Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho? (nota = 6,0)

Yo soy de los que se enfadó un poco con Ocho apellidos vascos; no por los chistes tontos que se cuentan, sino por que una película tan mediocre tuviera tanta fama. A ello contribuyó sin duda el haber visto la película en una sala repleta de gente de risa predispuesta, de esa gente que se empieza a reír ya en los anuncios. Aun así, en cuanto vi que salía Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?, una película francesa de ese estilo y tan taquillera como la anterior, quise verla, probablemente esperando que el público francés no me decepcionara tanto.

Pero me llevé otra decepción. Esta película es igual de mala que Ocho apellidos vascos, con los mismos chistes tontos, que quieren ser políticamente incorrectos y novedosos, pero que no son en absoluto originales para los que no hemos caído nunca en la políticamente incorrecta modita de ser políticamente correctos. El humor, cuando no lleva un sentimiento racista o machista detrás, no puede ser políticamente incorrecto, a no ser que al que se lo cuentes tenga esos sentimientos reprimidos y se haga el enfadado. Y ese enfado es lo que nos vemos obligados a presenciar en esta película en todo momento. Es una sucesión continua de malas contestaciones y broncas, un entorno hostil y un mal rollito constante en una familia que, aun siendo lo variopinta que es, encima es muy poco interesante.dios_mio_poster_grande

Para colmo los personajes están muy mal definidos. El padre tiene reacciones y respuestas que no pegan nada con su personalidad (quizás culpa del supuestamente buen actor Christian Clavier), las hijas son todas para darles una bofetada, por su forma de ser y por la incogruencia de sus personajes (culpa de los guionistas), entre ellas la peor es la hija sensible, sensibilidad que sobra por completo y que no hace ninguna gracia, igual que todo lo relacionado con sus cuadros; luego los yernos son insoportables y en general los secundarios y todos conforman un conjunto nefasto. No hablemos del idiota del cura. Quizás el único que se salva es el padre del negro y la parte en la que congenia con el padre blanco. Pero por lo demás la historia es malísima, con un argumento peor que el de Ocho apellidos vascos e incluso peor que el de La gran familia española, que ya es decir. Y todas las situaciones en general están más que vistas. Lo del perro que se come el prepucio, por ejemplo, es algo bastante poco original.

Espero sinceramente que no se pongan de moda ahora estas películas que aportan muy poco y que explotan el humor que mucha gente ha tenido reprimido, pero que para muchos no ha dejado de estar presente. Aunque, quizás, pensándolo bien, la verdad es que es el humor que prepondera ahora en las redes, el chiste fácil y tonto que no trasciende, así que es normal que la peli triunfe. ¿Dónde habrá quedado el humor de hace años? Yo no veía muchos chistes suyos, pero ahora que ha muerto Máximo se le podría rendir un homenaje volviendo al humor de La Codorniz, al humor de Jardiel Poncela, al humor memorable, al humor inteligente, vamos. Ahora que lo pienso, pronto leeré alguna obra de Jardiel Poncela.

¿Por qué se llama Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?? Porque en un momento dado, creo que cuando se enteran de que la cuarta hija se va a casar con un negro, después de que las otras se hayan casado con un judío, un árabe y un chino, respectivamente, los padres le preguntan a Dios que qué le han hecho para merecerse eso.

¿Por qué o por qué no verla? No hay que verla porque es una película mala, típicamente francesa. No le he dado peor nota porque en el fondo prefiero ver películas de este tipo en la que por lo menos se esboza alguna sonrisa. Supongo que para los que entiendan, será un insulto que se la compare, como he leído por ahí, con el humor de Luis de Funès, actor mencionado en esta peli y del que trataré de ver alguna película lo antes posible, para así, quizás, reconciliarme con los franceses y con su cine. Porque si esto es lo más taquillero en Francia voy a pensar que no solo en España vamos por mal camino. Quiero pensar que este es el fondo que hay que tocar para empezar a ascender de nuevo.

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Polar Express (nota = 5,3)

Mi madre me dijo que iba a ver Polar Express por la tarde a un cinefórum de la parroquia. Esta era otra de las películas navideñas que tenía pendientes, como El Grinch, así que antes incluso de que se fuera, después de comer, yo ya la estaba viendo.

La película es mala con ganas. No tiene ni pies ni cabeza. El argumento es caótico, desordenado, inverosímil dentro de la fantasía y poco interesante. No se entiende bien casi nada: ni qué es el tren, ni quién es el mendigo, ni quién es el conductor, ni para qué van los niños al Polo Norte. Un desastre. Los personajes además caen muy mal. El protagonista es un tristón indeciso y pesado. Hasta consiguen que caiga mal Papá Noel, de cuya existencia encima se duda, dando ideítas a los niños. No faltan los toques ofensivamente sentimentaloides como el niño pobre que va en otro vagón y el simbolismo de los billetes de tren o del cascabel. Solo son interesantes las últimas palabras de Papá Noel cuando se autodefine como un símbolo, manifestando que el espíritu de la Navidad reside en el corazón, con lo que volvemos a la idea de El Grinch, de que la Navidad debe durar todo el año porque el corazón, a diferencia de los regalos o de Papá Noel, lo tenemos dentro todo el año, aunque a veces no lo parezca.Polar_express

Pero, sin duda, lo peor de la película, es el estrés que se crea por situaciones innecesarias. Por ejemplo, no hay necesidad de que el conductor y la niña repipi se suban al techo del tren, que es lo que crea una serie de peligros, que por suerte acaban capeando los personajes. Me recuerda a las estrategias de Chomsky, que crea problemas donde no los hay y, consecuentemente, por mucho que luego los solucione, si es que lo hace, el mérito es menor, por no decir inexistente. También la película estresa bastante con el tiempo y con lo de que siempre queden cinco minutos.

En fin, sorprende la pésima calidad de la película teniendo en cuenta la participación de Tom Hanks, la dirección de Zemeckis (el de Forrest Gump o Regreso al futuro) y la música del compositor de muchas de sus películas, Alan Silvestri, que siempre hace cosas dignas pero no espectaculares (lo que podría explicar que no tenga ni un Óscar, aunque sí dos nominaciones, una de ellas por esta peli). Y sorprende el desastre aún más cuando uno se entera de que la peli está basada en una historia de Chris Van Allsburg, que es también el autor de Jumanji, cuya historia es claramente superior en todo.

¿Por qué se llama Polar Express? Porque la historia consiste en un niño que no cree en la Navidad y que tiene un sueño en el que toma un tren que le lleva al Polo Norte, el Polar Express, para que Papá Noel y el hecho de que solo a él le dé el primer regalo, le hagan creer de nuevo en la Navidad.

¿Por qué o por qué no verla? Mejor no verla si uno no quiere enfadarse. Supongo que a los niños les gustará, porque está llena de innecesarios peligros y de mucho color, aunque se corre el riesgo de que cojan ideas raras. Supongo que en el 3D de IMAX debió ser bastante espectacular, así que supongo que a alguien que la vea de esa manera le gustará más.

El Grinch (nota = 6,6)

Con la llegada de la Navidad es momento de ver películas navideñas de esas que ponen siempre y uno nunca ha visto. Una de ellas era El Grinch. Con lo que me gusta Jim Carrey, era imperdonable que no la hubiera visto. Encima últimamente he tildado a gente de ser como el Grinch por su falta de espíritu navideño, sin conocer verdaderamente la historia.MEME2014-12-29-04-20-21

La película es tan mala como uno puede esperar. Salvo el Grinch y la niña, los personajes son bastante apestosos. La historia no es nada del otro mundo. Aparte, de repente clavan alguna cancioncilla sin venir a cuento. Además solo en algunos casos a uno se le escapa una sonrisa, como en la escena del eco o con lo de que se limpie con cebollas o uno de los clichés de dibujos que a mí me gusta que es que un personaje de mayor tenga el mismo peinado que de pequeño, aunque con canas; en este caso pasa con el alcalde. Destaca para mal la presencia de la madre de Leonard de Big Bang que hace de vecina de los padres de la niña. Tampoco ayuda la narración en verso en la traducción española, que a veces da un poco de vergüenza ajena. El final, al menos, cuando habla el padre, es un poquito emocionante, así como algunos de los símbolos durante la película, como lo del corazón, pero, vamos, nada verdaderamente genial. Sí que está bien la idea de que la Navidad no tiene por qué basarse solo en los regalos, una idea que, aunque se diga mucho, no le entra en la cabeza a la gente, que persisten en enriquecer a los que menos se lo merecen. La Navidad debe servir para recordarnos lo mucho que tenemos y para eso lo que menos falta hace son los regalos. Como yo digo, en Navidad no importa ser felices o no, sino darnos cuenta de la cantidad de días al año en los que podemos ser felices. La Navidad es el nacimiento de algo duradero, no de algo que termina el 6 de enero.

Quitando esta idea y el personaje del Grinch en sí, El Grinch es una película muy flojita y carente de interés. Ron Howard no está aquí a la altura de Una mente maravillosa. Esto me recuerda que sigo teniendo pendiente Rush.

¿Por qué se llama El Grinch? Porque la película se basa en el personaje del Grinch, creado por el Dr. Seuss. Este autor es también creador de otros personajes de los que hay adaptación cinematográfica como Horton o Lorax, cuyas películas intentaré ver algún día.

¿Por qué o por qué no verla? Hay que verla al menos una vez para saber la historia, pero que nadie espera una película genial, por mucho que sea la segunda película navideña más taquillera después de Solo en casa. Esta última le da mil vueltas en diversión, originalidad e interés.

La señorita Julia de August Strindberg (nota = 5,7)

Recientemente ha salido la película La señorita Julia basada en la obra de teatro La señorita Julia de Strindberg. Como era una de las que tenía en mi lista de teatro, me leí la obra de teatro.

Antes de nada, he de reconocer que la leí con poco interés y algo cansado. Quizás por eso me pareció muy mala y muy poca cosa. Por suerte, la obra es muy corta y se lee en menos de cuarenta minutos. Se reduce a una escena con tres personajes, lo cual a mi gusto da para poco. Es verdad que se trata un tema bastante peliagudo sobre diferencia de clases y de sexo, de obediencia a lo que nos ha tocado ser, pero no me parece que se haga de una manera sobresaliente o magistral como para tener la fama que tiene. Supongo que para la época (se escribió en 1888) fue un bombazo, pero ahora, vista con más distancia da la sensación de ser una obrilla de poca monta, escrita en un ratito tonto del autor. Me dejó una sensación parecida a Casa de muñecas de Ibsen, donde se puede apreciar el valor social que tiene, pero se echa de menos el valor literario.

Según he leído, en la película se intenta estirar la cosa con poco acierto. Por tanto, de momento no la veré, con mayor motivo aún sabiendo que salen la desagradable Jessica Chastain y Colin Farrell, quien, no sé si desde la de Mr. Banks o desde cuándo, me da gafe . Aun así, supongo que me volveré a leer algún día la obrilla, intentando buscarle la gracia, como cuando uno escucha con ahínco una canción.

¿Por qué se llama La señorita Julia? Porque la protagonista, la hija de un conde, se llama Julia. Esta tiene un desliz amoroso con su criado Juan, de donde surge el conflicto y el pesado diálogo en el que discuten si se van o no se van juntos los dos personajes, bajo la mirada de la otra criada, Cristina, y la invisible presencia del conde.

¿Por qué o por qué no leerla? Leerla es fácil porque es cortísima. Recomiendo, eso sí, que el lo haga se empeñe en comprender el valor social que pudo tener y en buscar los aciertos literarios de la obra; con la fama que tiene, seguro que alguno tendrá. Yo ahora hojeando la obra he descubierto algunas muestras, como cuando se dice que «el amor no falta, aunque dure poco». Quiero creer que con otra lectura más atenta la nota de la obra subiría.

Carmina o revienta (nota = 7,4)

No me atrajo nada en su momento y no me apetecía mucho verla, pero sentía que había que hacerlo. El detonante para ver finalmente Carmina o Revienta fue que el otro día, cuando bajé a cortarme el pelo, la peluquera me dijo que era una película que le había cambiado la vida. He de confesar que a mí Paco León me parece un gran artista, así que pensé que merecía que le diera una oportunidad a su película.PicsArt_1419350596559

La película me produjo al principio exactamente la sensación que suponía, la de desagrado. Sin embargo, luego, a medida que avanza, el personaje de Carmina, sobre todo, pero también todo el mundo a su alrededor me acabaron atrapando. Las situaciones y los diálogos, sin ser nada memorable ni original y siendo en algunas ocasiones desagradables, como en la escena del coche, tienen algo que consiguió captar mi atención; no como para cambiarme la vida, pero sí como para seguir con asombro la película. Algunas de las situaciones me resultaron muy cercanas. Por ejemplo, lo de la negligencia del seguro.

En cualquier caso, no deja de ser una película con un argumento muy sencillo y que no tiene más valor que un capítulo de Callejeros o de alguno de estos programas que graban lo que hay por ahí, demostrando una vez más que los mejores guiones y las historias más interesantes, escalofriantes o maravillosas están en la vida real, no en la imaginación.

¿Por qué se llama Carmina o revienta? Es un juego de palabras con la película del Lute, Camina o revienta, que, por cierto, no he visto. La madre de Paco León, protagonista en la película, se llama Carmina y se encuentra en una situación en la que está a punto de reventar, por mucho que sea una mujer fuerte y que demuestre saber defenderse ante los más duros reveses.

¿Por qué o por qué no verla? Es una película muy curiosa y mejor de lo que uno puede pensar al principio. Encima es corta. Pero no creo que sea como para cambiarle la vida a alguien, aunque es verdad que el personaje es un claro ejemplo de una persona que afronta la vida con valor, si bien las formas no me parecen las más adecuadas.  Supongo que algún día veré la segunda parte, Carmina y Amén.

La gran familia española (nota = 5,8)

Otra de las películas de la lista que alguien me proporcionó era La gran familia española de Daniel Sánchez Arévalo. Yo soy de los que Primos me pareció bastante normalita y no he visto AzulOscuroCasiNegro y encima no había oído nada bueno de esta, así que no esperaba mucho. Y aun así, me sorprendió para mal.

La película tiene una historia muy poco interesante, con unos personajes mal definidos y bastos, situaciones exageradas y poco verosímiles, diálogos insulsos y una sensiblería ofensiva. Y encima no tiene gracia. Ni el inicio con lo de Siete novias para siete hermanos tiene gracia, ni los personajes, que son típicos (hasta tiene que haber un hermano tonto), ni la música del pesado de Josh Rouse, que solo sirve para algún anuncio, es buena (con lo fácil que habría sido usar música española). Y todo lo relacionado con la boda apesta. Los dos novios son repelentes, el baile de entrada ataca los nervios, el discurso de la hermanita, etc.PicsArt_1419263565443

Y encima se cargan el gran reclamo, que es la emoción que podría haber dado la final del Mundial. No se utiliza bien; es más, se destroza. Tampoco la presencia de un magnífico Antonio de la Torre ayuda a la película. Todo esto al margen de cosas como la innecesaria presencia de Raúl Arévalo, que suele ser el mejor en estas películas, o las extrañas escenas que de repente aparecen, como la sucesión de fotos en la playa o la parte en la que tres personajes se ponen a hablar a la vez durante demasiado rato.

En fin, es una película sin gracia, sin chispa, sin atractivo y sin sentido, que espero que las generaciones futuras no vean y, si por desgracia la ven, que, por favor, no les haga pensar que las grandes familias españolas eran así. Como se dice, ninguna familia es normal y puede ser verdad, pero por lo menos, si vas a contar la historia de una de esas familias, que sea la de una familia divertida.

¿Por qué se llama La gran familia española? Porque en la película se asiste a la boda del hermano menor de una gran familia española, en el sentido de grande, no de buena, y se cuentan distintas historias de los hermanos.

¿Por qué o por qué no verla? No hay que verla porque no aporta nada y no tiene gracia. Aunque me cueste decirlo, es mucho más recomendable ver Primos, puestos a sufrir.

Conversaciones con Billy Wilder de Cameron Crowe (nota = 7,6)

El otro día por mi cumpleaños alguien que tiene el don de hacerme los mejores regalos, me regaló Conversaciones con Billy Wilder sin saber del todo si me gustaba Billy Wilder. Acertó plenamente porque, aunque no es mi director favorito, sí es de los que más películas suyas he visto y de los que más me interesa. Últimamente había visto suyas Sabrina e Irma la dulce, y también hace no mucho Testigo de cargo, Perdición o El apartamento. Como curiosidad diré que también ese alguien me regaló entradas para un concierto de Vetusta Morla y Supersubmarina, solo por Vetusta, sin saber que me gusta aún más Supersubmarina. La regaladora me dijo que entre otras cosas me regalaba el libro porque es interesante para el que quiere hacer guiones, como empieza a ser mi caso. Y para colmo últimamente había estado pensando que quería algún libro de cine divertido. Así que todo empezaba muy bien.

Y el libro no defraudó. Siendo un libro largo y tratándose solo de una entrevista, podría no haberme gustado, pero ni el libro se hace largo ni la entrevista cansa. Y eso que hay algunas cosas que se repiten, y eso que Cameron Crowe (director de Jerry Maguire o de Casi famosos) parece un poco pretencioso y algunas de sus preguntas no son las más acertadas ni siempre parece tomar el camino correcto y que Billy Wilder es a veces un poco idiotita y chulo. quotescover-JPG-14

Pero, en general, se dicen cosas muy interesantes, de esas que no se suelen encontrar fácilmente en páginas generales y que luego mola reconocer al ver las películas. También se habla de muchas películas (de Billy y no de Billy; me hice una lista de las que me faltan) y de actores. Aprovechando, vi Ariane entre medias y me fijé en cosas que antes no me habría fijado como que es música de Waxman, guión de Billy y de Izzy Diamond y en detalles más concretos, como la genial escena del carrito de las bebidas.

Con respecto a las técnicas para escribir un guión o contar una historia, no se dan consejos ordenados, pero sí que se van dando pistas suculentas a lo largo de la entrevista. Son sobresalientes entre otras muchas cosas la mención a los trucos de los hermanos Marx, controlando los tiempos de las risas del espectador, por ejemplo, la pasión por Lubistch (director de Ninotchka, de la que Wilder fue guionista) y la famosa frase colgada en su estudio de «¿Cómo lo haría Lubitsch?», las numerosas anécdotas, como la del diálogo con la cucaracha y la historia de la mosca, y la continua presencia del ingenio de Wilder, un ingenio que no siempre llega a ser genial, pero se queda cerca, como cuando dice que él rechazó el formato panorámico porque «solo servía para contar la historia de amor de dos perros salchicha».

Es, en definitiva un libro idóneo para los que quieren saber algo más del cine, para los que han entrado o quieren entrar en el mundo Wilder, para los buscadores de curiosidades, para los que quieran escribir, para los que quieran saber el truco de Gary Cooper para ligar, para los que como Wilder tengan una visión del cine en la que no solo hay que darle un premio a los actores que representan a cojos y retrasados, para los que tampoco entiendan los musicales porque no es normal que la gente empiece a cantar de repente o para los que encuentran en su propia vida el mejor guión.

Ariane (nota = 7,5)

En algunas entradas de este blog he mostrado mi interés por ver Ariane o Love in the afternoon. Al final, cuando entré en la racha de no ver casi películas antiguas la dejé de lado. Pero, como dije el otro día, alguien me regaló por mi cumpleaños el libro de Conversaciones con Billy Wilder de Cameron Crowe, y eso reavivó el deseo de verla.

No sabía demasiado de la peli, pero fui recordando cosas que había leído en el libro a medida que avanzaba, como lo del cuarteto o lo de la ristra de novios. No sé por qué la escena inicial me sonaba muchísimo, como de haberla visto ya o de haberla visto en otra película. Pasada esta escena, la película en sí es algo larga y no llega al nivel de deleite de otras como Sabrina, por ejemplo. Es algo peor. Solo cuando Audrey, que también está pero, menos atractiva y dulce aquí, empieza a dar la lista de antiguos novios, la película empieza a ganar interés,PicsArt_1418992744596 pero enseguida, cuando el señor Flannagan (Gary Cooper) se pone a repetir la grabación, se vuelve repetitiva y pesada.

Los escasos toques de humor buenos también son algo repetitivos, como lo del cuarteto de zíngaros. Destaca aun así el valor de la música en la película y el buen uso del blanco y negro. Es interesante también el juego con el nombre de Ariane durante toda la película y hay que reconocer que el argumento está muy bien construido con el continuo cruce entre el mundo del padre detective y el de Gary Cooper, a través de Ariane. La continua presencia de la melodía de Fascinación, aparte de pegadiza, es genial. También, hay muestras de la genialidad de Billy Wilder en la escena de los carritos de la bebida. Como dicen en el libro, cualquier otro guionista se habría llevado al desesperado personaje a emborracharse a un bar.

El argumento quizás se puede ver como algo frívolo y a Audrey como una tonta más que cae en el encanto de un seductor y se puede discutir si Billy Wilder era misógino (en el libro se sugiere), pero yo creo que lo bonito es quedarse con la idea de que a pesar de haber estado con muchas chicas, solo a ella la sube al tren, y solo a ella la quiere de verdad, lo cual explica la sonrisa del padre, a pesar de lo viejo, por cierto, que está Gary Cooper. Mucho mejor habría estado Cary Grant, que era el pretendido inicialmente.

¿Por qué se llama Ariane? Porque Audrey Hepburn tiene ese extraño nombre (aunque también se usa en Good Bye, Lenin!). El nombre da mucho juego. No digo mucho para no estropear. En inglés se llama Love in the afternoon porque Audrey no puede quedar con Gary por la noches y lo hace por las tardes, cosa que también da juego.

¿Por qué o por qué no verla? Se puede ver porque es de las películas simpáticas de Billy Wilder y es mucho mejor que lo que hay por ahí. Hay que verla por la escena de los carritos y la estridente música que la acompaña. Sin embargo, la película es un poco larga y Audrey no está tan bien como en otras.

Sargento Bilko (nota = 6,1)

No sé cuánto tiempo llevaba recomendándome mi hermano Sargento Bilko. Sobre todo por un momento determinado en el que decía que se partió de risa. También decía que seguramente me gustara porque era humor gamberro o infantil típico de Steve Martin, como el de Doce en casa.

Y no es así. El humor de esta película es bastante malo. No hay ningún momento gracioso. Ni siquiera mi hermano se rió en el momento que supuestamente tanto le había gustado, cuando cambian el edificio para la revisión y el mayor Thorn ve una foto de una familia de negros en el cuarto de un blanco.

Luego el argumento es bastante malillo en lo que parece una parodia de De aquí a la eternidad, pero sin gracia. Y el reparto tampoco acompaña. A mí Dan Aykroyd no me convence ni en las de Blues Brothers y el resto de actores son bastante mediocres, incluyendo al pestilente Barry de Friends. Sorprende un jovencísimo Chris Rock (el de Niños grandes). Tiene algo de gracia Paparelli (Max Casella, que sale en Ed Wood, la de Llewyn Davis o Revolutionary Road, estas dos últimas en mi lista para ver).

Así que no hay mucho que destacar de la película. Quizás tenga algo de interés la loca relación de Steve Martin con su novia y la bonita frase que dice ella de él, que a pesar de todo lo bueno que tiene es que cada día puede pasar cualquier cosa a su lado. Es una pena el escaso valor de esta película, teniendo en cuenta que el director Jonathan Lynn es el mismo que el de la magnífica Cluedo y el de Mi primo Vinny, que me hizo más gracia.

¿Por qué se llama Sargento Bilko? Porque el protagonista, interpretado por Steve Martin, es un sargento del ejército que se llama Ernest G. Bilko. La gracia de la película tiene que ver con los timos y apuestas que este orquesta.

¿Por qué o por qué no verla? Es una película prescindible. Lo único bueno que tiene es que es corta y que no hace daño. Pero no tiene demasiada gracia ni aporta casi nada.

Dallas Buyers Club (nota = 6,3)

Lleva algunos días saliéndome Dallas Buyers Club en conversaciones o en revistas. La última mención fue en una revista donde se tomaba esta película como el punto de inflexión de la carrera de Matthew McConaughey, considerando sus películas anteriores como comedias de pacotilla. Como ya he dicho alguna vez, para mí este actor ya había demostrado lo bueno que era en películas como Cómo perder a un chico en diez días, pero, como bien dice Billy Wilder en el libro de Cameron Crowe (director de Casi famosos) de Conversaciones con Billy Wilder que alguien me ha regalado por mi cumple, hasta que alguien no hace de retrasado o no cojea, no se le reconoce el mérito como actor. El papel de sidítico aquí cumple los requisitos.

Y una cosa no quita la otra. Es verdad que aquí Matthew está genial también. Pero la película no está a la altura. El argumento es desagradable y pesado, lo que no quiere decir que no sea interesante. Sorprende, o debería sorprender, porque a uno ya no le sorprende nada, que hasta con las medicinas se quiera hacer negocio y que el Estado llegue al punto de controlarnos tanto que puede prohibirnos tomar un determinado medicamento si nos sale de las narices cuando padecemos una enfermedad terminal. Se tocan, pues, temas tan complicados como difíciles de valorar, relacionados con otras cuestiones como el aborto, la eugenesia o la eutanasia.PicsArt_1418818468440 El valor del protagonista es incuestionable y llama la atención que estas cosas pasaran hace tan poco tiempo, pero como aquí lo que valoro es la película en sí, me veo obligado a decir que es bastante pesada, que es otra más que toca el SIDA de una manera que a mí no me convence solo buscando, a mi parecer, dar pena y amargar y provocando la conmiseración y compasión en el espectador, en vez de tratar de hacer más llevadero y natural un problema como este (me pasó igual con la horrible Filadelfia), y encima Jennifer Garner es inaguantable (menos mal que ya no hace muchas películas; ahora va a estropear la nueva de Jason Reitman, el de Up in the air, pero poca cosa más ha hecho últimamente). Pero bueno, Jared Leto no está mal (parece sacado de Priscilla) ni Steve Zahn (a pesar de tener un papel parecido al de Seguridad Nacional, no siendo Dallas una comedia) ni tampoco está mal la impecable manera en la que se muestra la transición en la mentalidad de Matthew sobre la homosexualidad; quizás esto último sea lo mejor de la peli.

El mayor problema es que la vi en español y luego alguien me recordó que es interesante ver el acento tejano de Matthew, máxime si luego quiero valorar su actuación en este blog. Si me hubiera gustado algo más la película la volvería a ver, pero, como digo, pese al interés que pueda suscitar el tema, yo prefiero ver otras cosas, no por dar la espalda a temas delicados, sino porque esos temas creo que habría que reservarlos para otros medios o soportes y no colárnoslos insistentemente en el cine. Sobre todo, teniendo en cuenta que a la gente, por el mero hecho de que son temas duros, ya les gusta la película y eso hace que yo me sienta obligado a verlas. El cine es mucho más que esto y un actor no tiene por qué pasar por esto para ser admirado, como bien decía Billy Wilder.

¿Por qué se llama Dallas Buyers Club? Porque Matthew, al enterarse de que tiene SIDA, monta un club en Dallas (Texas) en el que la gente paga mensualmente por poder tomar medicinas prohibidas por la FDA, (que supuestamente debe proteger a las personas), que les suponen la última esperanza a la que agarrarse.

¿Por qué o por qué no verla? Es una película que tuvo su fama y por eso se puede ver. Para los amantes de los temas truculentos en el cine y de los actores que representan los papeles que estos requieren es interesante. Pero, ya sabéis, vedla en versión original para poder convenir sin apuros con aquellos que ven un nuevo Matthew a partir de esta película. A mí no me gustó mucho y eso que tiene un momento final de los que me gustan, en el que se reúnen muchos personajes que han aparecido durante la película. Me dejó muy frío aun así.