Amor y otras drogas (nota = 7,6)

Otra de las pelis que alguien me recomendó en su lista era Amor y otras drogas (lista que podéis ver en la entrada que publiqué ayer). Esta era una de esas comedias que aparece en las listas, así que no me costó mucho decidirme a verla. Lo malo es que como me pasó con Crazy, Stupid, Love, también la había visto ya y en este caso me acordaba un poco más. Según mi hermano la otra vez que la vi salí despotricando.

Pues no sé si el estar con alguien me ha cambiado la perspectiva o si he cambiado yo, pero esta vez me gustó un poco más y hasta me llegué a emocionar con la última escena. Lo bonito de la película es la historia que se describe, la de una pareja en la que se crea un desequilibrio, en este caso por una enfermedad, y lo difícil que es manejar eso. Por una parte es difícil para la persona, supuestamente superior (aquí porque no está enferma), que tiene que convivir con los posibles trastornos que una enfermedad puede causar. Pero también para la persona enferma es una situación complicada, por la desconfianza que su situación le provoca y por las dudas que le surgirán para entender por qué la otra persona, pudiendo estar con cualquier otra mujer, quiere estar con ella. La razón es que el amor es irracional, es como una droga o una medicina (drug es también medicina), como el título de la película indica, algo que misteriosamente hace que necesitemosPicsArt_1418123962430 a la otra persona, sea como sea, y que esa persona nos necesite a nosotros. Y esta idea está bastante lograda en la película, sin que importe tener que aguantar a Anne Hathaway, que al menos aquí no da tanto repelús como en Interstellar. Jake Gylenhaal, en cambio, está más o menos bien. El que no falla es Hank Azaria, quien, sin poder llegar al nivel de Agador Spartacus en Una jaula de grillos o a su personaje en Friends, vuelve a estar brillante a pesar de su poco agradecido papel.

Se consigue, así, en la película transmitir la idea de que todos los planes que teníamos pueden cambiar cuando —cito libremente la película— entre cientos de personas de las que ninguna te deja huella de repente conoces a una que te cambia la vida para siempre. Y no importa el motivo, no importa lo superficial, lo importante es que esa persona tiene algo que nadie más tiene, algo que está mucho más allá de cualquier enfermedad o defecto o cualquier cuestión física, algo que está más allá de las tonterías de la vida, algo que va a ser para siempre (a lo sapiosexual, je, je). Y ahí es cuando te das cuenta de que es verdad que en la vida, como dice Jake Gylenhaal, muchas veces no se cumple lo que deseas, pero eso es porque lo que has encontrado es tan bueno que era imposible de desear o de imaginar. Y por eso se hace tan necesario, bendita necesidad, estar con la otra persona.

¿Por qué se llama Amor y otras drogas? Porque aparte de la relación amorosa en la que Anne Hathaway se vuelve como una droga, o más bien como una medicina, para Jake Gylenhaal, el personaje interpretado por Jake es un comercial de medicamentos, entre los que está la viagra, por ejemplo.

¿Por qué o por qué no verla? Recomiendo verla cuando se esté en una relación. Como he dicho, creo que a mí no me gustó nada la primera vez que la vi, estando soltero y ahora… ahora me ha emocionado un poquito. Tiene algunas partes emocionantes y algunas partes medio divertidas, a pesar de los dramáticos momentos que la enfermedad lógicamente conlleva. Recuerda un poco a El lado bueno de las cosas en ese sentido o a 50 primeras citas.

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