Archivo de la etiqueta: camilo josé cela

El espíritu de la colmena (nota = 6,5)

Crítica de EL PRÍNCIPE DE VER/LEER

Tardé tiempo en enterarme que El espíritu de la colmena, de la que tantas veces había oído hablar, no era un documental sobre la novela de Cela; ni siquiera era una película que tuviera que ver con ella. No era ese, pues, el motivo por el que aparecía entre las mejores españolas. Sería entonces por su calidad. Así pues, aunque me costó decidirme, había que verla. Seguir leyendo El espíritu de la colmena (nota = 6,5)

Anuncios

Viaje a la Alcarria de Camilo José Cela (nota = 7,0)

Hace tiempo mi madre y mi abuela hablaron delante de mí sobre libros de Camilo José Cela. Por aquella conversación me leí La Colmena y dejé Viaje a la Alcarria pendiente para no leerme dos muy seguidos del mismo autor. El domingo me empecé a leer El Buscón de Quevedo y vi que hacían falta notas para no tener que estar todo el rato mirando en el diccionario y para entender los chistes, igual que me pasó con El licenciado Vidriera de Cervantes, pero ninguno de los tres ejemplares que tenemos en casa tiene notas, así que pedí la edición de Cátedra por Amazon (además de la primera parte de Guzmán de Alfarache) y en la espera ayer aproveché para leerme Viaje a la Alcarria.

Aunque es un libro sencillo y corto, me costó un poco leerlo. Hay demasiadas descripciones de paisajes y personajes, a las que yo no suelo prestar mucha atención y eso me hizo tener que estar todo el rato releyendo párrafos y aun así de algunas no me enteré del todo bien. Además, con tanta descripción de medios rurales hay un montón de palabras que tuve que mirar en el diccionario. En dos ocasiones, en las que entra en una tienda y empieza a contar los utensilios y objetos que hay, apunté la página para mirarlo hoy todo, porque eran demasiadas cosas. Todo esto, junto con la minuciosa descripción de cosas insignificantes y cotidianas, como todo el paseo primero hasta el tren, hizo que el viaje se me hiciera un poco pesado y lento, a pesar de que en el fondo Cela tampoco se explaya demasiado en contar lo que hace en cada pueblo. Para mí, va un poco acelerado, pese a lo que dicen en la reseña del libro en la página de la Casa del libro a la que he remitido antes desde el título. Contribuye, eso sí, a la lentitud el repetir continuamente «el viajero», aunque yo tampoco me puedo quejar porque en mi novela repito «mi hermano» bastantes veces. Por cierto, fue curioso que justo hay una mención a Las hilanderas de Velázquez que me viene bien para la entrada que hice de esta obra el otro día en mi blog Artepatía.

Con todo, la prosa de Cela es increíble, dando una cohesión muy interesante al texto, tachonado de manera sublime con los toques de humor, generalmente irónico de Cela, además de las diferentes enseñanzas, simples, pero cargadas de verdad, de los personajes que se va encontrando.

Pero en general, esperaba mucho más del libro, más frases que subrayar o más enjundia en su paso por los distintos pueblos con algún dato más de cultura. Veré si me leo el Nuevo viaje a la Alcarria. De momento creo que voy a dar un descanso a Cela, que tengo muchísimo que leer aparte. Curiosamente, hay un Viaje a la Alcarria de Tomás de Iriarte, el de las fábulas, de 1781.

¿Por qué se llama Viaje a la Alcarria? Porque el viajero, es decir, Cela, hace un viaje a pie en su mayor parte por la Alcarria, que es la comarca que comprende Gudalajara, parte de Madrid y parte de Cuenca (aunque esta última se la salta). El viajero pasa por pueblos como Brihuega, Sacedón, Cifuentes o Pastrana.

¿Por qué o por qué no leerla? Aunque a mí no me ha dejado del todo satisfecho, es un libro cortito y escrito de una forma ejemplar. Pero que nadie espere un libro de viajes o una guía turística, es una descripción de las cosas normales que pasan en el camino del viajero. Como dice Cela de manera bastante graciosa, no hay ni crímenes, ni partos triples ni endemoniados. Es simplemente un viaje en el que no pasa nada especial.

La colmena de Camilo José Cela (nota = 7,3)

El otro día mi madre y mi abuela se pusieron a hablar de Cela. Me recordaron que tenía pendiente La colmena. También me lo recordó el que unos amigos, al hablarles de la novela que estoy escribiendo, me dijeran que iba a tener más personajes que La colmena.

La colmena es el típico libro que no recordaba si me había leído o si había visto la película o las dos cosas. Al final, como es un libro imprescindible, decidí leérmelo. De Cela seguro que había leído La familia de Pascual Duarte, que me gustó bastante y La cucaña. La rosa, de sus memorias, pero como de La colmena no estaba seguro, ante la duda me lo tenía que leer igual que en crossfit ante la duda de si llevamos quince o dieciséis repeticiones hay que irse a lo bajo y hacer una más. Al coger el libro de la estantería, cogí además Viaje a la Alcarria, que también me leeré próximamente.

Al abrir el libro, pronto descubrí lo que había pasado, y es que encontré una señal por la página setenta y tantos con un dibujo de un corazón hecho por una exnovia. Lo que pasó, pues, fue que lo había dejado por ahí, y, sí, lo que hice cuando me mandaron el libro en la universidad, es triste pero fue ver la película de Mario Camus.

Bien, pues una vez leído entiendo la importancia que pudo tener en su momento y más siendo prohibido durante un tiempo. Es un reflejo óptimo de la sociedad de la época, con la gracia de que el protagonista es múltiple: la colmena en la que está toda la gente. También tiene el mérito de cómo enlaza las historias de los personajes. En eso el final con lo de Martín Marco es ejemplar. Pero, aunque la forma y la estructura son perfectas, novedosas y supusieron una modernización de la novela española, como novela en sí a mí no me ha gustado del todo. Es verdad que la historia está cogida como un extracto cualquiera de la vida, pero el arte precisamente debe saber escoger el trozo adecuado. Es como cuando yo de pequeño decía que no era poeta sino antólogo de la belleza. Pues eso, creo que con con la misma forma se podría haber hecho algo mejor, con historias menos truculentas y más interesantes y personajes que aportaran algo más que unas vidas cotidianas. Solo lo del supuesto asesinato se salva un poco de la normalidad.

Por otro lado, lo de los personajes es un poco lío, sobre todo para gente como yo a los que nos cuesta retener personajes. Pero bueno, con el censo final se puede seguir todo más o menos. La cosa es que, como en otros casos, a mí todas estas historias y diálogos, que aportan bastante poco, me quedan un poco lejos y quizás por eso no sé apreciar del todo la gracia del asunto.

En definitiva, que creo que, siendo una novela curiosa por su forma, no tiene mas mérito que ese. Además creo que las características de la novela no favorecen nada al estilo de Cela. Sin ir más lejos hoy he estado mirando por encima para mi blog de gramática Judíos, moros y cristianos también de Cela y solo en un trocito ya se puede apreciar, de mejor manera que en La colmena, el verdadero estilo inimitable Cela.

Ahora, antes de leerme Viaje a la Alcarria, seguramente me lea uno de Santiago Posteguillo que me ha llegado hoy sobre los misterios de la literatura, La noche en que Frankenstein leyó el Quijote, y Cañas y barro de Blasco Ibáñez.

Como curiosidad diré que justo hoy en Saber y Ganar han preguntado que cómo se llama el proceso de encerrar a las abejas en una colmena y la respuesta, que yo no he sabido, era enjambrar. Pues eso, en La colmena Cela enjambra muy bien, pero poco más.