La tumba de las luciérnagas (nota = 7,1)

Crítica de EL PRÍNCIPE DE VER/LEER

La segunda película que tenía en mi lista nueva era La tumba de las luciérnagas, una de esas películas japonesas de dibujos animados que, por aparecer en las listas, hay que ver (está la 63 en las 250 de IMDb). Por mi vago conocimiento del cine japonés y por los líos que yo mismo me armo, cuando empecé a verla pensé que era la última que sacó Miyazaki. Me dio igual que el estilo no fuera tan fantasioso, a pesar de las luciérnagas; no me enteré de que en verdad era de Isao Takahata (el mismo de Heidi) hasta algo después de haberla terminado.  Seguramente el pensar que era de Miyazaki me hizo verla con más interés. No sé si habría sido igual de otra forma.

Y es que la película es un drama de los que yo llamo innecesarios. Estos dramas son los que emocionan simplemente porque cuentan una historia triste en sí misma, pero que no aportan nada más. En este caso se nos presenta la historia de un hermano mayor que cuida de su hermanita mientras se refugian de la guerra. Terrible, sí, pero para crear una historia es necesario aportar un poco más y no que todo lo metafórico se reduzca a que las luciérnagas se mueren rápido o al punto mágico con que arranca la película. Igual que El viaje de Chihiro, por ejemplo, de Miyazaki se excede en simbolismo y fantasía, esta se queda corta.

La sensación final es la de que la película es como uno de esos anuncios sentimentaloides, con los recursos de amargura básica (hambre, guerra, inocencia de un niño) y el toque de música y efectos perfectos para emocionar, pero sin mucho más fundamento, como aquel anuncio del niño creo que tailandés al que ayudaba alguien de pequeño y luego él le ayudaba de mayor o, sin ir más lejos, como los dos últimos de la lotería de Navidad. Se queda muy lejos de grandes películas de tema similar como La vida es bella.

¿Por qué se llama La tumba de las luciérnagas? Las luciérnagas son el clásico símbolo de luz en la oscuridad. En uno de los momentos más tristes de la película la niña prepara una tumba para las luciérnagas que les han alumbrado por la noche y llora por lo rápido que se mueren, como símbolo de que la felicidad por naturaleza dura poco.

¿Por qué o por qué no verla? Cuando uno se entera de que la peli es de 1988 le perdona un poco la falta de originalidad. Pero, aunque es una brillante muestra de los estragos de la guerra, a una obra se le exige algo más. Si no, por muchos sentimientos que refleje, acaba pareciendo un documental. El que la vea que sepa que va a acabar triste y recordando, si es que la situación actual no lo hace, la maldad a la que puede llegar  el ser humano.

Anuncios

2 pensamientos en “La tumba de las luciérnagas (nota = 7,1)”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s