Archivo de la categoría: Películas

Alphaville (nota = 6,6)

Crítica de EL PRÍNCIPE DE VER/LEER

Alphaville era una de esas películas clásicas que el no verla me hacía sentir que no sé de cine a pesar de haber visto ya bastates películas. Pero es que no me apetecía nada. Y eso que aún no sabía que era una distopía de esas frías y agobiantes. Finalmente, el cargo de conciencia de no haber visto ninguna película de Godard y el hecho de que la película sea corta y estuviera de las primeras de mi lista alfabética me hicieron decidirme a verla. Seguir leyendo Alphaville (nota = 6,6)

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It follows (nota = 5,6)

Crítica de EL PRÍNCIPE DE VER/LEER

En muchas de las listas de 2015 de mejores películas aparecía It follows como una de las mejores de miedo del año. Yo, después de haber recuperado mi gusto por este tipo de películas con Insiduous (la 1 y la 2; la 3 no la he visto), me la apunté y no tardé mucho en verla bastante ilusionado. Seguir leyendo It follows (nota = 5,6)

El becario (nota = 6,4)

Crítica de EL PRÍNCIPE DE VER/LEER

A pesar de que no soporto a Anne Hathaway, me daba la sensación de que El becario iba a ser del estilo de su única buena película: El diablo viste de Prada. También la presencia de Robert de Niro, el nombre de Nancy Meyers como directora y guionista (como en la genial The Holiday) y las buenas críticas de algunos amigos hacían muy apetecible la película. Seguir leyendo El becario (nota = 6,4)

Joy (nota = 6,8)

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La verdad es que ahora me planteo por qué consideré que tenía que ver Joy. De las películas de David O. Russell solo he visto La gran estafa americana, que no me gustó (le puse un 6,7) y El lado bueno de las cosas, que me gustó un poco más, pero que tampoco fue para tanto. Quizás fuera por Jennifer Lawrence. El caso es que tenía un bono de entradas de cine y me caducaban casi ya, así que fui a ver la película. Seguir leyendo Joy (nota = 6,8)

Mad Max: furia en la carretera (nota = 6,8)

Crítica de EL PRÍNCIPE DE VER/LEER

Otra de las películas que consideraba imprescindibles de este año era Mad Max: furia en la carretera. Hace tiempo vi la primera y no me gustó demasiado, pero aun así la presión de ver esta nueva versión (no sé si precuela o secuela) en todas las listas, me hizo ponerla en mi lista de pendientes. No esperaba gran cosa. Seguir leyendo Mad Max: furia en la carretera (nota = 6,8)

Star Wars: El despertar de la Fuerza (nota = 6,9)

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En la forma en la que los más adeptos me hablaban de lo mucho que les había gustado Star Wars: El despertar de la Fuerza, yo notaba un desmesurado esfuerzo por mostrar entusiasmo ante algo que no les cabía en la cabeza que les pudiera decepcionar. Sumando a esto los muchos comentarios de que la película era muy Disney o de que era igual que la primera (episodio IV), con más recelo que ganas, pero considerándolo necesario, fui a verla. Seguir leyendo Star Wars: El despertar de la Fuerza (nota = 6,9)

Ex machina (nota = 6,7)

Crítica de EL PRÍNCIPE DE VER/LEER

Tenía Ex machina más que apuntada y había visto que salía en muchas de las listas de 2015, pero me resistía a verla, seguramente por el mismo motivo que aún no he visto —lo confieso— Inteligencia artificial. Soy algo reacio, no sé si por miedo o por falta de interés, a la ciencia ficción relacionada con los robots. Las pocas veces que me he interesado por ella me ha dejado una sensación fría, pesimista y poco satisfactoria. Seguir leyendo Ex machina (nota = 6,7)

Rush (nota = 7,7)

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Suelo resistirme a ver biopics y más si tienen algo que ver con el deporte, no sé por qué. Luego me gustan, pero me cuesta. Es lo que me pasó con Rush. Ya no solo el hecho de que fuera un biopic deportivo, sino el que además fuera de deporte antiguo (de antes de que yo naciera) me hizo tener la sensación de que la película iba a ser algo casposa.


Pero no. La película está bien narrada, a un ritmo perfecto para que incluso a los que no somos amantes de la Fórmula 1 nos pueda llegar. De hecho, creo que para acentuar la emoción ayuda  el no conocer la historia de Niki Lauda.

Aunque se echa mano —supongo que porque así ocurrió— de recursos típicos de películas deportivas con rivalidad entre dos deportistas (Niki Lauda y James Hunt), la película es fresca y original. Y lo que no lo es sirve para recordar las películas de hace poco tiempo que no necesitaban de demasiada parafernalia para gustar. Se puede hacer una buena película simplemente con una buena historia, imágenes decentes, alguna frasecilla que aporte algo más, un mensaje bonito, buenos actores (o, al menos, que no den vergüenza) y música emocionante. Y eso es lo que pasa aquí. Por eso, Rush no es un peliculón, pero sí una película entretenida y agradable de ver (quitando una escena).

¿Por qué se llama Rush? Rush en inglés significa ‘prisa’ o ‘apresuramiento’. Un nombre lógico para una película de Fórmula 1.

¿Por qué o por qué no verla? Ron Howard consigue hacer una película moderna pero de las tradicionales, algo que se ve poco hoy. A esto ayudan un claro mensaje de superación a través de la enemistad o rivalidad, donde se ve que lo malo no siempre es malo, y, sobre todo, Daniel Brühl, por quien yo no daba ni un duro, pero de quien el propio Niki Lauda dijo que lo había bordado. Todo lo demás rueda solo.

La novia (nota = 6,9)

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Ya había descartado verla, suponiendo que nadie iba a querer acompañarme al cine —y yo nunca voy solo—. Pero sorprendentemente alguien me mostró su interés por La novia. Yo, de la emoción, casi ni caigo en que era la película que había leído que estaba basada en Bodas de sangre de Lorca. Con el justificado miedo de que Inma Cuesta y compañía se cargaran a Lorca he ido esta tarde a verla.


Aunque iba con  muchos prejuicios —lo reconozco—, al principio me ha sorprendido para bien. Me he dejado llevar por la escenografía. Pero luego, qué pena, a medida que los versos se van poniendo serios, los actores van demostrando que, recitando mal, es posible incluso destrozar a Lorca. No sé por qué se asocia el acento andaluz con susurros y bocas pastosas, que es como recitan aquí, algo que, por supuesto, además, hacen como si estuvieran cantando la alineación del Madrid. Con lo bien que recitaba Alberti siendo andaluz.

De esta manera consiguen que se pierda toda la emoción de una obra que creo recordar que era sobrecogedora —quizás habría que volver a leerla—. De nada sirve ni la excesiva carga de simbolismo ni los atronadores ruidos y gritos si no los acompañan sentimientos. De hecho, no es que no sirvan, es que molestan. Que usen canciones de Lorca como Los cuatro muleros La tarara se agradece, pero mejor si se hiciera con acierto. Al final, el mejor momento musical es el del vals, que no pega mucho, pero suena bien, y salva la desastrosa escena culminante que perpetran tres actores que no están a la altura.

Mal. Muy mal. No puede ser que llore con Del revés de Pixar (recomiendo mi crítica) y que con algo de uno de los mejores poetas de todos los tiempos, al menos uno de los que más cambia la forma de ver la realidad, ni me inmute. Ya en Yerma me llevé un pequeño chasco, pero es que aquí no emociona ni un solo verso (de los que se entienden, porque muchos se confunden entre el ansia de andalucidad de los actores). Solo hay que comparar a Irene Papas en Yerma con la vieja aquí.

¿Por qué se llama La novia? La película es una adaptación libre de Bodas de sangre. En la obra de Lorca, el personaje que se va a casar se llama Novia sin más.

¿Por qué o por qué no verla? No hay que perder el tiempo en una película que, aunque solo dura hora y media, se hace larga porque no llega a dar ese salto de la mano del texto de Lorca, se va quedando atrás. Recomiendo mejor leer la obra, que la imaginación de cualquiera seguro que puede dar más emoción a los versos de Lorca que la que le da Paula Ortiz, la directora. Si es que así normal que la gente cada vez se interese menos por la cultura.

Marte (nota = 7,1)

Crítica de EL PRÍNCIPE DE VER/LEER

Después de decepciones galácticas como Interstellar o Gravity, me apetecía poco ver a Matt Damon perdido y solo por Marte. También me daba bastante miedo Ridley Scott, después de cosas como Prometheus. Pero como estamos llegando al final del año y, por tanto, es momento de hacer recuento, sentí la obligación de ver entre otras Marte y Mad Max, dos de las grandes protagonistas, de las que más se mencionan en las conversaciones.


En este caso la película no es tan mala. Al menos, la parte dedicada a Mark (Matt Damon), el hombre abandonado en Marte no desmerece y eso que el personaje cae mal a veces, sobre todo cuando se enfada, encima de que van a ir a buscarle. Se podría comprender su enfado, viendo el circo montado a su alrededor. De lo que se entiende racionalmente de ese circo, casi todo molesta porque no tiene sentido. No tiene demasiado sentido, por más que se empeñen, montar todo ese follón por solo una persona. No tiene sentido que no se lo quieran decir a la tripulación, algo que, como luego se demuestra, tampoco era para tanto.

Es triste que con los medios que se tienen, con ideas no demasiado malas (habría que ver cómo es la novela de Andy Weir), con la posibilidad de cuestionar la esencia humana (qué diferencia con Voces de Chernóbil, por ejemplo), con imágenes apabullantes, buenos actores (quitando a Jessica Chastain y a Kate Mara, por supuesto), haya que estar conformándose con cine así.

Pero bueno, como digo, en este caso la película al menos entretiene y no amarga (como podría amargar Solaris).

¿Por qué se llama Marte? Porque El marciano (en inglés es The martian) iba a sonar muy cutre. El protagonista se queda abandonado en este planeta, lo cual le hará activar su ingenio y su instinto de supervivencia, en un claro homenaje a la botánica.

¿Por qué o por qué no verla? Siendo mala, es mejor que otras vistas este año y, a pesar de ir sobre un hombre abandonado en el espacio, no provoca esa desazón de tantas otras películas espaciales, sino todo lo contrario, es bastante positiva. Quizás por eso casi la podría recomendar.

Ahora queda la otra gran película espacial del año: Star Wars. De Ridley me quedan por ver, de las últimas, Robin Hood y Exodus.