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Mientras duermes (nota = 7,0)

Crítica de EL PRÍNCIPE DE VER/LEER

Empecé a ver Mientras duermes porque un amigo, no sé al hilo de qué, me la había recomendado vivamente (ahora veo que también alguien me la recomendó en su lista), pero la empecé a  ver con la duda de si en verdad, en vez de esta, mi amigo me había recomendado Mientras dormías, la que ahora veo que es una comedia romántica de Bill Pullman y Sandra Bullock. Nada más empezar la película recordé que mi amigo había dicho que era española y de miedo, así que tenía que ser esta. Hasta recordé, antes de comprobarlo, que mi amigo Lucas Vidal había compuesto la banda sonora. No tenía mala pinta. Seguir leyendo Mientras duermes (nota = 7,0)

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Felio de M. J. Zapater (nota = 7,5)

Lo bueno de dedicarse a los blogs es que de vez en cuando recibes regalos y te llevas gratas sorpresas. Uno de esos regalos fue el de recibir la novela de M. J. Zapater, Felio, y tener el gusto de disfrutar leyéndomela. Seguir leyendo Felio de M. J. Zapater (nota = 7,5)

Caballeros de fortuna de Luis Landero (nota = 8,0)

Luis Landero llevaba mirándome desde los balcones de la literatura imprescindible ya algún tiempo. También desde la balda de pendientes de mi cuarto: coloqué Caballeros de fortuna el primero por la izquierda. Llegó el momento. Seguir leyendo Caballeros de fortuna de Luis Landero (nota = 8,0)

La colmena de Camilo José Cela (nota = 7,3)

El otro día mi madre y mi abuela se pusieron a hablar de Cela. Me recordaron que tenía pendiente La colmena. También me lo recordó el que unos amigos, al hablarles de la novela que estoy escribiendo, me dijeran que iba a tener más personajes que La colmena.

La colmena es el típico libro que no recordaba si me había leído o si había visto la película o las dos cosas. Al final, como es un libro imprescindible, decidí leérmelo. De Cela seguro que había leído La familia de Pascual Duarte, que me gustó bastante y La cucaña. La rosa, de sus memorias, pero como de La colmena no estaba seguro, ante la duda me lo tenía que leer igual que en crossfit ante la duda de si llevamos quince o dieciséis repeticiones hay que irse a lo bajo y hacer una más. Al coger el libro de la estantería, cogí además Viaje a la Alcarria, que también me leeré próximamente.

Al abrir el libro, pronto descubrí lo que había pasado, y es que encontré una señal por la página setenta y tantos con un dibujo de un corazón hecho por una exnovia. Lo que pasó, pues, fue que lo había dejado por ahí, y, sí, lo que hice cuando me mandaron el libro en la universidad, es triste pero fue ver la película de Mario Camus.

Bien, pues una vez leído entiendo la importancia que pudo tener en su momento y más siendo prohibido durante un tiempo. Es un reflejo óptimo de la sociedad de la época, con la gracia de que el protagonista es múltiple: la colmena en la que está toda la gente. También tiene el mérito de cómo enlaza las historias de los personajes. En eso el final con lo de Martín Marco es ejemplar. Pero, aunque la forma y la estructura son perfectas, novedosas y supusieron una modernización de la novela española, como novela en sí a mí no me ha gustado del todo. Es verdad que la historia está cogida como un extracto cualquiera de la vida, pero el arte precisamente debe saber escoger el trozo adecuado. Es como cuando yo de pequeño decía que no era poeta sino antólogo de la belleza. Pues eso, creo que con con la misma forma se podría haber hecho algo mejor, con historias menos truculentas y más interesantes y personajes que aportaran algo más que unas vidas cotidianas. Solo lo del supuesto asesinato se salva un poco de la normalidad.

Por otro lado, lo de los personajes es un poco lío, sobre todo para gente como yo a los que nos cuesta retener personajes. Pero bueno, con el censo final se puede seguir todo más o menos. La cosa es que, como en otros casos, a mí todas estas historias y diálogos, que aportan bastante poco, me quedan un poco lejos y quizás por eso no sé apreciar del todo la gracia del asunto.

En definitiva, que creo que, siendo una novela curiosa por su forma, no tiene mas mérito que ese. Además creo que las características de la novela no favorecen nada al estilo de Cela. Sin ir más lejos hoy he estado mirando por encima para mi blog de gramática Judíos, moros y cristianos también de Cela y solo en un trocito ya se puede apreciar, de mejor manera que en La colmena, el verdadero estilo inimitable Cela.

Ahora, antes de leerme Viaje a la Alcarria, seguramente me lea uno de Santiago Posteguillo que me ha llegado hoy sobre los misterios de la literatura, La noche en que Frankenstein leyó el Quijote, y Cañas y barro de Blasco Ibáñez.

Como curiosidad diré que justo hoy en Saber y Ganar han preguntado que cómo se llama el proceso de encerrar a las abejas en una colmena y la respuesta, que yo no he sabido, era enjambrar. Pues eso, en La colmena Cela enjambra muy bien, pero poco más.

Novelas ejemplares de Miguel de Cervantes (nota = 7,8)

Ayer terminé de leer las Novelas ejemplares de Cervantes, otro de los imprescindibles que me faltaban por leer.

La primera impresión es que el estilo de Cervantes es magnífico, la sintaxis es insuperable, el tono es embelesador, pero cuando de verdad se convierte en una maravilla es con el tema de la locura. Por eso, estas novelas, aunque tienen un toque parecido al del Quijote, no llegan a su nivel. Solo El licenciado Vidriera, a la que yo le daría individualmente más de un 8,5, es decir, la recomendaría vivamente, se acerca a la brillantez del Quijote. Las respuestas del licenciado, su crítica a los malos poetas y las bromas que le gastan son muy graciosas. En algunos casos hacen falta notas —yo cogí un libro de Castalia que tenía mi hermano— para entender los juegos de palabras y las respuestas en latín. El resto de novelas son historias bastante simples donde siempre hay una separación entre amados, siendo siempre la amada la más bella que ojos hayan visto, o entre familiares. La separación generalmente es o por un rapto o por una huida por deshonra. Y siempre hay un feliz reencuentro. Nunca acaban mal, tal como creo que advierte Cervantes en el prólogo. Los malos siempre son castigados y los buenos premiados.

Me llamó la atención que Rinconete y Cortadillo, que es la más famosa, es bastante mala, a mi gusto la peor. Tampoco es demasiado bueno el Coloquio de los perros, también famoso, que aparece dentro de El casamiento engañoso. Las mejores para mí, bastante lejos de El licenciado Vidriera, que es otra cosa, son El amante liberal, con una divertida historia de moros y barcos, La española inglesa, donde el amor verdadero triunfa, o El celoso extremeño, donde un hombre muy celoso encierra a su esposa. Pero, vamos, que son todas entretenidas pero simples.

El hecho de que el argumento y la temática sean bastante simples e ingenuas no quita que como me pasa con el Quijote este haya sido uno de los pocos libros en los que a veces subrayo cosas no por lo que en ellas se dice sino por cómo están escritas, con un léxico y una sintaxis que no he visto en nadie más.

Ahora me quedan La Galatea y Persiles y Sigismunda. Pero antes seguramente me lea Los detectives salvajes de Bolaño, El Buscón o Conversación en La Catedral de Vargas Llosa. Aún tengo que decidir.