Palabrotalogía de Virgilio Ortega (nota = 7,8)

Crítica de El príncipe de ver/leer

Llegó a mis manos Palabrotalogía de Virgilio Ortega el otro día. Yo no suelo ser muy amigo de libros divulgativos de etimologías y curiosidades porque normalmente cuentan cosas más que sabidas y poco interesantes o poco definitivas. Y mucho menos de los que abordan temas demasiado populares como en este caso las palabrotas. Pero en una rápida ojeada me dio la impresión de que este libro iba a ser distinto y decidí leerlo. Y no solo porque me pareciera que iba a tener relación con mi novela lingüística (ahora-no.com).

Y acerté. En primer lugar el libro presenta etimologías y curiosidades muy interesantes, y no demasiado trilladas  ni insulsas. Hay muchas cosas que yo o ya había olvidado o ni siquiera me había preguntado, como lo que son las margaritas en margaritas a los cerdos, lo que son las agallas en tener agallas, la etimología de estrógeno, candidato, cachondo, postigo, trabajo, vilipendiar y el origen de palabras como hipodámico o tironiano, así como otras muchas curiosidades como persevera, persevera, persevera.

Sin embargo, es cierto —y esto es algo que la gente critica también de mi novela— que a veces es difícil seguir el hilo de la historia, si uno quiere enterarse además de todas las historias sobre las palabras. El autor se enfrenta al mismo problema al que me enfrenté yo (aunque yo tengo la dificultad añadida de explicar cuestiones peliagudas de ortografía, gramática y lingüística teórica). Es difícil tener a las palabras como protagonistas y hacer que el resto de personajes también luzcan. Y eso que en esta obra no presenta verdaderamente una historia como la que podría tener una novela. Es más bien un paseo por Pompeya con dos personajes hablando de las cosas y personajes que van encontrando. Al parecer un amigo le dijo a Virgilo Ortega que había inventado el género literario del ensayo novelado. Yo creo que esto más bien sería un ensayo dialogado. Mi novela sí podría parecerse más a un ensayo novelado, o más bien a una novela ensayada (y nunca mejor dicho), puesto que hay una historia, una búsqueda de un manuscrito con todas las contingencias que esta conlleva y se cuentan muchas más anécdotas e historias.

Sea lo que sea, el caso es que Palabrotalogía es un libro ameno, aunque no sea para leer como una novela. Es de esos libros para leer una vez de corrido y para tener luego a mano para consultar y recordar lo aprendido (hay un útil índice de términos completito al final). Supongo además que hará falta tener algunos conocimientos de latín (a pesar de que el autor amablemente traduce todas las citas) y quizás de filología para seguir y enterarse de todo lo contado.

Además me alegra ver que la idea de novelar o poner en diálogo reflexiones sobre la propia lengua es algo que interesa a más gente. Pero es verdad, ahora que lo he sufrido en mis carnes, que el lector debe saber que la lectura tiene que ser distinta: más pausada y con un diccionario al lado (algo que le cuesta mucho a la gente). Yo tenía incluso el Breve diccionario etimológico de Corominas.

¿Por qué se llama Palabrotalogía? El libro habla sin tapujos de palabras soeces. El autor no se corta. De hecho hay veces que podría haberse cortado un poco y no habría pasado nada. Entre otras cosas los personajes visitan un lupanar, se da una amplia lista de sinónimos de puta en latín y se comentan algunas posturas sexuales.

¿Por qué o por qué no leerlo? Pese al tema, me da la sensación de que es un libro que interesará más a gente con conocimientos. Y no basta con ser uno de los que de pequeño buscaba palabras como puta en el diccionario (aunque eso ya es un paso). Aun así, como libro didáctico no se hace pesado y ofrece muchas curiosidades con las que impactar a amigos. Eso sí, quizás algunos comentarios del autor se podrían haber evitado, sobre todo las continuas indicaciones de que no haría falta traducir la frase en latín pero que lo va a hacer.

Yo, muy probablemente me leeré el libro anterior de etimologías del autor, Palabralogía, y tal vez, gracias a este, empiece a darle una oportunidad a libros del estilo, como los recomendados al final de este.

Si a alguien le interesan este tipo de libros les recomiendo vivamente mi novela lingüística (ensayo novelado, o como se quiera), que se puede encontrar en ahora-no.com. De hecho, con Palabrotalogía tiene algunos puntos en común, como lo del velocius quam asparagi coquantur, lo de la risa sardónica, la referencia al monokini y alguna más. Hasta hay un punto en común con mi tesis, en la que también hablo de con-junto y dis-junto.

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