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Encadenados (nota = 6,7)

Al parecer, el tema de este año en el aniversario de Saber y ganar es Ingrid Bergman. Mi hermano propuso, pues, como película de jueves, ver una suya. Elegimos Encadenados, una de las pocas que nos queda por ver de Hitchcock.

1424772366940La película es de las pesaditas de Hitchcock. Y eso que el guionista, Ben Hecht, es el mismo de Recuerda…. Hay demasiados diálogos, demasiadas escenas empalagosas (un beso de dos minutos y medio entre Cary Grant e Ingrid Bergman) y la trama no es demasiado intrigante. Solo la escena de las botellas saca lo que más me gusta de Hitchcock, la tensión cachonda, que para mí es como un gesto de complicidad que le hace muy cercano al espectador, casi más que el hecho de aparecer en sus películas.

El resto de la película juega con la gracia de que Alicia (personaje de Ingrid Bergman) se vea obligada a ir haciendo cosas como espía, empujada por su pasado, porque como se dice en la peli una mujer puede cambiar, pero el cambio «solo es divertido durante un rato». Como cualquier película de espía infiltrado se crea la tensión de que sea descubierta. A crear esta tensión ayuda que los malos sean nazis y sobre todo contribuye en gran medida Claude Rains (el actor destinatario de «siento que este es el comienzo de una hermosa amistad» en Casablanca), que ejecuta un gran papel. También la que interpreta a su madre.

Pero, en general, es una película pesadita y con pocos de los buenos ingredientes de Hitchcock. En cualquier caso, ahora ya sí que tengo que ver la biopeli de Hitchcock.

¿Por qué se llama Encadenados? No me quedó muy claro después de ver la peli. Pensándolo luego supongo que será porque el personaje de Cary Grant y el de Ingrid Bergman, pese a las circunstancias, no se pueden separar, sienten algo que les encadena. Tampoco entendía el nombre en inglés, Notorious, y veo en blogs que otra gente también duda. Parece que es porque el personaje de Ingrid Bergman era conocido (o notorio) por sus malos hábitos.

¿Por qué o por qué no verla? A mi gusto es de las más pesadas de Hitchcock. Hay muchas que ver antes.

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Historias de Filadelfia (nota = 7,1)

Historias de Filadelfia era una película que tenía muchas ganas de ver hacía tiempo, esperando algo tan divertido como La fiera de mi niña, pero que de momento no había visto por si mi hermano y mi madre querían verla algún jueves. Pero mi madre al final determinó que ya la había visto muchas veces y me dio permiso para verla por mi cuenta. Así que, después de ver Carmen la vi.

Y no me pareció para tanto. Bien es cierto que la vi con un Lugo-Zaragoza de segunda división de fondo en el que tenía que ganar el Lugo para que mi quiniela siguiera yedo tan bien como iba, pero, aunque remontó el Lugo, justo marcó el Zaragoza en el último minuto, con lo que vi la última parte de la película chafado. Pero la cuestión es que hasta el momento no me estaba gustando demasiado la película. Uno de los primeros problemas es que salen juntos Cary Grant y James Stewart, que no es problema porque sean malos actores (son de mis preferidos), sino porque les confundo. Es lo mismo que me pasó en Infiltrados con Matt Damon, Leonardo di Caprio y Mark Wahlberg. Eso ya hizo que me costara un poco más la película. Pero es que además Katherine Hepburn sigue sin gustarme. Ah, y la niña da bastante repelús. También estoy viendo que de George Cukor, aparte de que no he visto tantas películas suyas como creía (creo que le estaba mezclando con Elia Kazan), las que he visto tampoco me han gustado demasiado, quitando My fair lady. Me queda Ha nacido una estrella para tomar una decisión final.

Al margen del problema con los actores, el argumento es bastante zonzo y embrollado. Le falta la chispa que yo esperaba. No me reí con ninguna conversación (aunque por ahí leo que los diálogos son brillantes) ni me hizo gracia la historia. Soprende lo liberales que eran en esa época. No parece un argumento de 1940 con todo el lío de Katherine Hepburn con los tres hombres. No sé muy bien qué lección moral sacar. Y el final, aunque esperable y adecuado, no me parece el mejor.

En fin, me da rabia que me dejara indiferente una película que me apetecía tanto ver y quiero pensar que no me gustó por las condiciones y el momento en que la vi. Trataré de volver a verla en algún momento.

¿Por qué se llama Historias de Filadelfia? Porque toda la historia se desarrolla en una casa de Filadelfia y explora distintos personajes de la sociedad de esa ciudad.

¿Por qué o por qué no verla? Por lo que vi tampoco merece demasiado la pena verla, pero quiero creer que no la vi en el mejor momento y que la fama que tiene la película está justificada. Al parecer las imágenes, los colores, las luces, la fotografía y la música son magníficas. Yo esas cosas no las sé apreciar del todo. Por otro lado, los que como yo confundan actores como Cary Grant y James Stewart que se atengan a las consecuencias.

Arsénico por compasión (nota = 7,2)

Después de estar toda la semana viendo capítulos de Bones, Castle y Da Vinci’s Demons, ayer jueves mi hermano, mi madre y yo vimos, como no podía ser de otra manera, una película de jueves. Todos los jueves mi hermano prepara unos ricos gin tonics ‒ayer fue Botanicals con tónica 1723, con un twist de limón y cerezas‒ y vemos una película. Pero la película de los jueves no puede ser cualquiera, tiene que cumplir unas condiciones para poder ser considerada una película de los jueves. Lo mejor es que sea antigua, de director conocido, pero malilla y, si puede tener título raro o con la palabra «sospecha», mejor.

Así, por los jueves han pasado películas de Hitchcock como La soga, Sospecha, Crimen perfecto o El hombre que sabía demasiado, películas de Preminger como Anatomía de un asesinato (estoy intentando que veamos El hombre del brazo de oro), de Billy Wilder como Testigo de cargo o Perdición, Sed de mal de Orson Welles también encajó a la perfección o Al rojo vivo de Raoul Walsh, que ya comenté aquí. El baile de los vampiros de Polanski también entraría en este saco. Lo bueno de las películas antiguas es que los actores actúan raro y los personajes son excesivamente exagerados, las conversaciones muchas veces no tienen sentido y muchas de las cosas que van a pasar son fácilmente deducibles. Una de las cosas más graciosas es cuando se repite algún actor de una película a otra. Nos ha pasado con Marlene Dietrich, pero también, y eso es lo que más nos gusta, con secundarios del tipo de John Williams (no el compositor).

También han caído en el saco de los jueves algunas modernas raras, entre las que entrarían películas de Wes Anderson como Life aquatic o, sin ir más lejos, Mi primo Vinny, que vimos la semana pasada.

Ayer tocó de las antiguas, en este caso de Frank Capra con Arsénico por compasión. Como se ve, tiene nombre truculento, pero famosillo y es antigua y de director conocido. Ah, y se me olvidaba: mucho mejor si está basada en una obra de teatro, como en este caso, o, por ejemplo, en Un cadáver a los postres, que también fue película de jueves. Y si para colmo tiene más de 8 en la nota de IMDB, se convierte en película perfecta (cuanta mejor nota peor suele ser luego).

Pues bien, la película cumple con las expectativas de los jueves. Es una película de locos, con argumento disparatado, con actores que sobreactúan, como Cary Grant, que fuerza demasiado. Hay una chica rubia pesada y gritona, que ese suele ser también buen requisito, policías tontos, personajes extremos como el loco que se cree Roosevelt o las tías, situaciones inimaginables, líos de gente que entra y que sale de la sala principal. Todos los clichés, vamos. El hermano tiene la cara excesivamente deforme, el taxista es excesivamente tonto; es bueno cuando le pide un taxi a alguien a quien está esperando con su propio taxi. De lo mejorcito de la película es que aparece Peter Lorre (Ugarte en Casablanca) y de los mejores momentos es cuando parece que le han pillado por sus ojos saltones y su cara de ratón, pero pasa otra cosa.

Así que es una película divertida y exagerada, con algunas cosas graciosas, que se puede ver cualquier jueves.