El último Catón de Matilde Asensi (nota = 6,7)

Crítica de EL PRÍNCIPE DE VER/LEER

Creo que la razón por la que me he leído El último Catón de Matilde Asensi está clara: la publicación, bastantes años después, de su continuación, El regreso de Catón, se ha convertido en un auténtico fenómeno y ya está la primera en la lista de ventas de ficción. Había que enterarse por qué. Sabía que el libro era tipo El código da Vinci, por lo que me podía hacer una pequeña idea de la razón de su éxito.

Y, sí, la novela es similar a El código da Vinci o a La última cena de Javier Sierra, pero es mucho peor. Sin duda la labor de investigación de la autora es admirable, pero eso no basta para escribir una buena novela. Para eso primero hay que tener una prosa fluida y natural, no como la de Asensi, en la que chirrían muchas frases y en la que no solo sobran muchas palabras, sino también muchas descripciones.

También hay que narrar de una manera más intrigante, en la que no se espere ya lo que va a pasar. Es verdad que esto es un problema que tienen obras en las que hay que pasar un número de pruebas conocido de antemano (en este caso por los pecados capitales), pero Seven lo solucionaba bien. Aquí el saber que aún quedan pruebas y, sobre todo, saber que lo que pasa, aparte de típico es muy poco sorprendente, hace que la novela sea muy pesada, máxime con capítulos tan largos y tan irregularmente repartidos.

Pero es que además, una novela de este tipo, para ser buena debe explicar mejor las cosas. Aquí todo está cogido por los pelos. Desde el motivo por el que empiezan a pasar por las pruebas hasta el iinverosímil, tonto y ñoño final, que no hace sino darle la razón al lector que aún no tenía claro si el hartazgo era culpa de la novela o de su situación personal.

Pero no seamos excesivamente negativos, si la novela tiene estos y otros defectos como el de unos personajes bastante irritantes, y aun así se deja leer, es porque tiene algunas cosas buenas. Son interesantes las historias que se cuentan de los staurofilakes y de la Iglesia; también la manera en la que la autora ha adaptado las pruebas a la Divina Comedia.

Es una lástima que esta historia no haya caído en las manos de un narrador mejor.

¿Por qué se llama El último Catón? De este grupo secreto de cristianos, llamados los saturofilakes, que custodian la Vera Cruz, el líder se hace llamar Catón, como el guardián del Purgatorio en la Divina Comedia.

¿Por qué o por qué no leerla? No merece la pena perder el tiempo con esta novela. Es mejor leerse algún resumen por internet y emplear el tiempo que lleva leer esta larga novela en la lecura de la Divina Comedia. Cualquier reclamo, como el de la posible investigación del asesinato de un etíope, que a mí me llamó la atención, no es más que una estrategia comercial. Si aglo puede aportar la novela, es más información sobre la Iglesia y sobre iglesias bizantinas, que entretenimiento en la lectura. Los que lean saltándose páginas seguramente disfruten más.

Ni que decir tiene que no me voy a leer El regreso de Catón.

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