Archivo de la categoría: Película de jueves

Solo se vive una vez (nota = 6,7)

Nuevamente vimos un  miércoles película de jueves con gin tonic, esta vez Rangpur con Indi, porque hoy jueves me voy a un congreso en Inglaterra. Elegimos Solo se vive una vez pensando que iba a ser de las románticas antiguas tipo Sucedió una noche o ¡Qué bello es vivir! y pensando que estaría en todas las listas, por el famoso título. Pero no. Ni es de las típicas románticaa ni está en las listas.

La película empieza deslavazada, con escenas que pasan muy rápido y de una manera un poco inconexa hasta que uno se acostumbra y entonces empieza a convertirse en una película de suspense muy bien conseguido a base de ruidos y sombras y con algunos alicientes como que es de Fritz Lang, igual que M, el vampiro de Düsseldorf, con ambientación por tanto perfecta, al más puro estilo del cine negro. Además sale Henry Fonda, como en Incidente en Ox-Bow, y no solo él, sino Margaret Hamilton, a la que volví a reconocer, esta vez con más dudas, como la bruja de Mago de Oz. La historia de amor es la típica atracción incomprensible, pero irrompible, y está muy lograda.

Alguna pega que se le puede poner es que no suene ruido de ranas en la última escena o que no salga la frase del título. Ah, y que no salga la canción de Azúcar Moreno, je,je.

En general, aunque es una película rara, a la que hay que acostumbrarse en los primeros minutos, acaba sorprendiendo y atrapando, de manera parecida a M.

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Incidente en Ox-Bow (nota = 7,1)

Ayer, aunque era miércoles, vimos película de jueves para poder ver hoy el primer partido del Mundial: Brasil-Croacia. Yo propuse ver El capitán Blood, pero mi madre y mi hermano no quisieron, así que hubo que buscar otra. Yo dije que aceptaba con la condición de que fuera una película que apareciera tanto en la lista de 250 de César Vidal como en el libro de las 1000 películas que hay que ver antes de morir. Una de las primeras que salió fue Incidente en Ox-Bow. A mi madre no le gustan los wésterns (palabra ya aceptada por la RAE), por lo que pensé que no iba a querer verla, pero leyó en el resumen que era una de las mejores películas del Oeste y que era piscológica y que además duraba solo 75 minutos y aceptó de buena gana. El que no estaba del todo convencido era mi hermano, pero nos pusimos a ello.

La película cumple casi todos los requisitos de película de jueves: actores famosos como Henry Fonda o Anthony Quinn, secundarios típicos, mucho ruido, voces típicas (está la de Filemón o Bud Spencer, la otra de Bud Spencer, la de Terence Hill…), situaciones inverosímiles, etc. El argumento es muy sencillo, casi no pasa nada, pero es profundo. Tras un asesinato, la sed de venganza lleva a unos hombres a juzgar rápidamente a unos presuntos culpables sin esperar a darles un juicio justo, pero lento (la justicia ya era lenta entonces). El dilema es si uno puede tomarse la justicia por su mano, incluso en un caso como este en el que parece haber pruebas evidentes, o no.

La peli tiene cosas bonitas, como lo de la carta ‒yo ahí habría hecho que el autor de la carta, uno de los acusados, en verdad no tuviera mujer como dice‒ o el hecho de que lleguen al pueblo y salgan por el mismo sitio al final de la película como si allí no hubiera pasado nada. Pero lo mejor sin duda es la canción, Red River Valley, que junto a Auld Lang Syne, es para mí una de las canciones tradicionales más emocionantes.

Fue gracioso que dije a voleo que una de las secundarias era la actriz que hace de bruja en la mítica de El mago de Oz y luego resulta que era con la consiguiente carcajada de mi hermano. Debió de impresionarme mucho de pequeño la bruja, porque ya la mencioné otra vez por algo de las medias. Otro de los actores, uno de los bandidos, es Dana Andrews que sale en Laura y en Los mejores años de nuestra vida, dos películas que tengo pendientes.

En conclusión, para mí no es uno de los mejores wésterns que haya visto, aunque tampoco es que haya visto muchos, pero, por ejemplo, es mucho peor que La muerte tenía un precio. Es bastante simple y, aunque se puede ver en un rato tonto, no nos vamos a engañar, es muy de jueves. En eso acerté, aunque era miércoles.

Arsénico por compasión (nota = 7,2)

Después de estar toda la semana viendo capítulos de Bones, Castle y Da Vinci’s Demons, ayer jueves mi hermano, mi madre y yo vimos, como no podía ser de otra manera, una película de jueves. Todos los jueves mi hermano prepara unos ricos gin tonics ‒ayer fue Botanicals con tónica 1723, con un twist de limón y cerezas‒ y vemos una película. Pero la película de los jueves no puede ser cualquiera, tiene que cumplir unas condiciones para poder ser considerada una película de los jueves. Lo mejor es que sea antigua, de director conocido, pero malilla y, si puede tener título raro o con la palabra «sospecha», mejor.

Así, por los jueves han pasado películas de Hitchcock como La soga, Sospecha, Crimen perfecto o El hombre que sabía demasiado, películas de Preminger como Anatomía de un asesinato (estoy intentando que veamos El hombre del brazo de oro), de Billy Wilder como Testigo de cargo o Perdición, Sed de mal de Orson Welles también encajó a la perfección o Al rojo vivo de Raoul Walsh, que ya comenté aquí. El baile de los vampiros de Polanski también entraría en este saco. Lo bueno de las películas antiguas es que los actores actúan raro y los personajes son excesivamente exagerados, las conversaciones muchas veces no tienen sentido y muchas de las cosas que van a pasar son fácilmente deducibles. Una de las cosas más graciosas es cuando se repite algún actor de una película a otra. Nos ha pasado con Marlene Dietrich, pero también, y eso es lo que más nos gusta, con secundarios del tipo de John Williams (no el compositor).

También han caído en el saco de los jueves algunas modernas raras, entre las que entrarían películas de Wes Anderson como Life aquatic o, sin ir más lejos, Mi primo Vinny, que vimos la semana pasada.

Ayer tocó de las antiguas, en este caso de Frank Capra con Arsénico por compasión. Como se ve, tiene nombre truculento, pero famosillo y es antigua y de director conocido. Ah, y se me olvidaba: mucho mejor si está basada en una obra de teatro, como en este caso, o, por ejemplo, en Un cadáver a los postres, que también fue película de jueves. Y si para colmo tiene más de 8 en la nota de IMDB, se convierte en película perfecta (cuanta mejor nota peor suele ser luego).

Pues bien, la película cumple con las expectativas de los jueves. Es una película de locos, con argumento disparatado, con actores que sobreactúan, como Cary Grant, que fuerza demasiado. Hay una chica rubia pesada y gritona, que ese suele ser también buen requisito, policías tontos, personajes extremos como el loco que se cree Roosevelt o las tías, situaciones inimaginables, líos de gente que entra y que sale de la sala principal. Todos los clichés, vamos. El hermano tiene la cara excesivamente deforme, el taxista es excesivamente tonto; es bueno cuando le pide un taxi a alguien a quien está esperando con su propio taxi. De lo mejorcito de la película es que aparece Peter Lorre (Ugarte en Casablanca) y de los mejores momentos es cuando parece que le han pillado por sus ojos saltones y su cara de ratón, pero pasa otra cosa.

Así que es una película divertida y exagerada, con algunas cosas graciosas, que se puede ver cualquier jueves.

Mi primo Vinny (nota = 7,9)

Lo que empezó como una broma por querer ver una película con este título y más con Joe Pesci, uno de los ladrones de Solo en casa, de protagonista acabó resultando un placentero rato de disfrute con una película muy básica, pero muy graciosa. Hacía tiempo que no me reía tanto como con Mi primo Vinny, siendo, como digo, una película bastante simple. Quizás sea la inocencia de los personajes o la repetición exagerada de las situaciones, no sé, el caso es que la película atrapa desde el principio.

Cuando mi hermano leyó el resumen, en el sale que se acusa a unos de un asesinato y tienen que llamar al primo Vinny para que les defienda, me dio un poco de pereza. Pero luego la peli no tiene desperdicio. Al margen de que la película en sí está bien construida, hay muchos momentos que merecen la pena. Es muy bueno lo de que algo despierte a Joe Pesci, el primo Vinny, siempre de madrugada. Lo del búho o autillo es muy gracioso, siendo una cosa tan vista. También la pinta con la que Vinny aparece en una de las sesiones del juicio. La pareja que forma con Marisa Tomei, que curiosamente ganó un Óscar por la peli, también es bastante disparatada. Y encima la forma en la que se resuelve el juicio es curiosa y despierta intriga. Los supuestos asesinos, uno de ellos Karate Kid (Ralph Macchio), son un poco sosos, pero quizás eso realza la figura de Vinny. El abogado tartaja es también muy gracioso.

La película es, pues, bastante recomendable para pasar un rato divertido.

Al rojo vivo (nota = 7,7)

El otro día vimos con mi madre Al rojo vivo, la película, no el programa de la Sexta. Se nos ocurrió mirando en una lista, pero no sabíamos para nada de qué iba. Mi hermano miró en IMDB y dijo que era de Raoul Walsh. Eso bastó, pero solo porque nos sonaba de películas del Oeste.

La película sorprende bastante. Aunque es del 49, parece bastante moderna. James Cagney lo borda y consigue uno de esos personajes que molan: Cody Jarrett. Están muy bien las escenas de los asaltos, de la cárcel, lo del camión de gasolina, los ataques que le dan a Cody. La escena de la persecución con varios coches también está muy bien. El personaje inflitrado, Vic Pardo, también mola y Ma Jarrett. Si se le puede poner una pega a la película es que como pasan tantas cosas y en tantos sitios distintos se hace un poco larga, a pesar de que no llega a las dos horas. Pero merece la pena verla. Sorprende mucho la tecnología que tienen, todo avances de lo que tenemos ahora, como el antecedente del gps, por ejemplo. Y el final es bastante loco.

Y lo mejor de todo es la alegría que me llevé cuando de repente vi que la película, de la que yo no había oído hablar antes, aparecía en la lista de las 250 de César Vidal. ¡Una menos!