La milla verde (nota = 8,0)

Un amigo al que le encanta La milla verde me sugirió para hacer más completo el blog que viera e hiciera críticas de películas buenas, aunque ya las hubiera visto. Tenía razón y le hice caso. Con ese espíritu pensé que lo más apropiado era, precisamente, empezar por La milla verde.

Ya la había visto, pero fue una vez que estaba malo. Quizás por eso aquella vez, aunque tenía todo el día por delante, se me hizo un poco larga y no me gustó del todo. Me quedé flipado, eso sí, con los ingredientes fantásticos.

Esta vez, en cambio, no se me ha hecho tan larga y creo que me ha gustado más.

La historia y los diálogos son geniales, gracias a una mezcla sublime de personajes, sobre todo con un impactante John Coffey («como el café, pero se escribe diferente»), que es una versión negra de Jescucristo (JC como John Coffey): un personaje extremadamente bueno, que hace milagros, que puede ver el mal, aunque no siempre evitarlo, que es injustamente condenado y cuya escena favorita del cine (de Sombrero de copa, que, por cierto, tengo que ver), es interpretada según él por ángeles y tiene una canción cuyo estribillo contiene la palabra heaven (‘cielo’). Este personaje está interpretado de una manera insuperable por Michael Clarke Duncan. Bruce Willis hizo una buena sugerencia. También Edgecomb, el celador de la Milla magistralmente encarnado por Tom Hanks, es genial, como lo son el personaje de David Morse (en una actuación a la altura de la de La Roca) y todos los demás.

Phonto(48)Todos ellos consiguen internarnos en su mundo, que es un mundo fantástico, ajeno al mundo exterior («lo que pasa en la Milla se queda en la Milla»), en el que los presos son tratados de una manera entrañable, donde cualquier cosa es posible y donde la muerte y el dolor se tratan, como los prisioneros, de una manera diferente. Solo Percy y Wharton amenazan con destrozar ese mundo, con devolverlo a las reglas de la realidad, pero no lo consiguen. Ni siquiera lo consiguen las leyes del mundo exterior que deben cumplirse al final de la milla. Solo el ratón, que atrae todos los buenos y malos sentimientos de los personajes, y Edgecomb parecen poder llevar ese mundo al exterior. Pero a veces parece que lo mejor es estar en otra parte (que los que ya no están son los afortunados).

A pesar de todo, no llega a ser un peliculón a la altura de Cadena perpetua (también de Stephen King y del mismo director, Frank Darabont). Da la sensación de estar demasiado estirada. Además, a mí, después de haber visto otras cosas de Stephen King como la primera temporada de La cúpula, me rechina un poco cuando este autor utiliza componentes fantásticos. Pero tal vez sin la fantasía, esta película perdiera mucho.

Me estuve fijando y seguramente, parte del éxito de la peli se deba a que el director utiliza recursos muy efectivos con unos planos muy cercanos, ruidos, imágenes y sonidos muy llamativos y una música muy acertada; aparte, claro, de todos los sorprendentes símbolos de la novela.

¿Por qué se llama La milla verde? Es el nombre que le dan a la penitenciaría Cold Mountain donde transcurre la película. El nombre se debe a que el suelo del corredor de la muerte tiene un color verde lima.

¿Por qué o por qué no verla? Es de esas películas que hay que ver, aunque sea demasiado larga. Lo mejor es no saber mucho de ella y dejarse sorprender. Mi hermano dice que es mejor la novela. Algún día me la leeré.

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4 comentarios en “La milla verde (nota = 8,0)”

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