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Ariane (nota = 7,5)

En algunas entradas de este blog he mostrado mi interés por ver Ariane o Love in the afternoon. Al final, cuando entré en la racha de no ver casi películas antiguas la dejé de lado. Pero, como dije el otro día, alguien me regaló por mi cumpleaños el libro de Conversaciones con Billy Wilder de Cameron Crowe, y eso reavivó el deseo de verla.

No sabía demasiado de la peli, pero fui recordando cosas que había leído en el libro a medida que avanzaba, como lo del cuarteto o lo de la ristra de novios. No sé por qué la escena inicial me sonaba muchísimo, como de haberla visto ya o de haberla visto en otra película. Pasada esta escena, la película en sí es algo larga y no llega al nivel de deleite de otras como Sabrina, por ejemplo. Es algo peor. Solo cuando Audrey, que también está pero, menos atractiva y dulce aquí, empieza a dar la lista de antiguos novios, la película empieza a ganar interés,PicsArt_1418992744596 pero enseguida, cuando el señor Flannagan (Gary Cooper) se pone a repetir la grabación, se vuelve repetitiva y pesada.

Los escasos toques de humor buenos también son algo repetitivos, como lo del cuarteto de zíngaros. Destaca aun así el valor de la música en la película y el buen uso del blanco y negro. Es interesante también el juego con el nombre de Ariane durante toda la película y hay que reconocer que el argumento está muy bien construido con el continuo cruce entre el mundo del padre detective y el de Gary Cooper, a través de Ariane. La continua presencia de la melodía de Fascinación, aparte de pegadiza, es genial. También, hay muestras de la genialidad de Billy Wilder en la escena de los carritos de la bebida. Como dicen en el libro, cualquier otro guionista se habría llevado al desesperado personaje a emborracharse a un bar.

El argumento quizás se puede ver como algo frívolo y a Audrey como una tonta más que cae en el encanto de un seductor y se puede discutir si Billy Wilder era misógino (en el libro se sugiere), pero yo creo que lo bonito es quedarse con la idea de que a pesar de haber estado con muchas chicas, solo a ella la sube al tren, y solo a ella la quiere de verdad, lo cual explica la sonrisa del padre, a pesar de lo viejo, por cierto, que está Gary Cooper. Mucho mejor habría estado Cary Grant, que era el pretendido inicialmente.

¿Por qué se llama Ariane? Porque Audrey Hepburn tiene ese extraño nombre (aunque también se usa en Good Bye, Lenin!). El nombre da mucho juego. No digo mucho para no estropear. En inglés se llama Love in the afternoon porque Audrey no puede quedar con Gary por la noches y lo hace por las tardes, cosa que también da juego.

¿Por qué o por qué no verla? Se puede ver porque es de las películas simpáticas de Billy Wilder y es mucho mejor que lo que hay por ahí. Hay que verla por la escena de los carritos y la estridente música que la acompaña. Sin embargo, la película es un poco larga y Audrey no está tan bien como en otras.

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My fair lady (nota = 8,1)

Ha sido este un fin de semana con películas no demasiado entretenidas, pero sí interesantes, aunque solo sea porque por fin he conseguido quitármelas de encima. La primera del fin de semana fue My fair lady, una obra que llevaba tiempo en mis listas (es de las de la primera página) y que consideraba fundamental, pero que me daba pereza porque son tres horitas. Decidí verla sobre todo por Audrey Hepburn, con la que tanto disfruté el otro día en Sabrina. Conocía un poco la historia, pero creo que nunca la había visto entera.

Y en este caso me llevé una grata alegría. Es una película muy entretenida, tierna y dulce. Aunque el principio es un poco más desapacible porque, como es lógico, Eliza Doolittle (interpretada por Audrey Hepburn), da un poco de repelús por las pintas y por el acento, la película entera tiene su encanto. Lo tiene el encuentro de Eliza con el genial Rex Harrison, el profesor Higgins, lo tiene la capacidad de Higgins para detectar la procedencia de la gente por su acento (algo que yo siempre he soñado), lo tienen las negociaciones por el precio y las condiciones de las clases, la apuesta con el coronel Pickering. Todo. Y por si esto fuera poco, el proceso en el que Eliza va convirtiéndose en una dama no tiene desperdicio. El día en las carreras de caballos (quitando la canción) y, sobre todo, el día del ballet son geniales. A este respecto, me sorprendió, que la película no terminara con el ballet. Incluso me molestó un poco, pero la verdad es que la parte de después es bastante bonita, a pesar de que mi madre, en su manía homérica y griega de destrozar los finales, me había contado lo que pasaba o, mejor dicho, lo que no pasaba.

Además de lo ideal del argumento, de la historia y de los personajes (quitando el padre de Eliza, que es insoportable), la película, como musical, tiene unas canciones buenísimas. Me encantaron sobre todo las partes en las que se canturrean frases con rimas geniales. Véase como ejemplo el siguiente vídeo, con el primer encuentro entre Higgins y Eliza. La canción empieza hacia el 2:50, pero en la parte anterior se ve la pericia de Higgins para detectar acentos:

En resumen, My fair lady es una película recomendable para ver en inglés y en una tarde en la que se tenga tiempo. En este caso sí que parece adecuado que le dieran el Óscar a la mejor película. Pero, ojo, hay que decir que, aunque le dieron ocho Óscars no es por esta película por la que Bernard Shaw recibió el Óscar, sino por Pigmalión de 1938. Me soprende que Audrey no estuviera ni nominada en esta.

Por otra parte, la película es de George Cukor, de quien yo creía que había visto más cosas, pero me di cuenta de que solo había visto La costilla de Adán y Luz de gas. Más tarde en el finde vi El pájaro azul. Ahora me quedan por ver, entre otras, Historias de Filadelfia, Ha nacido una estrella y Margarita Gautier (basada en La dama de las camelias).

¿Por qué se llama My fair lady? La peli se iba a llamar Lady Liza, pero Rex Harrison se quejó de que en el título apareciera el nombre del personaje femenino. Supongo que le pusieron el nombre actual porque el objetivo del profesor Higgins es convertir a una vendedora callejera de flores en una bella dama (fair lady) capaz de pasar por una princesa, como al final ocurre de manera bastante graciosa, sobre todo por el origen que creen que tiene la princesa. Lo de Pigmalión de la obra de teatro es por el mito de Pigmalión en el que el rey de Chipre con este nombre crea una estatua de tal belleza que se acaba enamorando de ella.

Sabrina (nota = 8,1)

Otra de esas películas antiguas con nombre de chica que tenía en mis listas era Sabrina. Y más de darme cuenta de lo mucho que me gusta Audrey Hepburn cuando vi Vacaciones en Roma.

Y la película es muy buena. Tiene muy buen gusto, es muy dulce y la historia es complicada, pero muy bonita. Es la historia de un amor compulsivo equivocado, pero rectificado. Es una muestra de cómo las apariencias, a pesar de que puedan engañar al principio, acaban siendo menos importantes que la esencia misma de las personas. De cómo las diferencias sociales no son importantes. De cómo alguien acaba dejando una vida artificial y solitaria, simbolizada magistralmente por el plástico, por una vida feliz y plena donde no hace falta nada, ni paraguas.

Y en esto están genial Audrey Hepburn, que es Sabrina, y Humphrey Bogart. Están muy bien también todos los demás personajes, desde William Holden hasta todos los empleados de la casa. Sus reacciones, las lecturas de las cartas, sus buenos deseos hacia Sabrina y todo son deliciosos. Destaco al padre de Sabrina, interpretado por mi querido John Williams, que me encantó en películas Crimen perfecto, Testigo de cargo o Atrapa un ladrón. No es el compositor, por cierto.

El resultado es, por tanto, una película divertida, tierna y dulce, con una magnífica Audrey Hepburn. Tan deliciosa es Audrey que, incluso la terrible escena del humo de los coches tiene un toque tierno. Para seguir disfrutando con Audrey, veré My fair lady, y volveré a ver Charada. De Billy Wilder todavía me quedan La tentación vive arriba y Ariane, por ejemplo.

¿Por qué se llama Sabrina? Porque así es como se llama la protagonista, la hija del chófer, interpretada por Audrey Hepburn. Es una chica enamorada perdidamente de un hombre frívolo al que llega a conquistar para luego acabar dándose cuenta de que el amor es algo más que admiración.

Vacaciones en Roma (nota = 7,4)

Le pongo buena nota, pero esperaba mucho más de Vacaciones en Roma. Esperaba una película algo más romántica con más momentos dulces y divertidos. Verdaderamente la película se salva gracias a que Gregory Peck y, sobre todo, Audrey Hepburn están impresionantes. Esta última me gustó mucho más que en Desayuno con diamantes. No me extraña que le dieran por esta el Óscar, el Globo de Oro y el BAFTA.

El argumento es bastante tonto y se le podría haber sacado mucho más partido a la historia. Las escenas son más o menos graciosas, pero nada del otro mundo. Lo del barco como mucho y ni siquiera. Algo que está bien conseguido son los nervios del principio, entre que Audrey se escapa y que no consiguen hacer que se despierte. También luego con lo de la exclusiva que quieren sacar hay momentos de tensión, en los que uno se cree que va a ser la típica película en la que al final ella se enfada porque él la ha estado engañando, pero por suerte no es así. Luego yo esperaba otro final.

Pero bueno, creo que hay que ver la película por la maravillosa actuación de Audrey Hepburn y el especial encanto que tiene, incluso cuando se corta el pelo. Me apunto para ver Sabrina, con Audrey Hepburn y Humphrey Bogart y My fair lady, que ya va siendo hora.