Del sentimiento trágico de la vida de Miguel de Unamuno (nota = 6,9)

Llevo tiempo siendo consciente (o conciente, según lo leído en la obra que aquí trataré y según emplea en su nombre Lápiz Conciente, el de «Tú tienes la magia, la sabiduría» de Si no te quisiera de Juan Magán), siendo conciente, digo, de que tengo que leer más libros de filosofía. Me leí el Discurso del método y tengo Así habló Zaratustra en mi balda de pendientes mirándome desde hace mucho con ojos desafiantes. Eso por no contar otras obras que me van saliendo mencionadas como la Ética de Spinoza o el Leviatán de Hobbes. Como a la vez siento la comezón de leer libros de literatura española, qué mejor idea pude tener que leerme Del sentimiento trágico de la vida de don Miguel de Unamuno.

Pero no me ha gustado. Es un libro algo caótico, contradictorio, poco convincente y no tan inspirador como podría. Aunque es cortito, se hace muy largo y Unamuno le da demasiadas vueltas a los mismos temas todo el rato, bueno, sobre todo al tema que vertebra el libro, la inmortalidad, la necesidad y el ansia de ella para sentirnos humanos. De ahí se derivan otros temas como la existencia de Dios, la relación con Él, la imposibilidad de demostrar que no existe, el deber moral, etc.

Por eso el libro empieza bien, pero poco a poco se va volviendo más pesado, con tanta ida y venida de las mismas ideas, en ocasiones con contradicciones, como el propio Unamuno reconoce, y con una larga serie de citas,1422704002854 muchas de ellas interesantes, pero que, como ocurre en general con las citas, no sirven como argumento. El que alguien haya dicho algo antes no quiere decir que esté bien. Esta es una falacia en la que caen muchos en el mundo intelectual. Bastaría, para desarrollar las ideas expuestas en esta obra, con un panfleto o libelo de veinte paginillas. Vamos, que resulta mucho más convincente, aunque para la idea contraria, San Manuel Bueno, mártir, que creo recordar que no llega a las cincuenta páginas.

Con todo, esto no quita que la obra permita disfrutar de la placentera y deleitosa prosa de Unamuno y que se puedan sacar citas conmovedoras como que «antes se empleó la piedra para las sepulturas que no para las habitaciones», y muchas otras relacionadas con el progreso, el conocimiento, la necesidad de ser alegres, la lucha entre la razón y el sentimiento, el amor. Se trata también adecuadamente, por ejemplo, la cuestión de la envidia que algunos tienen de que otros crean y se dan buenos palos a la ciencia y al progreso, que tan engañados tienen a la gente en los últimos tiempos, como la única respuesta que nos salvarán. Falsos ídolos.

Pero, en fin, es una obra que se pierde en la circularidad de la fe y que termina por no convencer de nada. Llegaría a decir que ni siquiera abre puertas para salir de esa circularidad. No responde ni de lejos a la cuestión de por qué el hombre se puede hacer preguntas sobre la finalidad de su vida, pero no puede contestarlas, y no hay nadie que nos conteste claramente. En teoría ahí entra la fe y se nos puede decir que tenemos la respuesta delante y no la vemos, pero no se llega a entender bien por qué es necesario este esfuerzo o a qué viene este misterio, como si fuera un acertijo, y no se nos da una respuesta clara, una respuesta que todos podamos ver, al menos los que, como yo, estamos deseosos de ello.

¿Por qué se llama Del sentimiento trágico de la vida? En muchas partes del libro Unamuno se refiere a este sentimiento trágico que suscita el vivir. Todo es trágico, el hombre no sabe, tan terrible es la mortalidad como la inmortalidad. En algún momento dice que la finalidad de la vida es vivir y no comprender. Pero, entonces, ¿a qué este deseo de comprender? ¿Es nuestra razón verdaderamente un error de la naturaleza?

¿Por qué o por qué no leerla? Como se ve, la obra no responde a nada, pero sí que suscita algunas preguntas, preguntas que, eso sí, yo ya me llevo planteando desde hace mucho tiempo. Conviene leer la obra sabiendo que es muy repetitiva, pero sabiendo también que se asiste a una excelente recolección de citas y autores. Que nadie se pierda, por cierto, el último capítulo con una muestra de cómo alguien se puede chiflar leyendo el Quijote igual que don Quijote se chifló leyendo libros de caballería.

parte final quijote

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Peribáñez y el comendador de Ocaña (nota = 7,0)

En el hotel en el que me alojé en El Escorial con alguien, tenían una cita (bueno, la cita) de La vida es sueño de Calderón. Esto me reavivó la comezón por el teatro español. Al volver por la tarde busqué en mis listas y vi El caballero de Olmedo de Lope en ellas, pero no encontré una buena versión en Youtube (ya me la leeré). La siguiente apuntada era Peribáñez y el comendador de Ocaña, también de Lope de Vega. De esta sí que había versión en Estudio1 y, aunque me costó, conseguí encontrarla por casa para poder ver/leerla.

La obra es amena y tiene algunas partes interesantes, pero no demasiadas. Tuve además el contratiempo de que la versión de Estudio1 se me iba parando, así que me vi obligado a cambiar de versión y vi otra que hay en Youtube. Me dio un poco de rabia porque la primera parecía mejor representada y tenía un narrador que de vez encuando intervenía con unos bellos versos que no salen en la obra. No sé quién de TVE los escribiría, pero me parecieron buenos.

1422621364985El argumento es muy sencillo.  Es un tío, Peribáñez, que ve cómo a su mujer la quiere conquistar el comendador de Ocaña, de lo cual se venga por la insistencia del comendador. Carece además la obra de grandes versos, de los que levantan del asiento (en eso sin duda es mejor Calderón). Me gustó, eso sí, y me inspiró la parte en la que Peribáñez y su mujer, Casilda, se dedican dos abecedarios de los requisitos para ser buen marido y buena esposa respectivamente. Escribí yo unos versos a esa manera, que lamento no poder poner aquí porque los voy a mandar a un concurso de lo bien que me quedaron.

¿Por qué se llama Peribáñez y el comendador de Ocaña? Porque la obra trata de la confrontación entre ambos personajes por el amor de Casilda, mujer de Peribáñez pretendida por el comendador. Un comendador era el militar que estaba al mando de una encomienda o grupo de soldados reclutados a su servicio. Ocaña es un pueblo de Toledo.

¿Por qué o por qué no verla? Es una obra bastanta sencilla, sin demasiada enjundia, pero como siempre ocurre en estas obras, se pueden sacar algunos versos de esos que hacen ver y entender las cosas de otra forma. Hubo un momento que pensé que había encontrado unos versos citados en la canción de reguetón de Calor de verano de Kike Puentes y compañía, cuando se dice «¡Bellos ojos! ¡Linda boca! / ¿De dónde es esta mujer!» (Acto II, escena XV). Pero en la canción dicen «¡Lindos ojos y linda boca! / Imagínate de verla sin ropa». Casi. No sería raro, en cualquier caso, que se hubieran inspirado en Lope. ¿No decían por ahí que Pitbull se inspiraba en Neruda y Cortázar?

Un ciudadano ejemplar (nota = 7,7)

Yo creo que Un ciudadano ejemplar es una de las películas no muy famosas que más vivamente me han recomendado por distintas bandas. Había que verla.

La película no podía empezar mejor, con los ingredientes básicos de una familia feliz a la que se cargan dejando al padre, Gerard Butler, vivo y con sed de venganza, al más puro estilo de El castigador. Pero la gracia aquí es que la venganza no 1422618793011solo va a ser contra los asesinos, sino contra la justicia, que no ha sabido lidiar con la situación. Es una sutilmente planificada venganza contra todo el sistema. O se hace lo que él quiere o mata a todo el mundo, como llega a decir. Y esto sin salir de la cárcel, lo cual hace que la venganza sea, con horribles muertes con las que queramos o no se disfruta porque todos sabemos que el sistema judicial es generalmente poco justo, aún más impactante. No importan los medios con tal de llegar a un fin. Es una brillante venganza en la que se consigue dejar en evidencia a la justicia, un plan de una mente prodigiosa.

Y ese es el problema. Una película que apuntaba a superar el 8 con creces, se desploma con un final incoherente de acuerdo con todo lo que se ha visto hasta ese momento del personaje, un final que demuestra que no sabían cómo acabar la película, aunque sabían que tenían que acabarla. Una pena. Y eso que aquí Jamie Foxx está bien en su papel de antagonista. Uno esperaba un final a lo V de vendetta, incluso con 1812 de Tchaikovski sonando.

¿Por qué se llama Un ciudadano ejemplar? Porque en el alegato que pronuncia Gerard Butler para conseguir la libertad condicional empieza diciendo a la jueza que es un ciudadano ejemplar contra el que no hay pruebas. Consigue convencerla, pero luego pasa lo que pasa. En inglés el título es Law abiding citizen porque es un ciudadano que pretende acabar con el sistema legal tan corrompido, con esos extraños tratos con gente con la que no se puede tratar.

¿Por qué o por qué no verla? A pesar de que, a mi gusto, el final destroza la película (no porque sea mal final sino porque no es coherente con el personaje) la película toca unos temas muy interesantes y, por lo menos, instiga a pensar, lo cual la hace recomendable. Es la mejor de las que he visto de su director F. Gary Gray: mejor que The italian job, Be cool o El negociador.

Dos tontos todavía más tontos (nota = 7,7)

Vi no hace mucho Dos tontos muy tontos con el fin de prepararme para la segunda parte, Dos tontos todavía más tontos. Aunque la primera de pequeño me encantaba, me sorprendió gratamente lo buena que me seguía pareciendo y lo superior que era el humor de esta película con respecto al de las pelis actuales. A pesar de todo, de la segunda parte esperaba menos.

Pero no. Aunque es verdad que Dos tontos todavía más tontos es algo peor, se sigue manteniendo ese dulce y tonto, pero a la vez inteligente humor, de la primera, a pesar de tocar temas ciertamente delicados. Tan brillante es el humor que consigue hacerle a uno replantearse si en la vida es preferible ser tonto. Este humor sigue estando, pues, por encima del tosco, agresivo, desagradable y hasta zafio humor de las películas actuales (como en La Lego película, donde lo califiqué de humor bruto y enfadado, o Rango, por ejemplo).

1422556094889Mantiene también esta película un entrelazamiento de las historias soberbio, aunque no tanto como el de la primera. Quizás aquí se podría reprochar que en esta hay demasiadas sorpresas, las cuales, por cietro, he de reconocer que no me esperaba. Además nuevamente la película tiene buena música (con canciones de Franz Ferdinand o Empire of the sun entre otros).

En suma, es una segunda parte más que digna a pesar de competir con una primera parte maravillosa. No hay tantos puntos buenos, pero los hermanos Farrelly han vuelto a demostrar que el humor no está reñido con el buen gusto. Sigue siendo magistral, por ejemplo, el recurso de hacer parecer que uno se va a enfadar con otro por una broma, pero en lugar de eso felicitarle y que celebren los dos lo tontos que han sido.

¿Por qué se llama Dos tontos todavía más tontos? Porque, aunque parecía imposible, en esta película Lloyd y Harry se superan. No están tan graciosos, pero sí deliciosamente tontos.

¿Por qué o por qué no verla? A los que no les gustó Dos tontos muy tontos, quizás no les haga gracia. A los que les gustó, que no se pierdan esta; van a pasar un rato muy agradable. Mismos personajes, mismos recursos y un esquema muy parecido. No faltan muertes, suplantaciones de personalidad, el niño ciego, etc.

Encuentros en la tercera fase (nota = 6,4)

Ya tenía Encuentros en la tercera fase pendiente desde hacía mucho, como una de esas pelis que hay que ver. Lo que consiguió finalmente que la viera fue la importancia que se le daba en un documental sobre ciencia ficción que vi (La verdadera historia de la ciencia ficción) y que aparecía también mencionada en La semilla inmortal. En una tarde de viernes en la que quería ver al menos esta y Dos tontos todavía más tontos, me la puse, creyendo equivocadamente que era una peli de hora y media.

Pero la peli es larga y pesada. Tuve que hacer una pausa para echarme una cabezadita. A la pesadez y hastío contribuyen muchos factores. El primero es que es de esas típicas películas en la que los personajes son idiotas. 1422444106783Creo recordar que pasa mucho en Spielberg. Es verdad que eso crea una tensión especial y misteriosa en la que los personajes parecen escapársenos del guión, pero enfada. Acentúa la tensión el no saber bien qué pasa hasta muy avanzada la película y, sobre todo, el que estén repitiendo hasta la saciedad cosas como lo de la especie de pirámide (no diré lo que representa finalmente, aunque en la Wikipedia se encargan de estropearlo). Es curioso que, aunque lo más tedioso podría ser la música, al final se le coge el gustillo, estropeado, eso sí, por el juego de locas luces del final. Y, por si fuera poco larga la película, se mete el innecesario personaje de Truffaut que lo único que consigue es alargar aún más teniéndose que traducir todo, con la consecuente pérdida de tiempo. El argumento tampoco es nada del otro mundo y hay algunas perlitas, como la que he reecogido en la imagen.

Entiendo que en 1977 esta película debió ser un bombazo, sobre todo por el final, que aún impresiona, y porque sirvió de puente para la llegada de E.T., pero el precio es alto.

¿Por qué se llama Encuentros en la tercera fase? Según leo J. Allen Hynek clasificó como el tercer tipo (third kind) los encuentros cercanos entre hombres y alienígenas en los que estos se sienten en la Tierra como si estuvieran en su casa.

¿Por qué o por qué no verla? Parece ser que es una película significativa e innovadora. Como tal, no es demasiado buena. El que se disponga a verla que se arme de paciencia.

Maldito karma de David Safier (nota = 6,8)

Una amiga me ha pedido la opinión como Académico de Maldito karma de David Safier, que se lo habían recomendado. Yo no me lo leí en su momento, de hecho lo había borrado de mi memoria. Para no fallar como Académico, a pesar de que debería estar más centrado en libros en lengua española (ayer empecé una lista concienzuda de los que me faltan), me lo he leído de corrido, con el curioso aliciente además de que en el resumen he visto que la trama gira alrededor de la conversión de la protagonista en una hormiga. Nada más apropiado después de haber leído El asno de oro de Apuleyo.

IMG_20150127_194203Lo malo es que en este caso ni la traducción ni la picaresca están a la altura. Es verdad que el argumento es ameno y que se podría destacar, con algo de esfuerzo, alguna escena graciosa, pero en general el libro es una mediocre mezcla del ya citado Asno de oro, del Cuento de Navidad de Dickens o de ¡Qué bello es vivir! con toques de Tom Sawyer y de La señora Doubtfire; incluso tiene cierto regusto a  El escarabajo de Mujica Lainez, al menos la parte que leí antes de dejarlo. Pero, a pesar de asemejarse a obras de ese calado, no pasa Maldito karma de ser una novela demasiado simple, con algunas situaciones demasiado cogidas por los pelos y, como digo, sin demasiada gracia, con unos personajes poco atractivos y con un estilo muy ramplón, a veces, incluso desagradable con tanto innecesario puto. Solo se salva el bonito mensaje del viaje purificador; mensaje, eso sí, más que trillado en la literatura y en el cine y que aquí no es ni romántico ni excesivamente divertido. Y todo esto pasando por alto la parte final, excesivamente larga, que con una pizca de ingenio se podría haber abreviado si se hubiera querido.

Así que Maldito karma es una novela amena, que se lee rápido, pero que no aporta demasiado, con la que me refuerzo en mi idea de que, puestos a perder el tiempo leyendo, mejor hacerlo con obras maestras y no con esta literatura populista y mala que nos circunda pero que, por desgracia, es la que se vende.

¿Por qué se llama Maldito karma? Debería llamarse Bendito karma porque el final es feliz, pero se llama así porque el karma es el detonante de todas las alocadas vicisitudes que le acontecen a la protagonista de la historia que se narra. Por haberse portado mal, la protagonista, Kim, se verá envuelta en una sucesión de reencarnaciones con las consecuentes desventuras.

¿Por qué o por qué no leerla? Se lee rápido y no requiere demasiado esfuerzo, así que es idónea para leerla en los descansos de una vida agitada. Pero no me parece que sea tan graciosa como se dice. No pensaba que pudiera salir esto de mi boca tan rápido, pero mejor leer El asno de oro.

El asno de oro de Apuleyo (nota = 7,1)

Ya desde pequeño, antes incluso de estudiarla en el colegio, El asno de oro era una novela que quería leer cuando la veía entre los demás libros púrpuras de la colección Libra. Quizás fue la desatinada decisión de leerme Los últimos de Pompeya de Bulwer Lytton lo que me hizo entonces perder el interés por más libros de esa colección. Aun así, El asno de oro aguardaba pendiente su turno en todas mis listas. El otro día leyendo La semilla inmortal salió citada la historia de Cupido y Psique de esta obra al hilo de historias como la de la bella y la bestia. Y vi en el Metrópoli de El Mundo que Rafael Álvarez, el Brujo, ha estrenado en Madrid una adaptación. Era el momento de acometer esta, a priori, curiosa y extraña obra.

Vencí el rechazo que Libra me producía y me leí El asno de oro de esa colección. No sé qué traducción se empleará en otras colecciones, pero en esta tuve la suerte de encontrarme con la atribuida a Diego López de Cortegana, de principios del XVI, época para mí con el mejor y más delicioso, gozoso y deleitoso español, época que culmina con el Quijote. Este motivo ha sido, casi en exclusiva, por el que la nota del libro no ha bajado de 7. Porque la obra en sí, como ya se advertía en el prólogo de esta edición, es bastante aburrida y cae en extremo en el defecto que la primera parte del Quijote tiene, a saber, embutir o endosar historias que poco tienen que ver con la historia narrada. La parte que más podría interesar, es decir, aquella en la que se describen las vicisitudes de Apuleyo una vez se ha convertido en asno, aparte de empezar algo tarde, encima no es demasiado graciosa, salvo cuando se libra de peligros por medio de pedos o chisquetes, que creo que incluyen líquido.

El resto son historias algo procaces e indecorosas, en las que destacan las infidelidades e, incluso, los incestos, actos zoofílicos y demás de los personajes. Es sin duda sicalíptica. Se salva, no obstante, este estilo al menos por dos motivos. El primero es porque sirvió como arranque de la novela picaresca, un género que tan buenos momentos me ha hecho y me hará pasar (cuando me lea Guzmán de Alfarache, entre otras) y que con tan grandes obras ha nutrido a la literatura española y a otras literaturas (véase Tom Jones, por ejemplo).

El segundo motivo por el que se puede librar de la quema esta obra es por el mensaje que quizás quiera transmitir, el de una sociedad corrompida donde todo vale y el espectáculo es lo que prima, más allá de la razón, una sociedad en la que un asno parece tener más valores que las personas. Esto sucede cuando en una sociedad se permite todo porque hay que ser tolerantes, es el buenismo extremo, el tolerantismo, que no es otra cosa que el irresponsabilismo. El hombre no nace sabiendo cómo comportarse en sociedad y la obligación de la sociedad es educar y no permitirlo todo, como ocurre actualmente en esta perversa e imprudente moda de entender mal la libertad de expresión.

Por tanto, estos dos puntos, sumados al placentero estilo de la traducción, hacen que se pueda leer la obra a pesar de las constantes historias interruptoras, donde por ejemplo la de Cupido y Psique ocupa más de capítulos.

¿Por qué se llama El asno de oro? Pues ahora que lo pienso no sé por qué es lo de oro. Lo del asno es porque el propio autor, Lucio Apuleyo, atraído por las artes mágicas, quiere convertirse en ave para poder volar, pero por error se convierte en asno y esto desata una serie de situaciones en las que se ve en peligro y en la imposibilidad de comunicarse con los demás. La obra también se llama Las metamorfosis.

¿Por qué o por qué no leerla? La obra es bastante aburrida y tiene el problema de las largas historias que se encasquetan, pero es interesante presenciar la degradación de una sociedad (en el siglo II d.C) que llevó a la decadencia de Roma y que, tristemente, en algunos aspectos se parece demasiado a la nuestra actual. También es interesante conocer los orígenes de uno de los mayores logros de la literatura española, la picaresca. Recomiendo encarecidamente, eso sí, leer la traducción de Diego López de Cortegana.

Oficial y caballero (nota = 6,7)

Sonaba por casa desde hace mucho Oficial y caballero como película famosa que había que ver. Yo, creyendo que era la de Destino de caballero y, por tanto, un poco infantil y ñoña, aunque tampoco la había visto, me resistía un poco.

Al final, porque al parecer habían hablado de Joe Cocker en Saber y Ganar (aunque solo canta la última canción en la peli), la vimos un jueves y la película no es nada infantil, sino todo lo contrario, tiene excesivas y demasiado explícitas escenas de cama, que la hacen desaconsejable para ver la peli en familia. El argumento es bastante malo y teledirigido a pesar de estar la peli plagada de escenas potencialmente impactantes, la de la piscina o la de la prueba final entre otras.

IMG_20150126_125537Lo único que merece la pena es el ambiente militar y el personaje del sargento, con la voz del sargento de hierro. Quitando la estúpida pelea, las escenas finales en las que él participa, sobre todo lo de Tucson, son estremecedoras. Una película basada en él habría sido mejor.

Toda la cuestión central del amor por conveniencia y los desastres que eso trae es bastante casposa y ofensivamente exagerada.

En definitiva, entiendo el éxito que pudo tener en los 80, pero no me parece una película a la que le haya sentado bien el paso del tiempo. A ver si, no obstante, veo de una vez del mismo director (Taylor Hackford), Ray. Parker creo que no me disgustó.

¿Por qué se llama Oficial y Caballero? Porque Richard Gere se quiere convertir en oficial y las duras pruebas que ha pasado en su vida y que tiene que pasar en la academia para conseguirlo no logran evitar que demuestre que a la vez es un caballero, dando un aire nuevo a muchas de las fosilizadas costumbres de la academia y su ambiente, representadas principalmente en el sargento y, sobre todo, en lo que le pasa en la despedida.

¿Por qué o por qué no verla? Es una de esas películas militares bonitas, con algunos valores de compañerismo y superación, pero el argumento no es demasiado bueno.

La teoría del todo (nota = 7,6)

Un amante de las películas de genios como yo no podía perderse La teoría del todo, una película basada en la vida de Stephen Hawking. Nunca le he tenido demasiado aprecio al señor, me parece que como otros puede ser muy listo, pero al final todo lo que dice es humo y después de todo no llega al quid de la cuestión. Lo único que hace esta gente es marear la perdiz. Aun así, teniendo entre mis películas favoritas Una mente maravillosa, El indomable Will Hunting o Descubriendo a Forrester, me apetecía verla.

Y la película se parece a estas en parte. Juega con el personaje del genio complicado de tratar y encima con una enfermedad degenerativa. En este caso destaca la frialdad y racionalidad de la relación amorosa de Stephen con Jane. Por lo demás, la vida en general de Hawking carece de interés y el clásico discurso fi1422273873413nal que esta peli también tiene no es nada emocionante. De hecho las respuestas que da son bastante decepcionantes, demostrando que incluso las mentes más brillantes han perdido la antigua capacidad de epatar con la palabra. Solo tiene cierta gracia lo de la voz. Además, da bastante repelús el director del coro de la parroquia, tanto el personaje, como el actor, al que por cierto vi justo el otro día en el primer capítulo de Downton Abbey, ahora que he empezado otra vez con mi racha de ver primeros capítulos de series (entre otros he visto el de las tres que han ganado Globo de Oro, Fargo, The Affair y Transparent, de las que me quedo con Fargo y de las que desaconsejo vehementemente Transparent, salvo para el que le guste el porno; también he visto el primero de Revenge, pero de todas me quedaría con The Librarians, serie mezcla de Indiana Jones, La búsqueda y Doctor Who, que de momento tiene muy buena pinta).

Pero para mí lo que de verdad merece la pena de la película y lo admirable en Stephen Hawking es su valor ante la enfermedad y su fuerza para no permitir que esta modifique su vida, al menos la intelectual. Sorprende que cuando el médico le está informando de la enfermedad que padece él pregunta si le afectará al cerebro y en vez de decidir utilizar su inteligencia para curarse es entonces cuando decide cuál debe ser el tema de su tesis: el tiempo. El tiempo es la cura para todo. Entender el tiempo nos permitiría obviar cualquier impedimento material. Lo bonito de esta película es ver que el ser humano, gracias a su capacidad mental puede permitirse ir más allá de lo material, por mucho que hoy en día se nos quiera dar otra visión muy distinta. Como digo en mi segunda novela sobre las humanidades, estas «no te enseñan quizás que el mundo sea maravilloso, pero sí te enseñan, que aunque el mundo no sea maravilloso, se puede ser feliz». Y ese es para mí el mayor mérito de Stephen Hawking, más allá de la unificación de teorías y demás cosas, la capacidad de no perder la sonrisa, el humor y el poder de reflexión, a pesar de tener una horrible enfermedad que no le permite ni moverse, ni siquiera hablar. Una capacidad que todos tenemos y que deberíamos explotar.

Por tanto, La teoría del todo no es una película tan buena como El indomable Will Hunting o Una mente maravillosa, pero sí que permite sacar alguna conclusión interesante de cómo afrontar la vida.

¿Por qué se llama La teoría del todo? Porque el mayor objetivo de Stephen Hawking es encontrar una teoría, una bella ecuación, que permita explicar el universo entero y lo que en él acontece.

¿Por qué o por qué no verla? Es una película interesante, como cualquier película biográfica. En este caso la vida del personaje no es excitante, pero sí lo es su sonrisa ante su vida, impactantemente representada por Eddie Redmayne, al que le darán probablemente el Óscar, siguiendo con la teoría de Billy Wilder ya mencionada en alguna entrada.

El jardín de los cerezos de Antón Chéjov (nota = 6,8)

Chéjov es una de mis grandes cuentas pendientes. Siempre he querido leer algo suyo, pero lo único que había hecho hasta ahora era leerme algunos cuentos, tipo el mítico de La señora del perrito, y haber dejado a medias La gaviota, no porque no me estuviera gustando, que me estaba pareciendo muy plana, sino porque me interrumpieron viéndola y ya no la retomé. Tengo pendientes Tío Vania y en mi estante de libros pendientes lleva ya tiempo El pabellón nº 6. Pero últimamente en varios sitios me había salido El jardín de los cerezos. Por eso estaba en mi lista de obras de teatro. Por lo que me decidí finalmente fue porque uno de los capítulos de La semilla inmortal se llama precisamente El jardín de los cerezos y en él se trata el tema de la transición a una sociedad nueva, una nueva imagen de la familia, la llegada del “progreso”, donde se relaciona esta obra con otras como El Gatopardo, Lo que el viento se llevó o ¡Qué verde era mi valle! (otra de las que tengo pendientes desde hace mucho).

Para enfrentarme a la obra elegí la puesta en escena de Estudio 1 que había en youtube. La representación está bien, pero los actores caen bastante mal. Y la obra tiene el mismo tufillo que me estaba dejando La Gaviota o que me dejaron La señorita Julia o Casa de muñecas: un argumento excesivamente aburrido, supeditado exageradamente al simbolismo. En otras palabras, un tomate, en el sentido de pesadez, que se podría haber resuelto en menos páginas.

Esto no quita que el símbolo en sí sea genial. El jardín de los cerezos representa el gu1421859173522sto por lo bello, lo mismo que el acariciar a un animal cuando está dormido o la emoción con una etimología, como dice Borges en la poesía que creo que ya he citado alguna vez de “Los justos”. No en vano, Borges comienza la poesía nombrando al «hombre que cultiva un jardín». Más allá del cambio de una sociedad aristócrata antigua a una moderna y capitalista, yo me quedo con la idea de que se pasa a un mundo donde todo tiene que tener una utilidad, donde un jardín de los cerezos solo sirve si es algo productivo, un mundo en el que nos encontramos inmersos ahora. Una idea amargamente representada por el estudiante y por el amante que se quiere suicidar, pero que no lo hace. El personaje del estudiante en concreto tiene unas frases preciosas, muchas veces cargadas de una inocente confianza en el progreso. También tiene buenas frases en contra de los culturetas e intelectuales, “la buena sociedad”, que hablan de libros sin haberse leído ninguno (hacia el minuto 54). Lástima que el actor en esta representación dé un poco de repelús y que en vez de leerme la obra la viera en Youtube porque ahora no puedo recuperar frases subrayadas.

En cualquier caso, esta bella idea creo que se podría haber resuelto algo mejor, sin necesidad de tener que tragarse por ejemplo al personaje del viejo, posiblemente de los personajes más raros y pesados que he visto en mi vida, por mucho que sea un hermoso símbolo de la decadencia de la antigua Rusia.

Es, en fin, una obra de teatro aburrida y plagada de conversaciones tediosas y poco interesantes en su mayor parte, acentuado todo por el histrionismo de los actores españoles de la versión de Estudio 1 (una joven Tina Sainz, la directora del Azcona en Compañeros, entre ellos).

¿Por qué se llama El jardín de los cerezos? Porque en la casa que se ve obligada a vender una familia venida a menos destaca un jardín por su belleza, como símbolo de los tiempos pasados en los que la belleza en sí tenía primacía sobre la utilidad de las cosas.

¿Por qué o por qué no verla? Quizás con leer el argumento de la obra basta. Aun así, es verdad que hay algunas frases que merece la pena leer o escuchar para reflexionar un poco. Le daré más oportunidades a Chéjov.