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27 vestidos (nota = 7,0)

27 vestidos era una película que en teoría me tenía que gustar porque es de la misma guionista (Aline Brosh McKenna) que El diablo viste de Prada, una de mis comedias románticas favoritas, y de Un lugar para soñar, la del zoo con Matt Damon, que no estaba mal. Sin embargo, creía recordar, sin estar del todo seguro, que ya la había empezado una vez y la dejé.

Al principio me dio buena sensación y dudé de si era esta la que dejé o Guerra de novias o alguna de esas. Pero en cuanto vi a James Marsden (Cíclope en X-Men), al que no aguanto, y vi su relación con Katherine Heigl supe que sí fue esta la que dejé. Aun así, ahora tengo la política de no dejar nada y seguí viéndola.

Y la película mejora un poco y James Marsden acaba resultando algo menos insoportable cuando uno se acostumbra a él, pero no llega a ser una comedia romántica buena. Juega con algunos ingredientes clásicos como la preferencia de un amor a primera vista y basado en cosas superficiales antes que un amor por relación estrecha y el consiguiente duelo en este caso entre las dos hermanas, juega con que la chica pierde algo importante, en este caso la agenda, y la encuentra el chico, juega con que el enamorado parte de empezar estudiando a la amada, parecido a lo de Cómo perder a un chico en diez días, juega con lo de que a la chica le encantaban los artículos del chico, pero no sabe que son suyos hasta pasada media película, juega con el clásico personaje que no sabe decir que no y luego estalla, y, claro, juega con todo el mundo de las bodas y artículos sobre bodas. Pero no dan en el clavo. Se pierde mucho tiempo en escenas que no aportan demasiado, como lo del baile en el bar. Lo de probarse los vestidos tiene algo más de sentido, pero se hace pesado. Solo tiene ese toque bonito y sentimental que uno espera en este tipo de películas con lo de mirar al novio en vez de a la novia en las bodas.

El resultado es una película bastante plana y poco entretenida, pero que se puede declarar aceptable. A punto está de estropearse definitivamente todo al final, pero es solo un susto. La manera en la que estalla la protagonista tampoco me pareció la más adecuada para la historia ni la más coherente con el personaje. A pesar de todo, porque me gustó mucho El diablo viste de Prada, le daré otra oportunidad a la guionista con Morning Glory, película que hace tiempo que quiero ver. Por cierto, la directora, Anne Fletcher, es la misma que la de La proposición que vi el otro día. De hecho, la malvada, o más bien desorientada, hermana pequeña es la antigua novia de Ryan Gosling en esa peli. También parece que va a dirigir Encantada 2. Me apunto para ver la uno.

Por decir algo positivo, sale Judy Greer, que, a mi juicio, es la perfecta actriz secundaria para las comedias románticas, aunque ahora veo que no sale en muchas (quizás la recuerdo de Planes de boda). El otro día la vi como la doctora Plimpton en Big Bang Theory, en un papel bastante gracioso y veo que ha salido en Cómo conocí a vuestra madre, Modern family o House.

¿Por qué se llama 27 vestidos? Porque la protagonista, Katherine Heigl, es una fanática de las bodas y ha sido dama de honor en 27 bodas distintas, a las que ha llevado 27 vestidos distintos, que guarda en su armario. Las fotos que le hace el chico mientras se prueba los vestidos (parte algo aburrida de la peli) sirve como bache típico para el desarrollo de la trama.

¿Por qué o por qué no verla? Si uno no es amante de las comedias románticas, que no la vea. A los que les gusten este tipo de películas, aunque no es buena, suele salir en las listas. Pero ni el argumento es demasiado bueno ni tiene momentos emocionantes ni buenas canciones.

La proposición (nota = 7,4)

Hundido otra vez el domingo después de ver Aguirre, la cólera de Dios y por un fin de semana intenso, no quise arriesgarme y decidí ponerme una comedia facilona de entre las mejores de alguna lista de comedias que he visto alguna vez. Una de esas era La proposición. Consideré que era perfecta para el momento. Mi hermano me advirtió que salía Sandra Bullock, pero después de haberla visto en All about Steve, lo bueno es que uno sabe que es imposible ver algo peor suyo. Gravity está a punto se serlo, pero no llega.

Y la película no defrauda. Es de esas con argumento sencillo pero ameno, agradable y divertido, en el que se producen muchos malentendidos graciosos, vamos, un argumento típico de muchas comedias románticas. En este caso lo que pasa es que a Sandra Bullock, canadiense en la peli (igual que Ryan Reynolds en la realidad), la vamerican_eskimo_dog2an a deportar y tiene que casarse con su secretario estadounidense para que no lo hagan. Esto les lleva a pasar un fin de semana con la familia de él en la que tienen que andar fingiendo. Tiene además la curiosidad de desarrollarse en Alaska, sitio exótico.

Como en este tipo de películas todos los personajes son muy agradables. Destacan la madre (Mary Steenburgen, la de Plan en Las Vegas) y, sobre todo, la abuela, que creo que era una de las chicas de oro. Y el perrito mola muchísimo. Es un cachorro de esquimal americano. Es también gracioso el agente de inmigración encargado de verificar que el matrimonio sea real y no por conveniencia. Yo quitaría entero, eso sí, al personaje del cubano.

Así que, en general, no es de las mejores comedias románticas, pero como comedia romántica a mí me deja con una sonrisa en la boca y con muy buen cuerpo. De la directora Anne Fletcher también tengo pendiente 27 vestidos, que creo que ya empecé una vez y no me gustó, pero a la que quiero darle otra oportunidad porque todo apunta a que me va a encantar. Por cierto, el guionista, Peter Chiarelli parece que colaborará con Ed Solomon en la segunda parte de Ahora me ves. Espero que no la estropee.

¿Por qué se llama La proposición? Porque para no ser deportada Sandra Bullock, cuyo personaje recuerda al principio al de Meryl Streep en El diablo viste de Prada, tiene que proponerle matrimonio a Ryan Reynolds, su asistente.

¿Por qué o por qué no verla? No está mal para los que, como yo, disfrutan con las comedias románticas. No es de las mejores, pero tiene todos los ingredientes: malentendidos, peleas, besos obligados, descubrimiento de la farsa, enamoramiento por convivencia, etc. Quizás lo que se echa en falta es una banda sonora un poco mejor.