Joy (nota = 6,8)

Crítica de EL PRÍNCIPE DE VER/LEER

La verdad es que ahora me planteo por qué consideré que tenía que ver Joy. De las películas de David O. Russell solo he visto La gran estafa americana, que no me gustó (le puse un 6,7) y El lado bueno de las cosas, que me gustó un poco más, pero que tampoco fue para tanto. Quizás fuera por Jennifer Lawrence. El caso es que tenía un bono de entradas de cine y me caducaban casi ya, así que fui a ver la película.

Está claro que, si fui por Jennifer Lawrence, acerté. Es de las pocas actrices que se ponen de moda justficadamente. ¡Qué diferencia —si es que hay punto de comparación— con Alexandra Jiménez, por ejemplo (salió en los tráilers)! Jennifer Lawrence consigue adaptarse a cualquier papel y hacer que una película de medio pelo como esta, pueda llegar a tener cierto interés. Es verdad que Robert de Niro ayuda, pero a la vez la actriz tiene que lidiar con un Bradley Cooper con cada vez más cara de drogado en las películas (coincidiendo, curiosamente, con que más gente me va diciendo que me parezco a él).

Y es que a la película le falta ritmo, le faltan vértebras, le falta música y le sobran silencios en los diálogos. Por eso, se hace pesada, sin ser demasiado larga. Es de esas que todo el rato parece que están acabando porque uno no sabe bien lo que se nos quiere contar. Además, lo poco que emociona, aparte de que no llega a rematar la faena, está tristemente enturbiado por la conexión del éxito y la satisfacción personal con el dinero y con una casa grande. No creo que la abuelita (personaje que se utiliza como recurso facilón) quisiera eso para su nieta.

Desde luego, si David O. Russell quiere cambiar la forma de ver el cine (lo que se ve en algunos detalles como escenas en las que lo interesante ocurre por detrás de las cámaras, quizás porque en sus películas lo importante también son las manos), tendrá que hacer películas más contundentes y que aporten algo más. Si no, la sensación que da, al menos para espectadores inexpertos, es que estropea historias con potencial.

¿Por qué se llama Joy? El personaje interpretado por Jennifer Lawrence, una chica inventora en una familia prosaica, negativa y aprovechada, se llama Joy, que, como se indica en algún momento, significa ‘alegría’. Será esa alegría entre adversidades, ese entusiasmo y confianza en una idea propia lo que le hará tener éxito, algo que en la película se relaciona irremediablemente con ganar pasta.

¿Por qué o por qué no verla? Es una película pesada y algo difícil. De las que descolocan un poco. En algún momento emociona y refleja de forma magnífica (lo mejor de la película, junto con Jennifer Lawrence) que en este mundo las mejores ideas no suelen ser las que tienen éxito. Pero poco más. Supongo que si se está más familizarizado con el mundo de la televenta, se entenderá mejor y calará más.

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