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La noche más oscura (nota = 6,6)

Después de ver El francotirador, me apeteció ver por fin La noche más oscura. Esta es de las típicas películas que no sé por qué la gente se ofende si no has visto, como Match point o Wall street (la de 1987). A mí esta me apetecía en su momento poco por lo larga que es y porque, como luego ratifiqué, tenía pinta de no ser una película, sino un documental, pero el empujón final me convenció (o me engañó).

En efecto, la peli es más un documental, lo cual, aun esperándomelo, me desagradó, porque entre otras cosas se pierde el ritmo que da una historia ficticiamente narrada. Al desastre contribuye Jessica Chastain. Si Julia Roberts me da repelús, una actriz igual que ella, pero más desagradable aún, ya me horripila. Me puso de los nervios. Pero bueno, está perfecta en el papel de marisabidilla, redicha y cretina, que acierta de chiripa y se lo cree. Tampoco caen nada bien otros personajes como el de Jason Clarke o el de Kyle Chandler (el padre de Super 8). Ni siquiera mi querido Mark Strong está bien.

Estuve toda la película pensando que era tan mala como En tierra hostil y cuál fue mi sorpresa, bueno, todo lo contrario, cuál no fue mi sorpresa, al descubrir en los créditos finales que es que es de la misma pésima directora, Kathryn Bigelow, la cual algo bueno debe de tener porque hay gente a la que le encantan las dos pelis. Desde luego el presentar historias entretenidas y bien narradas no es su fuerte. Curiosamente lo que más me gustó de la película, el que llamaran a Bin Laden Osama, es lo que menos le gustó a uno de mis amigos defensores de la peli, al que le pareció ridículo.

No sé. El caso es que hay una diferencia notable entre cómo acomete el tema esta directora y cómo lo hace, por ejemplo, Clint Eastwood. No he visto ni Le llaman Bodhi ni K-19, también de Bigelow, pero me apetece bien poco verlas después de esto y me alegro de que no haya a la vista ni1424897206327nguna película más de la directora. Quizás está como el Bigelow de la película del otro día, es decir con las horas contadas. Del guionista de esta y de En tierra hostil, Mark Boal, veo que se está preparando una peli sobre el videojuego Uncharted (con su protagonista descendiente del corsario Francis Drake). Creo que el juego es bueno, pero este guionista es capaz de cargarse la historia. Leo que Boal y Bigelow tienen el guión de lo que sería la precuela de esta, pero, como es lógico, de momento no sale a la luz.

¿Por qué se llama La noche más oscura? Lo primero que he pensado es porque en la película hay momentos en la operación en los que no se ve nada, luego he pensado que tal vez era por el nombre de la operación (traducción de Zero dark thirty). Ahora leo que el título en inglés se refiere al nombre que le dan los militares a la medianoche pasada. En español será que la operación se lleva a cabo a la hora en que la noche es más oscura. Desde luego, supongo que para muchos aquella noche fue brillante.

¿Por qué o por qué no verla? Hay que verla para que la gente no se enfade. También para enterarse bien de quién es Jessica Chastain, de la que no sé por qué a partir de esta película surgieron auténticos defensores a los que luego se les hizo la boca agua al verla en Interstellar, mientras a mí me hervía la sangre. De su actuación en Criadas y señoras ni me acuerdo y la de Mamá prefiero no hacer el esfuerzo de recordarla. El árbol de la vida no creo que la vea, La señorita Julia no la voy a ver después de ver lo mala que es la obra de teatro y de otras como Coriolanus trataré de ver otra representación (siendo obra de Shakespeare seguro que las hay mejores). Así que, a no ser que vea la que va a sacar Guillermo del Toro, Crimson Peak (en octubre en España), estaré una temporadita a gusto sin Chastain. Por lo demás, la película es un documental, por lo que merece la pena verla solo por la (escasa) información que da.

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Interstellar (nota = 7,7)

Acabo de volver del cine de tragarme Interstellar. Tenía muchas ganas de verla desde que me enteré de que Christopher Nolan iba a sacar una nueva película. Ya lo dije en su día. Y la decepción ha sido mayúscula. Que nadie se engañe por la nota. Esto es como en los saltos de trampolín, que la dificultad suma. Pero esta era una película, que por sus características, por su idea y por sus pretensiones (por no hablar del presupuesto) debería haber tenido un 9,5. Así que el 7,7 es engañoso y dice bastante poco de la película. Pero era difícil darle menos. Es como si vas a una exposición y te regalan 50 euros por ir; tampoco vas a hablar mal de la exposición. Aquí los 50 euros son bellas imágenes, sonidos y vibraciones estremecedores y algunas buenas, a la vez que escasas, ideas sobre los mundos con más de tres dimensiones. El resto es solo una muestra de cómo no saber manejar un buen material, algo que a mí me sorprende del trilero de Nolan.

Para empezar, la historia en sí no es ni convincente ni sostenible. Hay que tragarse demasiadas cosas para ir dándole credibilidad a la película. Hay demasiadas cosas que ni se explican ni se entienden bien. Los diálogos son bastante ridículos en su mayoría, y previsibles, sobre todo en los momentos clave. Esto hace que en una película así no se pueda destacar de primeras ninguna frase memorable ni ningún comentario afortunado. La prueba está en que las mejores frases son las de un robot configurado con un alto porcentaje de humor. Me quedo con lo de la autodestrucción, por ejemplo.

Una vez que uno asume que hay que tragarse toda la poca interesante parte del principio, donde se justifica someramente la necesidad de evacuación de nuestro planeta, para luego trepidar con la película, se llega a una segunda parte en el espacio, la cual, por mucho que se recorten años, se hace bastante pesada. Tienen interés las magníficas imágenes, lo de la ola, la aparición de Matt Damon y el sonido y la música, pero nada del otro mundo, paradójicamente. Leo que la gente se ha quejado de que el sonido se come los diálogos. Mejor. Y cuando parece que la película va a despegar en un momento de música apoteósica y parece que el esfuerzo ha merecido la pena, nos pegamos otro chasco al llegar a un final de idea previsible (sobre todo con mi hermano al lado), que podría haber tenido algún interés si se hubiera planteado de otra manera, con mayor perspicacia. Y lo que iba a ser para mí la gran idea de la película resulta que al final se desmiente. Me habría encantado que unos seres quisieran ayudarnos, pero nos necesitaran porque dentro de su poder tienen limitaciones que solo la desgraciada tridimensionalidad y materia de los humanos puede superar. Me recordaría en parte al final de La guerra de los mundos. Pero no. No deja de ser, eso sí, un final artísticamente bello, sobre todo para los que no hayan usado nunca un caleidoscopio o para los que no convivieron con los antiguos salvapantallas de Windows, pero a la vez es un final inane e inofensivo, que deja indiferente, si no mosqueado. Lo maravillosa que podría haber sido una película que empleara adecuadamente este material… ¡Ay! Y para colmo es de esas películas a las que parece que les da reparo acabar, con lo que tras la decepción, tenemos que tragarnos aún más de diez minutos de posfinal sobre algo que ya ha perdido el interés. Y encima, a cachondeo o no, entre medias nos clavan el «Eureka!» por partida doble.

Además, para colmo, los actores no están a la altura. Es probablemente el peor papel de Michael Caine que recuerdo, por ejemplo. Anne Hathaway repele hasta la saciedad con unos gestos y expresiones que le hacen parecer la versión buena del Joker, o la mala. Menos mal que el estelar Matthew McConaughey se echa la película a la espalda y da algo de sentido y de calidad a todo. Me imagino esta película con Tom Hanks o George Clooney y se me viene abajo. Es como lo que decían de que, si tapamos el hilo de luz de las escaleras de Las Meninas, se pierde toda la perspectiva del cuadro. Bueno, también el robot TARS aporta bastante. Me parece un gran acierto. Suya es la mejor frase, a la que he aludido antes, y posiblemente la mejor escena, cuando adopta la forma de estrella y rueda, además de sus diálogos con Matthew, de los pocos salvables de la peli.

En resumen, Interstellar es una muestra de cómo el cine actual o no tiene buenas ideas y las maquilla con grandes efectos o tiene buenas ideas y las destroza, a pesar de los efectos. Esta adolece de lo segundo. Christopher Nolan demuestra en esta película que solo se le da bien lo oscuro y ruidoso, es decir, Batman, unos ingredientes que aquí no llega a explotar del todo y que seguramente le habrían dado mejor resultado, como el que le dio la voz de Bane en la tercera de Batman. He de decir que Origen ya me dio un tufillo parecido al de Interstellar, pero no dije nada porque no la había visto en el cine y, tratándose de Nolan, eso podía influir.

Y a todo esto no he cuestionado los temas de física, porque no quiero que el desbarajuste que ya me ha parecido la película, aun habiendo hecho acto de fe con lo de los pliegues, las gravedades y demás, se acreciente.

¿Por qué se llama Interstellar? Porque la película narra un viaje interestelar, con agujero de gusano incluido.

¿Por qué o por qué no verla? La película a pesar de todo no se hace larga y tiene un sonido, unas imágenes y algunas escenas impactantes. Recomiendo, por eso, ir a verla al cine. En casa puede ser un tormento, casi peor que Gravity. Pero los que vayan, que se preparen para ver un mejunje de diálogos disparatados, personajes poco atractivos, efectos de física sospechosos y no muy bien justificados, referencias al amor que no vienen a cuento y un final que parece que va a arreglar la película, pero que la empeora. Lo que sí se justifica es el nombre de la hija de Matthew, Murphy, porque en esta película si algo puede salir mal sale mal.