Archivo de la categoría: Series

Narcos. 1.ª temporada (nota = 7,7)

Crítica de EL PRÍNCIPE DE VER/LEER

Ya había visto que Narcos estaba en algunas listas de mejores series, pero pensaba que iba a ser la típica serie cutre española de Antena 3. Por suerte alguien la vio antes que yo y me la recomendó.


Digo por suerte porque, aunque no es especialmente brillante, sí es por lo menos una serie que, además de no ser ni española no de Antena 3, mantiene bien la tensión, narra muy bien los hechos y presenta unos personajes interesantes y atractivos, todo acompañado de escenas más que llamativas y música y diálogos decentes.

Merece la pena verla también porque con ella uno se entera de manera bastante completa (por ello, eso sí, con algo de parsimonia) de la historia de Pablo Escobar, lo que permite reconocer bastantes nombres y hechos cuando se leen entradas relacionadas en la Wikipedia, por ejemplo. Además sirve para reflexionar sobre los hilos que mueven el mundo, unos hilos que a veces parecen difíciles de creer, pero que aquí se ven bastante claros.

Quitando el que algunas escenas impidan que se pueda ver en familia, la serie es casi recomendable. Es de las pocas este año de las que he aguantado ver una temporada entera, cosa que no me pasó con Vis a vis, True detective o Fargo, por ejemplo. Ahora he empezado con Los Soprano, de la que en su momento solo vi el primer capítulo y que como he podido comprobar de nuevo es bastante malo.

¿Por qué se llama Narcos? Pablo Escobar, el protagonista, tiene una red de narcotráfico que le permite controlar casi toda Colombia.

¿Por qué o por qué no verla? Es de esas series que no solo están bien, sino que encima sirven para aprender y entender un poquito mejor el mundo. Por eso se puede ver. Además los personajes (a pesar de la voz portuguesa de Pablo Escobar), representados por alguna cara conocida, y alguna cosa más, como la musiquilla del principio, molan. De ahí que, aunque nadie debe esperar una serie memorable, supongo que no se arrepentirá de verla.

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It (nota = 7,0)

Crítica de EL PRÍNCIPE DE VER/LEER

Pocos escritores hay tan variopintos, prolíficos y a la vez seductores como Stephen King. Por eso, sus obras tienen un hueco en todas mis listas. It era una de las obras más famosas suyas, junto con Carrie, que tenía pendiente. Como en otros casos, la falta de tiempo y la extensión de la novela, me hicieron decantarme por ver la que yo creía que era una película, pero que en verdad es una miniserie, la del famoso payaso. Seguir leyendo It (nota = 7,0)

Crematorio (nota = 8,6)

Crítica de EL PRÍNCIPE DE VER/LEER

Tuve la mala pata de entrar en el mundo de Rafael Chirbes con En la orilla. Aunque la novela me hizo empezar este blog —algo bueno—, ya dije que no me había gustado nada, que era muy liosa, pesimista y poco atractiva, lo cual me quitaba las ganas de ver o leer Crematorio, pese a que había oído hablar maravillas de la serie. Pero, claro, también En la orilla fue elegida como la mejor novela de 2013 y luego era como era. Aun así, seguramente por tenerla apuntada en la primera página de mis listas, seguía con la tentación de ver Crematorio. Con la triste noticia de la muerte del autor, se reavivó mi curiosidad y empecé a ver la serie. Seguir leyendo Crematorio (nota = 8,6)

El ministerio del Tiempo. Capítulo 1 (nota = 7,9)

No suelo hacer críticas de series, pero el otro día me gustó bastante el primer capítulo de El ministerio del Tiempo y quise agradecer el buen rato que pasé dedicándole una entrada. Cuando lo vi anunciado hace ya tiempo, pensé que iba a ser otra serie tonta más, de las que abochornan y dan vergüenza ajena, de esas en las que, como leí un día, los actores parece que leen el guión en vez de sabérselo y encima lo leen enfadados. Seguir leyendo El ministerio del Tiempo. Capítulo 1 (nota = 7,9)

Rojo y negro (miniserie) (nota = 6,8)

Rojo y negro, el libro de Stendhal, es de los que más pereza me ha dado siempre, pero de los que siempre he considerado imprescindibles. En verano, de vacaciones, me lo empecé a leer, pero la edición tenía demasiadas erratas y cambié a Ciudadano Max. El otro día me iba a empezar otra edición que tenemos, pero vi que la miniserie de cuatro capítulos me iba a llevar menos tiempo. Comprobé que no era la típica cutre, que hasta salía Ewan McGregor, y la vi en cuatro “amenas” sesiones.

Mientras la veía, no sabía hasta qué punto la miniserie era fiel a la novela. Había cosas que no me pegaba mucho que salieran en la novela, como el personaje imaginario de Napoleón, pero en general suponía que la historia sí seguía la de la novela. Según leo ahora, Napoleón es la referencia de Julián Sorel (el protagonista, representado por Ewan McGregor) en la novela y, efectivamente, es creación de la miniserie. Desde luego más fiel que el protagonista seguro que es la miniserie.

Pero el problema claramente es la historia. Es la típica historia decimonónica y de estilo folletinesco que tanto aborrezco. Lo de folletinesco lo digo no porque se publicara en folletín, sino por ser de esas obras en las que parece que al autor se le van ocurriendo las cosas según escribe, sin tener un plan o una estructura previa. Es además de esas historias en las que las mujeres son por naturaleza infieles, donde todos los personajes son malvados y envidiosos, donde todos son quisquillosos e impulsivos, en los primeros coletazos de una sociedad decadente. Lo de los duelos, por ejemplo, es algo que yo no soy capaz de entender.

Pero lo peor de las obras del siglo XIX es la intensidad y el dramatismo con el que se cuentan cosas que hoy, por gracia o por desgracia, están más que superadas. La sensación que da al final es que te han contado algo grandioso (me pasó lo mismo, por ejemplo con Madame Bovary, publicada algo más de veinte años después) y en verdad es una historia tonta y aburrida, con alguna frase propia de escritor grandilocuente y poco más. Y siempre con líos de faldas, cartas y clases sociales muy pesados.

En defnitiva, es otra obra tan pretenciosa y aséptica como los cuadros de Courbet y de otros de esa época. Quiero creer que el libro ofrece algo más que esta miniserie, la cual hay que reconocer que, dentro de las limitaciones, no está mal.

¿Por qué se llama Rojo y negro? El protagonista es un cura que destaca por su buena memoria para las referencias latinas, por sus comedidos aires de grandeza y por enamorar siempre a quien no debe. Yo creía recordar que el título era por algo de que el rojo se refería al uniforme de guerra y el negro al de cura. La cosa es que, o no me fijé bien, o no hay demasiado rojo en la miniserie. Acabo de mirar otra vez a ver si es que Napoleón iba de rojo, pero no. Tal vez los colores se refieran a sangre y vísceras o a sangre fresca y a sangre podrida. O que el protagonista es un soldado en tiempo de paz. A saber.

¿Por qué o por qué no verla? Si la novela es como la miniserie, desde luego es preferible perder cuatro horas en la miniserie que alguna más en la novela. Si la novela es mejor, nadie se pierde nada (salvo algún semidesnudo de Rachel Weisz) si no ve la miniserie.

Fortunata y Jacinta (serie) (nota = 7,3)

Ayer terminé el último capítulo de Fortunata y Jacinta, la serie de Mario Camus, que se puede ver en rtve.es. Me ha llevado tiempo porque son diez capítulos de una hora. Aun así, se tarda menos que en leer la novela, la cual he ido leyendo más o menos a la vez que veía los capítulos.

Como adaptación es bastante fiel. Es una buena forma de evitar tenerse que leer la novela. El problema es que la novela es típica galdosiana, es decir, muy bien escrita y fiel reflejo de la realidad, pero de una realidad que a mí, sinceramente, no me importa demasiado. Otro caso de talento mal empleado. Un estilo impecable, pero una historia bastante aburrida, con personajes odiosos, entre los que Maxi Rubín se lleva la palma (Mario Pardo contribuye a ello), pero también Fortunata, un personaje que no hace nada como debe y que encima está interpretado por Ana Belén, que da bastante asquillo. Verdaderamente, no entiendo por qué tiene tanta fama. Supongo que la gente que se lea la novela actualmente no va a decir que es mala después de haberse tragado más de mil páginas. Todo se mueve alrededor del choque entre pobreza y riqueza y de cuernos, amores imposibles y gente rara, como Mauricia la Dura, personaje que yo me habría saltado. Pero bueno, también hay otros personajes amables como Papitos, sobre todo, Plácido Estupiñá (Manuel Alexandre) o Evaristo Feijoo (Fernán Gómez).

Además, como no podía ser de otra manera, hay algún fragmento que se puede destacar. En concreto puse en Facebook este, que tiene mucho que ver con la actualidad, que curiosamente está puesto en boca de un personaje que se llama Ido, interpretado magistralmente, eso sí, por Luis Ciges, conocido por Farmacia de guardia:

“«Porque mire usted, cuando el pueblo se desmanda, los ciudadanos se ven indefensos, y francamente, naturalmente, buena es la libertad; pero primero es vivir. ¿Qué sucede? Que todos piden orden. Por consiguiente, salta el dictador, un hombre que trae una macana muy grande, y cuando empieza a funcionar la macana, todos la bendicen. O hay lógica o no hay lógica. Vino, pues, Napoleón Bonaparte, y empezó a meter en cintura a aquella gente. Y que lo hizo muy bien, y yo le aplaudo, sí señor, yo le aplaudo».
—Y yo también—dijo Maxi, con la mayor buena fe, observando que aquel hombre razonaba discretamente.
—¿Quiere esto decir que yo sea partidario de la tiranía?…—prosiguió Ido—. No señor. Me gusta la libertad; pero respetando… respetando a Juan, Pedro y Diego… y que cada uno piense como quiera, pero sin desmandarse, sin desmandarse, mirando siempre para la ley. Muchos creen que el ser liberal consiste en pegar gritos, insultar a los curas, no trabajar, pedir aboliciones
y decir que mueran las autoridades. No señor. ¿Qué se desprende de esto? Que cuando hay libertad mal entendida y muchas aboliciones, los ricos se asustan, se van al extranjero, y no se ve una peseta por ninguna parte. No corriendo el dinero, la plaza está mal, no se vende nada, y el bracero que tanto chillaba dando vivas a la Constitución, no tiene qué comer. Total, que yo digo siempre:«Lógica, liberales» y de aquí no me saca nadie. ”

En fin, la serie es amena y, como digo, es una adaptación bastante buena de la novela, así que la recomiendo para quien esté interesado en la novela pero no tenga tiempo de leerla. Ahora quiero ver o Los gozos y las sombras o Cañas y barro, aunque esta última me la quiero leer antes, o alguna adaptación larga, tipo la de El rey Lear, para el ratito que suelo emplear para estos menesteres, que generalmente es entre las 8 y las 9 de la tarde.

El conde de Montecristo (nota = 8,1)

El domingo terminé El conde de Montecristo. En concreto la miniserie francesa de 1998 con Gerard Depardieu. Se puede encontrar en youtube en cuatro capítulos de una hora y cuarenta cada uno más o menos:

Preferí la miniserie a la película, que es más corta, porque la miniserie es más fiel al libro. Y acerté. Es muy recomendable. La historia está muy bien contada, con mucho detalle. Todos los actores están fenomenal, en especial, por supuesto, Gerard Depardieu, que encima tiene la voz de Bruce Willis (la de Ramón Langa). Las escenas, los decorados, todo está muy conseguido. Claro que es que la novela no tiene desperdicio. Una venganza después de veinte años por una clara injusticia. Bueno, más que una venganza, una lenta venganza que se va tejiendo poco a poco, de una manera muy emocionante, y que va acabando con los distintos traidores. Encima el conde tiene dinero ilimitado, lo cual envalentona a uno.

El único problema es el lío con los nombres de los personajes, Danglar, Morrell y demás, pero se sigue bien. Aunque al principio da un poco de repelús, Bertuccio está genial y los distintos personajes del conde, el padre Busoni, por ejemplo. Además las chicas que salen son muy guapas, entre ellas Inés Sastre, que sale casi al final.

Además de todas las aventuras, tiene frases memorables, de las de subir a Facebook. En concreto subí dos:

«—Es imposible. Sería…
—…un milagro, sí, señor Morrel, un milagro. También a mí me ha costado creerlo, pero sí, la palabra «milagro» existe en la lengua de los hombres. Significa que debe encubrir una realidad.»

«Conde de Montecristo: Pero Jesús no se vengó de Judas.
Faria: No, porque él era Dios y eso le imponía unos deberes, pero tú eres un hombre y eso te concede unos derechos.»

Por todo esto, la considero muy recomendable y aprovecho para recomendar Guerra y Paz, que ya la vi hace tiempo, y me encantó.

Ahora me he vuelto a poner con Fortunata y Jacinta, que son diez capítulos de una hora. Hoy empiezo el cuarto.

El ahorcado, capítulo 1 de Da Vinci’s Demons (nota = 7,1)

Después de mucho tiempo amagando, al final empezamos con Da Vinci’s Demons. Me convenció el hecho de que se ambientara en la época de Leonardo. Soy de los que disfrutaron con El código da Vinci y con La cena secreta de Javier Sierra.

El capítulo empieza un poco mal, Leonardo es un poco gilipollitas, pero poco a poco la trama va enganchando. Los trucos que hace Leonardo, como lo de la paloma, y las respuestas que da molan y ya empiezan los misterios tipo El código da Vinci, así que se le puede dar una oportunidad al capítulo 2. Y encima salen cosas históricas de personajes tipo los Médici, los Borgia o los Sforza, que siempre he querido conocer mejor. Eso me ha recordado que tengo pendientes las miniseries respectivas.

Capítulo piloto de Glee (nota = 8,4)

No me acuerdo muy bien cómo pasó, pero consideré oprtuno empezar a ver Glee. Tuve el primer capítulo unos días pendiente hasta que una tarde me disponía a ver el primer capítulo de True detective, que parece que a la gente le ha gustado y que tiene dos actores que me gustan bastante, Woody Harrelson y Matthew McConaughey (casi lo escribo bien a la primera), el último de los cuales yo ya descubrí en Cómo perder a un chico en diez días y no es por tirarme el pisto ahora que le han dado el Óscar, cuando mi hermano, que generalmente ve las series a mi lado de refilón, me dijo que True detective la quería ver bien, así que vi que era el momento de empezar a ver Glee (las otras opciones eran o el tercero de Fortunata y Jacinta o el cuarto de Walking Dead [primera temporada] o empezar a ver Rio o Río, ahora que han sacado la dos. Solo tenía una hora antes de cenar).
Mi hermano se rio (escrito así siguiendo la Nueva Ortografía de la RAE, aunque yo escribiría rió, y ya tenemos el lío con Rio y Río que hemos visto antes), mi hermano se rio, decía, de que viera la serie. Y mucho más cuando descubrí que era un musical. Al principio tanta canción en el casting me pareció un poco pesado, pero poco a poco la trama y los personajes, el señor Schuester, que no Schuster (el entrenador), la chica pelirroja, el jugador de fútbol americano y cantante me fueron conquistando, hasta el punto de que me fui emocinando. Sentí esas ganillas de medio llorar. La parte con la versión de Don’t stop believin’ de Journey (os enlazo con la de Glee) es muy emocionante. Pero ya lo es antes la versión de Grease, y eso que yo la odio:

Por fin un capítulo piloto que me gusta y me motiva, aunque la trama sea la típica de una serie de instituto. Ya me estaba cansando de las series que «bueno, es que hasta el capítulo 7 es un poco mala, pero luego mejora». En cuanto pueda veré el segundo. Y, por supuesto, ya le estoy echando un ojo a los discos de la serie, que están en Spotify.