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Joy (nota = 6,8)

Crítica de EL PRÍNCIPE DE VER/LEER

La verdad es que ahora me planteo por qué consideré que tenía que ver Joy. De las películas de David O. Russell solo he visto La gran estafa americana, que no me gustó (le puse un 6,7) y El lado bueno de las cosas, que me gustó un poco más, pero que tampoco fue para tanto. Quizás fuera por Jennifer Lawrence. El caso es que tenía un bono de entradas de cine y me caducaban casi ya, así que fui a ver la película. Seguir leyendo Joy (nota = 6,8)

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La gran estafa americana (nota = 6,7)

Crítica de EL PRÍNCIPE DE VER/LEER

El otro día advertí a un amigo de que en el Metrópoli había una entrevista a su adorado Robert de Niro a propósito del estreno de El becario. Hablando del actor me dijo que también va a salir una, Joy, con el director de El lado bueno de las cosas y La gran estafa americana. A él no le salía el nombre del director y yo no había relacionado las dos películas. Al final le salió que era David O. Russell. Yo, aunque me sonaba, nunca le había tenido en cuenta como director de varias películas reconocidas. La conversación, aparte de para encasillar al director, me sirvió como acicate para ver La gran estafa americana (la de El lado bueno ya la había visto). Aunque en su momento me apeteció verla, mucha gente me disuadió de ello. Me dio la sensación de que no iba a ser, pese a su  nombre, la típica película de timos como Ocean’s Eleven, Nueve reinas o El golpe, mismamente, que molan. Seguir leyendo La gran estafa americana (nota = 6,7)

Los juegos del hambre: En llamas (nota = 6,6)

Viendo que iban a sacar la tercera parte de Los juegos del hambre y con la curiosidad de saber lo que era sinsajo, pensé que tenía que ver la segunda parte, Los juegos del hambre: En llamas, a pesar de que la primera no me gustó mucho. Debería haber sospechado que no iba a ser nada buena y más, cuando el viernes mi hermano, que la había visto recientemente, me pidió encarecidamente que no la pusiera, que no quería verla otra vez.

Y es que esta segunda parte es bastante mala. Probablemente peor que la anterior. La película se queda a medias en todo. Uno espera otros juegos del hambre como los de la primera, pero cuando ve que ha pasado más de una hora considera que ya no va a haber juegos, pero luego de repente salen los juegos de los mejores, que tienen muy buena pinta, pero ya no hay tiempo para desarrollarlos y se quedan en una tontería aún mayor que los de la primera. Lo de los cañonazos, por ejemplo, me ataca los nervios. Toda la historia me deja la misma sensación que la guerra en general y que el sentimentaloide (otro más) nuevo anuncio de Navidad de la I Guerra Mundial que ha salido en las redes. Por mucho que te obliguen, si tú no quieres matar a nadie, no le matas, por mucho que si no lo haces te maten a ti. Así se acabarían todas las guerras.

Pero bueno, tratar estos temas estaría bien y más si se les suma la crítica a la parafernalia en torno a los espectáculos y a los medios y cómo estos pueden manipularnos si la historia fuera un poco más verosímil y menos embarullada, con toda la liosa relación aparente entre los dos protagonistas, si los diálogos no fueran tan estúpidos y si los personajes estuvieran mejor construidos y no fueran tan ridículos. Hasta Woody Harrelson da repelús. Por no hablar de Josh Hutcherson, al que no sé si cogí manía en Los chicos están bien o dónde, pero al que verdaderamente tengo mucha manía. La película se salva por la maravillosa Jennifer Lawrence. Bueno, y por el gran Stanley Tucci, que nunca falla. Y tiene la curiosidad de que el diseñador sea Lenny Kravitz, en otra película con cantante, como Sin compromiso con Ludacris. Precisamente, los diseños son de lo mejor de la película, con esos vestidos que se transforman en llamas.

El resultado, pues, es una película ñoña, excesivamente larga, que quiere y no puede tratar de manera adecuada y pertinente el tema de la esperanza contra las injusticias y la rebelión, una película, en fin, que se queda a medias en todo. Una película donde todo está tratado desde un punto de vista muy comercial, para ganar dinero, que es supuestamente una de las cosas que se critica en la película.

Al menos esta es mejor que la de El corredor del laberinto. Ahora me queda ver Divergente, para seguir con las sagas mediocres, sensibleras y comerciales que inundan últimamente los cines. Lo peor de todo es que supongo que iré a ver la parte tercera de Los juegos del hambre por curiosidad. Del director, Francis Lawrence, tengo pendiente Constantine, que veré dentro de poco.

240px-Sinsajo_de_Los_Juegos_del_HambrePor cierto, al final descubrí que el sinsajo (en inglés mockingjay, que suena algo mejor) es el pájaro símbolo de la esperanza. En esta no se dice, pero el nombre viene de la unión de los pájaros charlajo y sinsonte.

¿Por qué se llama Los juegos del hambre: En llamas? Pues supongo que se llama así porque a Katniss Evergreen (Jennifer Lawrence) la llaman la chica en llamas por sus vestidos, que al girar, con la fricción, se transforman en llamas. Lo de juegos del hambre creo que es porque los juegos son un tributo para que los superiores de todos los distritos les sigan alimentando.

¿Por qué o por qué no verla? Sinceramente, no habría que verla. Antes se pueden ver películas como V de vendetta, si se quiere ver algo sobre venganzas contra la injusticia social o muchas más. La ley del silencio, por ejemplo, es bastante mejor. Y si se quiere ver algo de aventuras de este tipo, mejor ver películas de superhéroes o leer cosas sobre mitología griega, que es lo que este tipo de películas plagian para peor.