El diario de Ana Frank (nota = 7,5)

Crítica de EL PRÍNCIPE DE VER/LEER

El diario de Ana Frank es uno de esos libros imprescindibles por su fama. Yo hasta ahora no lo había leído porque siempre me había dado algo de pereza. Pero bueno, como bien se dice precisamente en este libro, «la pereza seduce, el trabajo proporciona satisfacción», así que yo, sabiendo esto de antemano, y, teniendo a mi alrededor gente que ama este libro, me puse con él.

Pronto vi que el libro está bastante bien escrito, algo impropio de una niña de 13 años, por lo que empecé dudando de su autoría.  Ya dije que me parecía el triple de profundo y de bien contado que El comensal, último libro, también de las experiencias de una mujer, que me había leído.

Pero poco a poco, a medida que uno va viendo que lo contado se centra más en la convivencia entre las personas refugiadas con Ana y en las pequeñas situaciones sentimentales con las que la vida va forjando la personalidad de Ana que en la guerra, la cual solo se va mencionando cuando acecha por algún motivo la casa, pero siempre como algo externo, que interrumpe o, al menos, altera ese proceso de crecimiento, a medida que se va viendo esto, digo, se ve que posiblemente el libro lo escribió una niña. También lo empecé a notar en su engreimiento, en esa soberbia que los que escribimos tenemos cuando somos pequeños, por la que sentimos que lo sabemos todo y que solo nos faltan por pulir algunos pequeños detalles para ser los mejores escritores del mundo. No me sorprendió, pues, que Ana más adelante reconociera tener ese engreimiento y esa «pretensión de una persona mayor».

Por lo demás, la forma de diario favorece bastante al libro y consigue crear una intimidad atractiva, condicionada completamente, eso sí, por el poco margen que la realidad da a los personajes.

La sensación final es la de la fragilidad de la naturaleza que, aunque emplea sus esfuerzos en formar a cada persona, tiene historias que acaban demasiado pronto, como cuando yo empecé a construir un muñeco de Lego y al llegar a la cintura tuve que poner ya la cabeza porque me había quedado sin piezas. En el caso de Ana, no se llegó a poner ni la cabeza a unas piernas que tenían pinta de ir a sostener una gran figura. Lo que da rabia en este caso es que esa interrupción antinatural fuera provocada por la propia humanidad.

¿Por qué se llama El diario de Ana Frank? El libro fue escrito como un diario por una niña judía de 13 años refugiada en Holanda junto a su familia. La niña va contándole a Kitty, una amiga invisible, las distintas sensaciones que le producen la convivencia y la guerra. Todo un escaparate de lo que es la humanidad.

¿Por qué o por qué no leerlo? Aunque por las limitaciones de la situación la historia no es nada del otro mundo, es un sincero, universal y transparente documento sobre el interior del ser humano.

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