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Troya (nota = 7,4)

Crítica de EL PRÍNCIPE DE VER/LEER

Puede sorprender que un aficionado como yo a la mitología y a la guerra de Troya, habiéndome leído la Ilíada, la Odisea y la Eneida, no hubiera visto Troya. La explicación está precisamente en eso, en que, por saber supuestamente bastante de la historia, los que se preocupan por mí me habían prevenido de verla; decían que me iba a enfadar por todo lo que se han inventado. Aun así, una endécada (11 años) después de su estreno, decidí jugármela. Seguir leyendo Troya (nota = 7,4)

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Doce monos (nota = 6,8)

Muchas veces, cuando no sé qué ver, suelo mirar alguna de mis listas e ir por orden alfabético. El problema es que desde hacía tiempo tenía Doce monos la primera (12 monos) en mi lista principal y me daba una pereza mortal. Así que el criterio del orden alfabético llevaba bloqueado mucho tiempo. Me parecía de esas que mucha gente vio en el momento en el que había que verla y que ahora ya, después de tanto, cuesta, por muy buena que sea. Seguir leyendo Doce monos (nota = 6,8)

El curioso caso de Benjamin Button (nota = 7,4)

El curioso caso de Benjamin Button es de esas películas que uno sabe que tiene que ver y que se avergüenza de no haber visto cuando se le habla de ella, pero que por alguna misteriosa razón nunca se decide a verla. Así llevaba ya seis años hasta que por fin di el do de pecho y me puse a verla un domingo de doble resaca. Me habían hablado bastante mal de ella y encima era demasiado larga, pero era de las imprescindibles.

En efecto, es larga, se hace un poco larga (no tanto como podría uno temerse, eso sí) y pudiendo ser un peliculón se queda en una película aceptable. Es más bien pretenciosa. Intenta abarcar demasiado, algo que no deja de ser justificable en un argumento en el que se quiere recoger toda una vida, y una vida larga. Como me pasa últimamente con muchas cosas, quizás porque me he vuelto exigente y quisquilloso, veo otro caso de ocasión perdida y de idea malgastada.

Pese a relatar las vicisitudes de una vida al revés en la que el protagonista se hace cada vez más joven, tema apasionante, no creo que la película atine con las consecuencias y situaciones que esto puede traer consigo. Entre otras cosas, se habla como algo terrible de que pierde gente cuando todo el mundo pierde familiares aunque no vaya rejuveneciendo con la edad. No es un caso tan claro como el del que no envejece y ve a demasiada gente morir. Aquí va a ver la misma gente morir que si viviera una vida normal. Solamente tiene su gracia el cruce en edades con la chica, pero ni eso llega a emocionar. Ni siquiera la conmovedora voz en off, el tempo lento, la aparición de personajes como el padre, la acumulación de símbolos algo insulsos y artificiosos como el reloj, el colibrí o los botones o la inocencia de un anciano que acaba de llegar a la vida me llegaron a afectar el ánimo lo más mínimo. Y eso sin ponerse tiquismiquis con las contradicciones. En algunos casos se juega con la edad desde su nacimiento y en otras con la edad que representa verdaderamente. Esto crea incongruencias. Una de ellas es que naciendo anciano no podría haber aprendido a hablar. Pero bueno, no soy yo de los que disfruta haciéndose el sabihondo destrozando películas porque no se adaptan a la realidad o respetan los conocimientos científicos. Como pensé el otro día cuando en la radio se criticaba que Jurassic Park sería científicamente imposible, lo importante es que sea verosímil para el espectador normal. Igual que pasa en Interstellar.

Solo tiene gracia en Benjamin Button la escena de todas las casualidades que tienen que pasar para que ocurra algo. Y es que verdaderamente no somos conscientes de todo lo que ha tenido que suceder para que nos encontremos en cada momento en un determinado lugar y una determinada situación. Quizás recordar esto nos haría verlo todo desde una perspectiva más optimista. También hay que reconocer que los efectos son muy buenos. En ningún momento la cara de Brad Pitt parece demasiado artificial. También el reparto, a pesar de contar con las abominables Cate Blanchet y Julia Ormond, es aceptable.

Pero bueno, menos mal que no esperaba mucho, porque si no me habría llevado otra decepción con otra de esas películas indispensables que, por desgracia, me siento obligado a ver. Entiendo que el tema es complicado, pero nadie obliga a tratarlo y encima quizás esto haga que si otro se plantea tratar el mismo tema ya no se verá como algo original. Supongo que el libro de Scott Fitzgerald será mejor, como espero que sea el caso del El gran Gatsby, otra película que tampoco me gustó nada.

Iba a decir, por último, que Benjamin Button es la peor película de Fincher de las que he visto, pero eso era porque estaba olvidando Zodiac. Esta se podría equiparar más o menos con la del Facebook, La red social. En cualquier caso, sigo con muchas ganas de ir a ver Perdida al cine.

¿Por qué se llama El curioso caso de Benjamin Button? Porque se describe el curioso caso de un niño que nace siendo anciano. Curiosamente le llaman Benjamin, como si fuera el más pequeño. Su padre se apellida Button, de ahí el apellido.

¿Por qué o por qué no verla? Como Good bye, Lenin! o Hijos de los hombres, trata un original y atractivo tema, pero igual que esas películas, no está a la altura. Sabiendo eso, creo que hay que verla por curiosidad y porque aparece en muchos sitios.