El Reino del Dragón de Oro de Isabel Allende (nota = 7,6)

Crítica de EL PRÍNCIPE LECTOR

Uno de los libros que más me impactó cuando comencé con esto de la literatura fue La casa de los espíritus, de Isabel Allende. Desde entonces, siempre he querido darle cancha y picoteo de vez en cuando en su obra.

Me habían recomendado la trilogía de Las memorias del Águila y del Jaguar, en concreto un compañero de trabajo del que me fío bastante por su gusto literario. Efectivamente, acertó.

Nadia Santos y Alexander Cold viajan junto a la abuela Kate Cold al Tíbet —Aunque la autora lo llame: Reino Prohibido para entrar en la ficción—. Terminan los tres enredados en una trama de robo, en el que un financiero sin escrúpulos contrata a un profesional para que robe la estatua del Dragón de Oro, un oráculo que es el símbolo de aquel Reino perdido.

Nadia y Alexander, junto al maestro budista Tensing y el heredero al trono Dil Bahadur, salvan la estatua pero no consiguen salvar al rey, que muere en la refriega final.

La novela se resume en dos párrafos de forma sencilla, igual que todo el libro, que es tremendamente sencillo. La estructura es lineal, la historia no tiene grandes nudos ni los diálogos son especialmente complejos —quizás algo más retorcidos sean los del maestro budista y su discípulo, pero nada realmente complicado—. En fin, el libro es lo que pretende ser, algo que se lea de forma rápida. Creo que Isabel consigue perfectamente su objetivo, chapeau.

Es una novela de aventuras a la vieja usanza, llena de acciones consecutivas en la que el único misterio es saber quién es el profesional contratado para robar el Dragón de oro, pero aunque sólo fuese por simple eliminación, carece del efecto de la sorpresa. Eso sí, el ejercicio de imaginación de la autora me parece notable. Me ha gustado cómo inserta a los Yetis en la historia sin caer en un tópico. Resulta interesante el exotismo de la religión y la cultura que nos ofrece, e incluso las sectas de ladrones o la superestructura criminal me parecen brillantes. Sí, la novela destaca en lo que tiene que hacerlo.

De los personajes, en general, están todos bien tratados. Isabel nos da los suficientes datos de cada uno para que los perfilemos y nos los creamos. Bien. Alexander Cold, un adolescente que siempre hace lo que puede y que acaba saliéndose con la suya, me intriga, me divierte, y quiero leer sobre él. Kate Cold apenas tiene relevancia en la novela, aunque eso sí, sonreí cada vez que tenía una salida de tono. Nadia Santos no deja de ser la típica niña rara con algún poder especial. Bueno, es un buen contrapunto a la tecnología de Alexander. El monje y el heredero simplemente me dejaron tibio, ni para bien ni para mal, hacían falta en la novela porque Isabel quiere hablarnos de las profundidades de la meditación y de la exigencia de la formación de un líder espiritual, si no, tampoco eran tan necesarios.

En fin, estructura fácil, personajes sencillos pero bien trabajados, mucha imaginación y aventura y un final previsible. Perfecto para leer a ratos en la playa.

¿Por qué se llama El Reino del Dragón de Oro? El Dragón de Oro es el oráculo que pretenden robar.

¿Por qué o por qué no leerlo? Pues porque es Isabel Allende, porque la novela es entretenida y porque al terminarla no tendremos la sensación de haber perdido el tiempo, pero tampoco empezaremos a reflexionar sobre el cambio espiritual que hemos sufrido. Es perfecta para el consumo rápido y sin complicaciones.

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3 pensamientos en “El Reino del Dragón de Oro de Isabel Allende (nota = 7,6)”

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