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Enrique VIII y la cisma de Inglaterra (nota = 6,4)

Aunque aún quedaba un mes de representación (hasta el 27 de abril) ya daba por hecho que no iba a ir a ver Enrique VIII o La cisma de Inglaterra. Pero el jueves un amigo me escribió para decirme que tenía dos entradas y que si quería acompañarle. Quise. Él, sobrevalorando mis conocimientos literarios (ya le dije yo que no eran tantos), no se sorprendió ni de que ya conociera la obra ni de que me la hubiera leído ni de que hubiera hecho crítica. No esperaba menos de mí. Seguir leyendo Enrique VIII y la cisma de Inglaterra (nota = 6,4)

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La dama duende de Calderón de la Barca (nota = 7,0)

Siempre he sentido curiosidad por tres obras con la palabra dama: La dama boba de Lope, La dama duende de Calderón y La dama pájara de Camilo José Cela. El otro día, quería seguir con Poncela y ponerme Un marido de ida y vuelta, pero no hay versión de Estudio 1 de ella. Para elegir cuál ver entonces, me metí en el canal de Youtube de Estudio 1 con la intención de ir siguiendo un orden. La primera que aparece es La vida es sueño, que ya vi, y la siguiente era precisamente La dama duende. Era el momento de empezar con el trío de damas.

La historia es bastante simple, pero la trama es un poco intrincada. Es una verdadera comedia de enredo con un jaleo grande de personajes y lugares. Los versos no son demasiado buenos al principio, hasta que se llega a las impresionantes palabras (casi al comienzo de la Jornada II) que don Luis, el hermano de don Juan, amigo que acoge al protagonista don Manuel, le dedica a Beatriz. Unas palabras de amor cargadas de preciosos contrastes:

«Mayor gloria me darás
cuando más penas me ofrezcas;
pues cuando más me aborrezcas
tengo de quererte más.»

Y sobre todo las palabras del final:

«aunque es mejor, porque dé
gloria al amor, siendo dios,
que olvides tú por los dos;
que yo por los dos querré.»

Estos versos quizás son lo mejor de la obra (creo recordar que luego había alguno más), junto con las graciosas situaciones que se producen con el miedo del criado gracioso de don Manuel, Cosme, cuando cree que ha entrado un duende en la habitación.

Pero, aunque más completa y simpática que La cisma de Ingalaterra, es esta otra obra sencilla, pese a lo embrollado de la trama, de Calderón.

¿Por qué se llama La dama duende? Porque doña Ángela, hermana del que hospeda a don Manuel, tiene acceso a través de una alacena al cuarto del invitado y, hasta que no se dan cuenta de que la que entra y desordena las cosas es ella, creen que es un duende.

¿Por qué o por qué no verla? La obra es bastante normal, pero la representación de Estudio 1 es muy buena, con un gran Jaime Blanch, por ejemplo. Aunque solo sea por eso, se puede ver, siempre y cuando se hayan visto antes otras del autor como La vida es sueño y El alcalde de Zalamea.

La cisma de Ingalaterra de Calderón de la Barca (nota = 7,0)

Para el blog de Gramática para Carmencita dos personas me preguntaron al ver el cartel en el metro que por qué el título de la obra que estrena el Teatro clásico era Enrique VIII y la cisma de Inglaterrra y no y el cisma. Yo contesté que era porque en la época de Calderón de la Barca palabras procedentes del neutro griego como cisma o fantasma eran femeninas. Pero que para colmo el título es La cisma de Ingalaterra, con una a en anaptixis. Para completar la respuesta pensé que estaría bien leerme la obra, que no es demasiado larga.

Como obra corta, es de categoría menor que otras de Calderón. Y eso que el tema es sustancioso. Nada menos que la ruptura de Enrique VIII con la Iglesia de Roma para poder casarse con Ana Bolena. Y Calderón se lo ventila en unas páginas que se leen en menos de una hora (compárense con la obra de Shakespeare sobre Enrique VIII que tiene casi el doble de páginas en la traducción en prosa). Esto hace que no se puedan encontrar demasiados versos de esos en los que Calderón consigue levantar a uno del asiento. Aun así se pueden entresacar algunos como los que incluí en la entrada de Gramática para Carmencita y otros como los siguientes:

«No puede
dejar de temer quien ama,
de dudar quien vive ausente,
ni puede estar confiado
quien sabe que no merece.»

En general los mejores versos son los que tratan sobre el conflicto entre el gobierno de las leyes y el gobierno del amor, «que las pasiones del alma, / ni las gobierna el poder, / ni la majestad las manda», y sobre darlo todo por amor una vez que se ha caído en sus redes, «pues ya que estoy de esta manera, / muera de gusto, y no de pena muera». También tiene mucho interés, como en tantas otras obras, el personaje del bufón, en este caso Pasquín. El cuento del ciego que va con la luz sigo tratando de entenderlo, pero es impactante.

Es, en fin, una obra menor de Calderón, pero de la que, como se ve, se puede sacar alguna cosa interesante. Si no es muy cara la entrada, iré al teatro a verla (la estrenan el 27 de febrero), que esta obra es de las que ganará mucho representada. Peris-Mencheta hace de Enrique VIII.

¿Por qué se llama La cisma de Ingalaterra? Porque aborda el momento en el que Enrique VIII, instigado por el cardenal Volseo, decide anular su matrimonio con Catalina de Aragón, por ser la esposa de su difunto hermano, y casarse con la bella Ana Bolena, teniendo para ello que romper sus relaciones con la Iglesia católica.

¿Por qué o por qué no leerla? La obra no es nada del otro mundo, pero se lee rápido. Recomiendo mejor verla representada, que seguro que gana.

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