Los renglones torcidos de Dios de Torcuato Luca de Tena (nota = 6,8)

Uno de los libros que más cuesta y que a la vez parece de más obligatoria lectura no es otro que Los renglones torcidos de Dios. No soy el único que en el pasado se lo ha empezado, instigado, casi obigado, por generaciones anteriores, y que lo ha dejado. Esta vez me empezó gustando y creí que eso era muestra de que había madurado y que lo que pasaba es que este libro hay que leérselo a determinada edad y posiblemente una vez leídos con atención el Quijote y El licenciado vidriera.

Pero no es así. Esta novela acaba resultando tediosa y aburrida. No quiere decir esto que no tenga interés, un interés a veces parecido al de La parada de los monstruos. Es evidente el valor de las descripciones de los muchos personajes y es clara la magnífica labor de Torcuato internándose en un psiquiátrico para documentarse. Pero falta algo de velocidad o de gancho a la novela. El parecido con Shutter Island es manifiesto. Sin embargo, Shutter Island  —la película al menos—, tiene algo más de consistencia. En Los renglones las distintas escenas parecen a veces deshilvanadas y en muchos casos las historias carecen de interés para la continuidad de la trama, aunque en sí sean interesantes y posiblemente sean necesarias. Es una novela más larga de lo que debería.

Con eso y con todo —expresión que creo que se utiliza bastante en la novela—, hay varios puntos positivos. Como digo, la descripción de los personajes y sus historias es a veces sobresaliente. La historia de la protagonista, Alice Gould, si no diera tantas vueltas sería también inmejorable. Lo malo es que tanto requiebro acaba haciendo que la protagonista caiga mal. No sé si esa era la intención del autor. También hay un uso del español, a veces claramente influido por Cervantes, que es, como me gusta decir, delicioso, con palabras como idiocia. Yo ya la he usado varias veces. Y también cabe destacar la accesible precisión de algunas de las lecciones de psicología que se ofrecen. La explicación de la diferencia entre neurosis y psicosis en el capítulo F, por ejemplo, es intachable, espectacular.

En definitiva, esta es una novela que supone un esfuerzo leer, pero de la que se pueden sacar algunas cosas interesantes.

¿Por qué se llama Los renglones torcidos de Dios? Porque uno de los personajes, el «Astrólogo» se refiere así a los locos. Son renglones torcidos o faltas de ortografía de Dios. Pero, claro, Dios escribe recto con renglones torcidos, como magistralmente consigue la novela, quizás en su faceta más destacable, que acabemos concluyendo.

¿Por qué o por qué no leerla? Hay que leerla por ser una novela fundamental de nuestra lengua y un clásico a pesar de haber sido publicado hace poco (1979), máxime el que padezca síndrome de Fausto, sabiendo que es la típica novela que el que se haya leído, por el esfuerzo exigido, va a tocar las narices si descubre que nosotros no la hemos leído, haciendo uso de la clásica e infame preguntita de «¿Que no has leído Los renglones?». Pues yo ahora ya sí. Y no pienso tocar las narices, por mucho que me haya costado esfuerzo terminármela.

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3 comentarios en “Los renglones torcidos de Dios de Torcuato Luca de Tena (nota = 6,8)”

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