer

Llegó a mis manos Palabrotalogía de Virgilio Ortega el otro día. Yo no suelo ser muy amigo de libros divulgativos de etimologías y curiosidades porque normalmente cuentan cosas más que sabidas y poco interesantes o poco definitivas. Y mucho menos de los que abordan temas demasiado populares como en este caso las palabrotas. Pero en una rápida ojeada me dio la impresión de que este libro iba a ser distinto y decidí leerlo. Y no solo porque me pareciera que iba a tener relación con mi novela lingüística (ahora-no.com). Seguir leyendo Palabrotalogía de Virgilio Ortega (nota = 7,8)

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La ciudad de las bestias de Isabel Allende (nota = 6,0)

Crítica de EL PRÍNCIPE LECTOR

Pues esta vez no pudo ser. Me leí La ciudad de las bestias porque ya me había leído el segundo libro de la trilogía: El reino del dragón de oro, y sinceramente, dudo que me lance a por el tercero. Seguir leyendo La ciudad de las bestias de Isabel Allende (nota = 6,0)

La ciudad de los prodigios de Eduardo Mendoza (nota = 6,7)

Crítica de EL PRÍNCIPE DE VER/LEER

La ciudad de los prodigios de Eduardo Mendoza es una de las novelas indispensables de la literatura española del siglo XX. Está en la lista de El Mundo, aparece en los libros de Literatura y, por ejemplo, la incluí en una lista con lo esencial en la literatura española que hice de pequeño y que justo me he encontrado hoy por mi cuarto. No la había leído antes porque preferí leerme en su momento, no sé por qué, La verdad sobre el caso Savolta. Luego me leí El misterio de la cripta embrujada y creo recordar que no me gustó mucho. Ahora llevaba un tiempo pensando en leerme Sin noticias de Gurb, que es el típico libro que se han leído en el colegio los que leen poco y que les hace poner una irritante cara de sorpresa cuando se enteran de que yo, «con todo lo que he leído», no lo haya hecho, peor cara incluso que cuando se enteraban de que no me había leído La ciudad de los prodigios. Como al final lo que prima es leerse lo que en general se considera imprescindible y no lo que consideran imprescindible los que leen poco (que es siempre exactamente lo que se han leído ellos), me leí La ciudad de los prodigios. Seguir leyendo La ciudad de los prodigios de Eduardo Mendoza (nota = 6,7)

Cartas a Palacio de Jorge Díaz (nota = 7,2)

Crítica de EL PRÍNCIPE LECTOR

Cuando terminé de leer Cartas a Palacio, de Jorge Díaz, no pude evitar preguntarme por qué había empezado ese libro en concreto. Quería algo ligero, abandonarme a los brazos de una historia mientras descansaba tranquilamente las tardes de domingo. Una vez más, fue mi madre la que me cedió este libro, una golosina para mis tardes de ocio, pero no ha sido así. Estoy molesto con Jorge porque me siento estafado, tenía el material para hacer algo sublime, pero se ha conformado con un escalón menor, bueno, o varios. Seguir leyendo Cartas a Palacio de Jorge Díaz (nota = 7,2)

Libro de la vida de Santa Teresa de Jesús (nota = 7,5)

En las noticias se anuncia que el 28 de marzo se cumplieron 500 años del nacimiento de Santa Teresa de Jesús. ¿Qué mejor aliciente para leer alguna de sus obras? En el tomo que tenía en casa la primera obra era el Libro de la vida. Empecé por ahí. Sabía que probablemente sería algo aburrida, pero que la manera de expresarse de Santa Teresa iba a merecer la pena. Seguir leyendo Libro de la vida de Santa Teresa de Jesús (nota = 7,5)

Los trabajos de Persiles y Sigismunda de Miguel de Cervantes (nota = 7,4)

El supuesto descubrimiento de los huesos de Cervantes no ha dejado a la gente tan indiferente como a mi parecer debería. Unos porque lo celebran como si se hubiera descubierto una obra de la calidad del Quijote y otros porque se quejan o bien de que se quiera hacer negocio del tema o bien de que la gente celebre este tipo de hallazgos pero no celebre los hallazgos lingüísticos de Cervantes en el Quijote, seguramente porque o no lo han leído o, al menos, no lo han leído a la edad apropiada, que no es la niñez.

Por mi parte yo, persona a la que le gusta sacar provecho de todo, decidí tomarme estas noticias como acicate para dar un paso más en mis lecturas de Cervantes y leerme Los trabajos de Persiles y Sigismunda, tras el Quijote y las Novelas ejemplares. Sospechaba que iba a ser más parecido en estilo a las Novelas ejemplares, cuyo estilo ya dije que era bastante peor que el del Quijote y cuyas eran historias menos divertidas. Aun así, como filólogo, me daba algo de apuro no haberme leído esta obra. Seguir leyendo Los trabajos de Persiles y Sigismunda de Miguel de Cervantes (nota = 7,4)

Caballeros de fortuna de Luis Landero (nota = 8,0)

Luis Landero llevaba mirándome desde los balcones de la literatura imprescindible ya algún tiempo. También desde la balda de pendientes de mi cuarto: coloqué Caballeros de fortuna el primero por la izquierda. Llegó el momento. Seguir leyendo Caballeros de fortuna de Luis Landero (nota = 8,0)

Memed, my hawk (nota = 5,0)

Hace poco los periódicos anunciaron la muerte del escritor turco Yasar Kemal. Yo, por supuesto, no le conocía; ni siquiera me sonaba. Al único escritor turco que conocía (y solo el nombre) era a Orhan Pamuk. Es la triste diferencia entre haber o no haber ganado el Nobel. Estuve investigando y vi que la gran novela de Kemal era Ince Memed o El halcón. Pensé en leérmela, a pesar del atasco de libros que tengo, pero para mi regocijo, descubrí que había película (Memed, my hawk, dirigida por Peter Ustinov) y que estaba en Youtube. Seguir leyendo Memed, my hawk (nota = 5,0)

Novelas ejemplares de Miguel de Cervantes (nota = 7,8)

Ayer terminé de leer las Novelas ejemplares de Cervantes, otro de los imprescindibles que me faltaban por leer.

La primera impresión es que el estilo de Cervantes es magnífico, la sintaxis es insuperable, el tono es embelesador, pero cuando de verdad se convierte en una maravilla es con el tema de la locura. Por eso, estas novelas, aunque tienen un toque parecido al del Quijote, no llegan a su nivel. Solo El licenciado Vidriera, a la que yo le daría individualmente más de un 8,5, es decir, la recomendaría vivamente, se acerca a la brillantez del Quijote. Las respuestas del licenciado, su crítica a los malos poetas y las bromas que le gastan son muy graciosas. En algunos casos hacen falta notas —yo cogí un libro de Castalia que tenía mi hermano— para entender los juegos de palabras y las respuestas en latín. El resto de novelas son historias bastante simples donde siempre hay una separación entre amados, siendo siempre la amada la más bella que ojos hayan visto, o entre familiares. La separación generalmente es o por un rapto o por una huida por deshonra. Y siempre hay un feliz reencuentro. Nunca acaban mal, tal como creo que advierte Cervantes en el prólogo. Los malos siempre son castigados y los buenos premiados.

Me llamó la atención que Rinconete y Cortadillo, que es la más famosa, es bastante mala, a mi gusto la peor. Tampoco es demasiado bueno el Coloquio de los perros, también famoso, que aparece dentro de El casamiento engañoso. Las mejores para mí, bastante lejos de El licenciado Vidriera, que es otra cosa, son El amante liberal, con una divertida historia de moros y barcos, La española inglesa, donde el amor verdadero triunfa, o El celoso extremeño, donde un hombre muy celoso encierra a su esposa. Pero, vamos, que son todas entretenidas pero simples.

El hecho de que el argumento y la temática sean bastante simples e ingenuas no quita que como me pasa con el Quijote este haya sido uno de los pocos libros en los que a veces subrayo cosas no por lo que en ellas se dice sino por cómo están escritas, con un léxico y una sintaxis que no he visto en nadie más.

Ahora me quedan La Galatea y Persiles y Sigismunda. Pero antes seguramente me lea Los detectives salvajes de Bolaño, El Buscón o Conversación en La Catedral de Vargas Llosa. Aún tengo que decidir.

Rayuela (nota = 7,4)

Rayuela era uno de esos libros que tenía clavados en el alma como obligatorios, por mucho que una gran cantidad de gente me haya dicho que es un tostón. También, si uno lee opiniones por internet, hay mucha gente que lo adora. Para hacerlo más original decidí leerlo salteado, como el arroz, je, je, pero de la forma que propone Cortázar. Ya que es tan famoso por que se puede leer así, consideré oportuno leerlo de tal manera. Me sorprendió que haya una serie de capítulos que son prescindibles y más viendo que luego son los mejores. Yo, por supuesto, me lo quería leer entero.

Y así hice y, tal como le fui diciendo a mi madre las tropecientas veces que me preguntó que qué tal era, la verdad es que como novela no es demasiado buena, pero he de reconocer que es el libro del que más frases he subrayado en mi vida, y no solo porque sea un libro largo.

Me explico. Las historias son bastante malas y los personajes son unos pedantes bastante odiosos que se ven en situaciones que detesto y se divierten con la literatura y con la cultura en general de una manera que siempre me ha provocado rechazo y que creo que es la causante de que mucha gente se haya apartado de la literatura, asociándola a este tipo de personajillos a los que yo siempre llamo ojilatos pericultos, insulto tomado de una de las novelas del capitán Alatriste.

Pero, eso sí, muchas de las cosas que dicen o que leen los personajes, sobre todo las frases que sacan de Morelli, son pensamientos ingeniosos e interesantes, de esos que cambian la perspectiva del pensamiento, de los de subrayar, vamos. Algunas de las cosas incluso las cito en la novela que estoy escribiendo, como lo del personaje que le gusta tener los libros cerca o lo de aplicar la Gestalt a la creación de la novela. Entre otras cosas se pueden destacar frases como «hay ausencias que representan un verdadero triunfo» o muchas de las que aparecen en el capítulo 99, por ejemplo, uno de los prescindibles curiosamente; también la cita de El retorno de los brujos, libro que ya he puesto en mi lista de pendientes, la concepción de que la vida es demasiado corta para leerlo todo y que cuando uno se está leyendo algo siente que está sacrificando el leer otro libro (muy de síndrome de Fausto), y muchas cosas más.

Es, por tanto, un libro que se puede leer sin miedo, sabiendo que hay mucha referencia cultural que nos va a hacer pensar que somos unos incultos, pero eso es por el efecto de la Gestalt, y teniendo en cuenta que la historia es lo de menos (quizás es más importante si uno se lo lee en orden, no lo sé), en el que destaca ese poder que tiene Cortázar de hacernos ver la vida de otra manera, pero que yo creo que consigue mejor en sus cuentos, como en las Historias de cronopios y de famas, ya comentadas en este blog y a las que curiosamente veo que les puse peor nota que a Rayuela.

Por cierto, que nadie espere que lo de poder leer el libro de distintas maneras es como lo de los libros de Elige tu propia aventura. Aquí lo que pasa es que la historia no es importante y la mayoría de capítulos son bastante independientes.

Ahora me he puesto con otro clásico como son las Novelas ejemplares de Cervantes.