El burlador de Sevilla de Tirso de Molina (nota = 7,1)

La siguiente en aquella lista que me hice de obras de teatro era El burlador de Sevilla de Tirso de Molina. La había ido dejando de lado y con ella todo el teatro (quitando Ricardo III y El trovador), porque me daba un poco de pereza, pero el otro día leí que han sacado una edición de la versión de esta obra del premio Nobel santaluciano Derek Walcott y me volvieron a dar ganas de verla. Aunque quería verla mientras la leía, al final me dio pereza (era el sábado de madrugada) y al final me limití a verla.

La obra me daba pereza porque el tema de don Juan ya lo conocía. De hecho, cuando llegué en esta obra a la escena del convidado, me sonó demasiado. Puede que ya la hubiera visto y encima la misma representación de Radiotelevisión española que vi. Se puede encontrar en youtube. Al final, como el tema de don Juan no es clavado al de Zorrilla, se puede ver como obra aparte.

Lo malo es que con esta obra me pasó algo parecido a lo que me pasó con Don Gil de las calzas verdes, otra de Tirso que vi hace poco: que no tiene demasiada gracia, es bastante zonza y no tiene versos sublimes como las obras de Calderón o Lope. A veces parece como escrita por un niño. La escena del convidado de piedra, por ejemplo, que podría dar miedo, al final es excesivamente cómica. Y los diálogos son todos excesivamente simples y chistosos. Mola lo de «el burlador de España», pero se repite demasiado, igual que pasa con lo de «Tan largo me lo fiáis» (sé que no debería llevar la tilde).

Los actores de esta representación tampoco ayudan mucho. Don Juan sí está bien, pero el resto actúan de manera forzada, como si no entendieran lo que dicen.

Así que, con El burlador de Sevilla Tirso me ha vuelto a decepcionar. Aun así, le daré alguna otra oportunidad con El condenado por desconfiado, por ejemplo. Pero antes me centraré en obras de Lope y Calderón, que me quedan muchas.

¿Por qué se llama El burlador de Sevilla? Porque Don Juan Tenorio es un joven noble de Sevilla que burla a las mujeres y a los hombres, en el sentido de que aprovecha oportunidades para llevarse a mujeres, o bien prometiéndoles cosas que no va a cumplir, con bellas y seductoras palabras, o bien haciéndose pasar por sus esposos y amantes en la oscuridad para gozar engañosamente de ellas.

¿Por qué o por qué no verla? Es algo decepcionante, pero no deja de ser un clásico del teatro español con uno de los temas más importantes de la literatura española. Aun así, si alguien no ha visto Don Juan Tenorio de Zorrilla, que la vea antes. Aquí no va a encontrar cosas como «No es verdad, ángel de amor» o «y en todas partes dejé memoria amarga de mí».

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La parada de los monstruos (nota = 5,8)

El sábado, después de ver Good bye, Lenin!, todavía me quedaba tiempo para una película corta. Tenía Dos tontos muy tontos, que la quería ver antes de ver la nueva que han sacado y que duraba 1 hora y 28 minutos, pero cuando la puse me di cuenta de que era la segunda que sacaron, sin Jim Carrey ni Jeff Daniels, y que por lo visto era malísima. Puse luego la de verdad, pero duraba casi dos horas. Con el trasiego al final casi no tenía ni una hora y entonces me acordé de que hacía poco había leído algo sobre La parada de los monstruos y, aunque no me apetecía mucho verla, pensé que era un buen momento.

Al parecer la película tuvo su éxito en determinado momento, a pesar de un fracaso inicial, hasta llegar convertirse en una película de culto. ¡Como para no convertirse! Para empezar, el nombre original es Freaks, referido a seres monstruosos, de donde se ha derivado luego lo de frikis en español. Aparte debió ser la primera película en la que salían personajes deformes, interpretados encima por actores deformes en la realidad y que dan bastante impresión: hay enanos que parecen niños, gente sin piernas, chicas deformes que parecen chicos. El director además es Tod Browning, el de la película de Drácula con Béla Lugosi. Todo esto hace que la película sea escalofriante e incómoda, pero no da tanto miedo como uno podría haber esperado. Aun así hay escenas muy agobiantes, como la de todos los monstruos cantando en la mesa, que recuerda a la de los pobres en Viridiana. Y el guión es bastante pesado incluso para ser una película de solo una hora de duración.

Por tanto, entiendo que sea una película sorprendente, pero ya no tiene demasiado valor, si no es porque es de 1932. Quizás lo mejor sea la intriga que se mantiene durante toda la película, por saber sobre el estado de la actriz supuestamente más bella, que acaba siendo la gran atracción por su deformidad, después de que todos los monstruos se venguen porque les ha ofendido.

¿Por qué se llama La parada de los monstruos? Supongo que porque la película representa escenas supuestamente normales de un grupo circense parado en algún lugar entre distintos espectáculos. El nombre en inglés, freaks, ayudó a que se extendiera el término en inglés y a que nos llegara en español, según la Wikipedia a partir de que se empezó a usar para personajes como Carmen de Mairena o Leonardo Dantés, que son una verdadera transición entre los monstruos y los actuales frikis.

¿Por qué o por qué no verla? Es curiosa y famosilla. Y encima dura poco, así que no cuesta nada verla. Pero el que lo haga que se prepare para ver siamesas, un hombre gusano y demás.

Good bye, Lenin! (nota = 7,0)

Good bye, Lenin! es probablemente una de las películas que más tiempo llevaba teniendo pendiente. El otro día preguntaron algo de ella en Saber y Ganar, que suele ser un impulso para ver películas y, por fin, decidí verla. Mientras la veía advertí que había sido un buen momento porque justo se está celebrando el vigesimoquinto aniversario de la caída del Muro y encima justo ese día había visto que a Daniel Brühl le han cogido como villano de Marvel. Tenía muchas ganas de ver la película. Creía que iba a ser graciosa con todo lo de esconderle a la madre que el Muro ha caído.

Pero me llevé algo de decepción. La película es más lenta y menos graciosa de lo que uno espera. Lo de que sea algo trágica ya me lo esperaba, pero pensaba que lo iba a ser para conseguir un contraste mayor con los momentos graciosos. Y esto es una pena para mí. Hay, en cualquier caso, algunos puntos interesantes como lo de los pepinillos, lo de Cocacola o lo de los programas grabados de televisión. Hay que reconocer que la escena con el último vídeo es bastante emocionante, aunque no me enteré del todo bien si la madre ya lo sabía o no, si se lo había dicho la novia de Alex antes o no. No me gustó la historia del padre. No se entiende por qué no se enfadan más con la madre por lo que ha hecho.

Pero, vamos, que es una de esas películas en las que la idea es muy interesante y por ella son citadas a menudo, pero de las que yo considero que se podría haber sacado más partido. Se echan de menos más situaciones en las que la madre está a punto de descubrir lo que pasa, o al menos, más escenas hilarantes de este tipo. En el propio uso de la música de piano se ve que la intención de la película es distinta de la que yo pensaba.

¿Por qué se llama Good bye, Lenin!? Porque la película trata de un chaval que no quiere decirle a su madre, una acérrima y orgullosa socialista en la Alemania oriental, que ha caído el Muro mientras estaba en coma, para que la noticia no la haga recaer. Lo de Lenin en concreto es porque el día que se escapa la madre justo se llevan una estatua de Lenin en helicóptero delante de sus narices.

¿Por qué o por qué no verla? Hay que verla porque la gente la cita mucho, pero no aporta mucho más que la idea de la película que todo el mundo tiene: la de la madre que no se puede enterar de que ha caído el muro.

Los juegos del hambre: En llamas (nota = 6,6)

Viendo que iban a sacar la tercera parte de Los juegos del hambre y con la curiosidad de saber lo que era sinsajo, pensé que tenía que ver la segunda parte, Los juegos del hambre: En llamas, a pesar de que la primera no me gustó mucho. Debería haber sospechado que no iba a ser nada buena y más, cuando el viernes mi hermano, que la había visto recientemente, me pidió encarecidamente que no la pusiera, que no quería verla otra vez.

Y es que esta segunda parte es bastante mala. Probablemente peor que la anterior. La película se queda a medias en todo. Uno espera otros juegos del hambre como los de la primera, pero cuando ve que ha pasado más de una hora considera que ya no va a haber juegos, pero luego de repente salen los juegos de los mejores, que tienen muy buena pinta, pero ya no hay tiempo para desarrollarlos y se quedan en una tontería aún mayor que los de la primera. Lo de los cañonazos, por ejemplo, me ataca los nervios. Toda la historia me deja la misma sensación que la guerra en general y que el sentimentaloide (otro más) nuevo anuncio de Navidad de la I Guerra Mundial que ha salido en las redes. Por mucho que te obliguen, si tú no quieres matar a nadie, no le matas, por mucho que si no lo haces te maten a ti. Así se acabarían todas las guerras.

Pero bueno, tratar estos temas estaría bien y más si se les suma la crítica a la parafernalia en torno a los espectáculos y a los medios y cómo estos pueden manipularnos si la historia fuera un poco más verosímil y menos embarullada, con toda la liosa relación aparente entre los dos protagonistas, si los diálogos no fueran tan estúpidos y si los personajes estuvieran mejor construidos y no fueran tan ridículos. Hasta Woody Harrelson da repelús. Por no hablar de Josh Hutcherson, al que no sé si cogí manía en Los chicos están bien o dónde, pero al que verdaderamente tengo mucha manía. La película se salva por la maravillosa Jennifer Lawrence. Bueno, y por el gran Stanley Tucci, que nunca falla. Y tiene la curiosidad de que el diseñador sea Lenny Kravitz, en otra película con cantante, como Sin compromiso con Ludacris. Precisamente, los diseños son de lo mejor de la película, con esos vestidos que se transforman en llamas.

El resultado, pues, es una película ñoña, excesivamente larga, que quiere y no puede tratar de manera adecuada y pertinente el tema de la esperanza contra las injusticias y la rebelión, una película, en fin, que se queda a medias en todo. Una película donde todo está tratado desde un punto de vista muy comercial, para ganar dinero, que es supuestamente una de las cosas que se critica en la película.

Al menos esta es mejor que la de El corredor del laberinto. Ahora me queda ver Divergente, para seguir con las sagas mediocres, sensibleras y comerciales que inundan últimamente los cines. Lo peor de todo es que supongo que iré a ver la parte tercera de Los juegos del hambre por curiosidad. Del director, Francis Lawrence, tengo pendiente Constantine, que veré dentro de poco.

240px-Sinsajo_de_Los_Juegos_del_HambrePor cierto, al final descubrí que el sinsajo (en inglés mockingjay, que suena algo mejor) es el pájaro símbolo de la esperanza. En esta no se dice, pero el nombre viene de la unión de los pájaros charlajo y sinsonte.

¿Por qué se llama Los juegos del hambre: En llamas? Pues supongo que se llama así porque a Katniss Evergreen (Jennifer Lawrence) la llaman la chica en llamas por sus vestidos, que al girar, con la fricción, se transforman en llamas. Lo de juegos del hambre creo que es porque los juegos son un tributo para que los superiores de todos los distritos les sigan alimentando.

¿Por qué o por qué no verla? Sinceramente, no habría que verla. Antes se pueden ver películas como V de vendetta, si se quiere ver algo sobre venganzas contra la injusticia social o muchas más. La ley del silencio, por ejemplo, es bastante mejor. Y si se quiere ver algo de aventuras de este tipo, mejor ver películas de superhéroes o leer cosas sobre mitología griega, que es lo que este tipo de películas plagian para peor.

Sin compromiso (nota = 7,8)

Por fin una comedia romántica de las que más o menos se adaptan a mis exigencias. Sin compromiso era otra de esas comedias románticas de las que aparecen en las listas de mejores y que, por tanto, tenía que ver. Como suelo hacer últimamente, me la puse un viernes por la tarde antes de salir para animarme.

Pese a lo que esperaba, la película tiene algunos de los ingredientes que me suelen gustar. Para empezar los actores son agradables, que para mí es fundamental. Ashton Kutcher es de mis actores favoritos y aunque al principio me sorprendió que me estuviera gustando Keira Knightley, la cual me suele desagradar, a la hora de película me di cuenta de que es que en verdad era Natalie Portman, que me encanta. Ya decía yo. Se agradece también la presencia de Kevin Kline y como curiosidad aparece Ludacris.

También me gustó de la película que hubiera la típica pelea padre-hijo entre graciosa y trágica que luego se resuelve de una manera natural por el propio argumento. En eso hay que decir que el argumento está bastante conseguido. Y sobre todo me gustó que hubiera una relación condenada al fracaso pero que por el propio peso del amor verdadero y de una pareja que conecta, las ideas preconcebidas puedan cambiar y acaben juntos, sin que importen apariencias tales como el hecho de que uno parezca estar ya con otra o incluso con otras. El amor verdadero puede con todo eso. Y encima la película está regada con música buena, con temitas como Click, Click, Click, Click de Bishop Allen.

Así que Sin compromiso es del tipo de películas que me encanta ver los viernes justo antes de salir. Son películas que llenan de ilusión y te hacen confiar en que las cosas pueden salir bien a pesar de todo. Y mucho mejor si, como en este caso, luego resulta que es verdad que salen bien.

Sin compromiso además tiene la gracia de que el director es Ivan Reitman, el de películas míticas de los 80 y 90 como Cazafantasmas, Poli de guardería, Los gemelos golpean dos veces o Seis días y siete noches. También es productor de pelis como Up in the air, que me apunto para ver.

¿Por qué se llama Sin compromiso? Porque Natalie Portman es una médica que tiene poco tiempo y una personalidad peculiar que no le permiten comprometerse en una relación. Así se lo aclara a Ashton Kutcher antes de empezar la relación y como en otras historias al principio todo va bien, pero luego todo se tuerce… para mejor.

¿Por qué o por qué no verla? Nuevamente es una película perfecta para los que les gusten las comedias románticas. Lo tiene casi todo aunque no es tan completa como Cómo perder a un chico en diez días, por ejemplo. Para los que detesten las comedias románticas esta les va a parecer bastante ñoña y seguramente algo típica y previsible. Yo en eso sigo siendo como cuando era pequeño, que en este tipo de películas me gusta saber lo que va a pasar, para no sufrir demasiado.

El retorno del Jedi (nota = 8,3)

Con el nuevo fin de semana llegaba una esperada nueva película de Star Wars. En este caso tocaba El retorno del Jedi. Con esta ya terminaba la primera trilogía y podría pasar ya a la trilogía anterior con La amenaza fantasma.

Esta me gustó un poquito más que El imperio contraataca. Comparte alguno de sus defectos, como entretenerse demasiado tiempo en la primera parte, en este caso con todo lo de Jabba el Hutt, no siendo una parte fundamental para el desarrollo de la película, salvo porque salvan a Han Solo, pero aun así, en esta película hay más cosas que molan. Por ejemplo, los personajes de la primera parte, como los jabalíes, el robot que asusta a C-3PO, el que es como un gremlin pequeñito que se ríe y todo el séquitio de Jabba en general. Ahora que lo pienso, una de las cosas que sorprende de esta saga es que hay personajes legendarios, como el cazarrecompensas o Jabba que no duran demasiado.

Uno de los grandes aciertos de esta película con respecto a la anterior es que C-3PO y R2-D2 están juntos, lo cual para mí da mucho juego. Encima aquí los ewoks de la luna de Endor son geniales. Un acierto total. Es muy gracioso que consideren a C-3PO un dios, por ejemplo.

Además esta película tiene algunos momentos verdaderamente emocionantes, para mí incluso más que cuando Darth Vader le dice a Luke en El imperio contraataca que es su padre. Por ejemplo, la muerte de Yoda, el descubrimiento de que Luke y la princesa Leia son hermanos o, sobre todo, la tristeza de la cara descubierta de Darth Vader o Anakin. Lo de jugar con un nombre olvidado a lo Golum, nombre del que se reniega porque trae recuerdos, siempre me emociona. Es la tremenda contradicción de querer olvidar lo bueno anterior para no sentirse uno culpable asumiendo ya que está en el lado oscuro, donde no se debería haber metido. En este sentido es muy impactante el encuentro con el emperador y todo lo que ocurre con él. El enfrentamiento de ideas de Luke cuando si mata al emperador entra en el lado oscuro es antológico.

Otros atractivos de esta película son la persecución de las motos por el bosque, la imagen de la Estrella de la Muerte medio rota o el almirante Ackbar, al que mencionaron el otro día en Big Bang Theory, creo que porque Raj se disfraza de él. Y el final, aunque es un poco cutre, es gracioso y tiene una musiquilla épica.

Por tanto, esta película es otro ejemplo de película entretenida, con personajes geniales y grandes pensamientos e ideas.

¿Por qué se llama El retorno del Jedi? Porque Luke consigue completar su entrenamiento de Jedi, lo que le sirve para volver, ayudar a la Alianza a salvarse y a acabar definitivamente con las tropas imperiales y, sobre todo, para enfrentarse a su padre, como su destino manda.

¿Por qué o por qué no verla? Hay que verla junto con las otras dos de la trilogía porque en su conjunto son una obra de arte de las que ya escasean. Tan emocionado acabé al final de esta que estuve a punto de ver en el mismo fin de semana el Episodio I, pero al final fui consciente y preferí dejar un tiempo porque si no luego las mezclo todas y se me acaba demasiado rápido el gozo que me proporciona esta saga. Y encima ya puedo pronunciar Jedi como yedi sin miedo, porque en la película lo pronuncian así, aunque creo que también a veces yedái.

La Divina Comedia de Dante (nota = 8,6)

Antes de llegar a la mitad del camino de mi vida encontré el momento de leerme la Divina Comedia de Dante, siguiendo con el espíritu de no leer cosas raras hasta que no me haya leído los grandes clásicos como este. Leí la edición de Cátedra en verso endecasílabo blanco.

Y fue un acierto tremedo leer esta obra. Lo único malo es que debería haberme leído antes la Eneida de Virgilio, cosa que debería haber pensado pues Virgilio es su guía. Hay continuas referencias a la obra. También se citan mucho historias que aparecen en Las metamorfosis de OIvidio, otro libro que tengo pendiente. Y poniéndonos exquisitos también habría estado bien leerme la Tebaida de Estacio, no solo porque aparecen muchos personajes de esta histoira, sino porque Estacio también acompaña a Dante durante una parte del camino.

Haberme leído estos libros antes habría facilitado la ya de por sí difícil lectura de esta obra. Y es que hay muchos factores que hacen que la Divina Comedia sea muy difícil de leer. En primer lugar, la obra está en verso y, como leí en Breve historia del leer, encima Dante tiene el brillante don de la condensación, es decir, de decir mucho en pocas palabras. Quizás sea esto lo más fabuloso de la obra, pero a la vez hace que haya que estar muy atento a lo largo de la lectura y que no baste para nada una sola lectura de la obra. Yo estoy deseando volvérmela a leer otra vez, ya con la tranquilidad de saberla leída. También dificulta mucho la lectura el extenso número de personajes, muchos de ellos desconocidos, y de historias que nos resultan lejanas y poco familiares. Esto hace que la lectura sea lenta porque, además de los 99 cantos, es necesario leerse las notas. En la edición que manejé, las notas son excelentes, aunque tienen dos problemas. Uno es que te van adelantando información, por lo que se pierde el factor sorpresa, que yo creo que Dante en muchos casos quiere mantener, no diciendo el nombre del que habla hasta el final. El segundo problema es que en la lectura de los versos no hay marcas que indiquen el momento en el que leer cada nota. Luego en las notas sí sale a qué verso se refieren. Esto lleva a tener que leer la página entera y luego las notas o al revés, obligando a leer muchas cosas dos veces, lo cual, es cierto, no es para nada una molestia, porque la mayoría de los versos van ganando cuantas más veces los leemos. También encontré algunas erratas. En cualquier caso, aunque la lectura es lenta, esto a la vez nos ayuda a sumergirnos en un mundo y en unas palabras magníficas, por encima de casi todo lo que yo he leído nunca, y nos hace ser un acompañante más de Dante.

Entre el fascinante dominio de Dante del verso y de las palabras, destaca ya en el Infierno la ingenuidad que se confiere a sí mismo como personaje, su sensibilidad, su curiosidad a medida que va conociendo a personajes. Esto hace que Dante resulte muy cercano, muy human. Me recordó en parte al Principito. Es magistral la cantidad de recursos que presenta Dante para ir interactuando con los distintos personajes que va encontrando a lo largo de la obra. Desde el momento en el que entran y dejan toda esperanza, el camino por el Infierno es dolorosísimo. Es terrible. A Dante se le escapa un lastimoso «¡Qué pena!» al ver cómo el deseo ha llevado al infierno a tantos hombres. Y esta pesarosa visión de la condición humana se mantiene hasta el Purgatorio, incluso hasta el Paraíso cuando ya Dante se queda en manos de Beatriz  y olvida todo lo malo y empieza a encontrar respuestas en sí mismo y en los personajes celestiales hasta ser rodeado por la luz.

Ojalá se entendiera un poco mejor la obra y los personajes nos fueran más cercanos, pero aun así se aprecia una clara defensa de la bondad y del amor, siempre atraídos por la luz divina. Falta en Dante, influido por Santo Tomás de Aquino dar argumentos para defender la fe algo más convincentes. Acaba siendo un poco circular, diciendo, por ejemplo, que el verdadero milagro del cristianismo es que se haya extendido de una manera tal. Así que no creo que nadie que lea la Divina Comedia se vaya a convertir, si no es por querer tener la posibilidad de alcanzar un estado tan sublime, como el que alcanza Dante, que se llega a quedar sin palabras, pero que es capaz de compartir con bastante maestría con nosotros.

Por tanto, leer la Divina Comedia es entrar en un camino glorioso de purificación que no deja indiferente y que nos enfrenta con personajes y situaciones pocas veces vistas en cualquier obra. La pena es no poder entenderla bien. Aun así, es una obra inimitable y sublime, en la que las palabras están al servicio de los sentimientos de Dante hasta que ya no aguantan más y estallan repletas de tanta luz.

¿Por qué se llama la Divina Comedia? En muchos sitios se explica que el nombre de Comedia se debe a que tiene un final feliz en el que el poeta acaba con su Beatriz, que puede que represente a la Iglesia, completamente purificado y envuelto por la luz. Si fuera al revés se llamaría Tragedia. Lo de divina es porque Dios está en lo alto de todo como objetivo final en el viaje de Dante.

¿Por qué o por qué no leerla? Hay que leerla. Es una obra maravillosa que no podemos dejar escapar. Hace pensar, reflexionar, cuestionarnos muchas cosas, desnuda al hombre en cuerpo y alma, hace disfrutar de las palabras, cuenta muchas historias y tiene final feliz, o más bien, final glorioso. ¿Qué más se puede pedir? Eso sí, hay que saber que es una obra densa y larga a pesar de estar en verso (que supuestamente se lee más rápido) y que es imprecindible leer con notas. Yo recomendaría leer antes la Eneida de Virgilio, que yo creo que será el próximo libro que me leeré.

Sillas de montar calientes (nota = 6,5)

El otro día me iba a poner a ver Blazing Saddles de Mel Brooks, pero mi hermano, una vez que fue consciente de que Blazing Saddles era Sillas de montar calientes en español, me detuvo y me dijo que la podíamos ver los tres un jueves. Esperé. Yo la quería ver porque alguna vez he visto que está entre las mejores comedias en las listas y el otro día en la parte de atrás del Metrópoli, donde algún famoso dice su película favorita y su más odiada, no sé quién ponía esta como su favorita. Con estos argumentos convencimos a nuestra madre. Yo le dije que mejor que Her seguro que era, aunque también es verdad que El sentido de la vida de Monthy Python se postulaba como gran comedia y creo que a día de hoy está la última de mi lista. Aun así, yo esperaba una buena hora y media de risas, como recordaba que hace mucho me había pasado con El jovencito Frankenstein, también de Mel Brooks o con La loca historia de las galaxias, que veré dentro de poco ahora que estoy sumergido en el mundo Star Wars.

Y la verdad es que no llega a ser tan mala como El sentido de la vida, pero apenas me hizo gracia. Y lo malo de las comedias que no hacen gracia es que el argumento suele estar supeditado a las bromas, por lo que cuando no tiene gracia la comedia se cae por su propio peso. Aquí es lo que pasó. Supongo que muchas de las bromas no las entendí porque parodian películas del oeste, de las cuales he visto algunas, pero no las suficientes como para entender este tipo de chanzas. En su momento, siendo una película tan políticamente incorrecta, seguramente tuvo su gracia y su grado de sorpresa, pero ya ver a un sheriff negro no sorprende, habiendo un presidente de Estados Unidos negro, por ejemplo. Se ha quedado anticuada. Luego las bromas en general están basadas en golpes, respuestas inesperadas para aquel momento, pero que ya están más que trilladas y exageraciones de las películas del oeste, como lo de que por tomar judías se tiren pedos, que igualmente las hemos visto ya mil veces. De hecho, al parecer, es la primera película en la que suena un pedo. Lo de Mongo o lo del peaje podrían tener algo de gracia, pero, vamos, por no ser demasiado negativo.

Y encima los actores no me llegaron a caer bien. No actúan mal, pero tienen gestos demasiado exagerados y los diálogos y escenas tampoco ayudan mucho. La musiquilla mola. Al que le sorprenda que Frankie Lane, mítico cantante de películas del oeste, se prestara a participar en esta parodia con la canción del principio, que sepa que Mel Brooks le pidió la canción sin decirle que era para una comedia.

Y para colmo está la disparatada escena final en los estudios, que para mí resultó el broche final para declarar que la película no tenía gracia. Recuerda a Pequeño gran héroe. Según leo en el Trivia de IMDb, la película no hizo gracia a los ejecutivos de Warner Bros hasta que no puso esta escena.

La conclusión es que es una película ya sin demasiada gracia, como puede pasar cuando uno ve ahora Martes y 13, que entiendo que a los que la vieron hace tiempo les pudo y les puede seguir haciendo gracia, pero no para el que la ve en pleno 2014. Veo que la película está entre las 10 mejores del AFI’s 100 Years…100 Laughs. De las diez primeras me queda Tootsie. Y también, a lo mejor, le doy otra oportunidad a Mel Brooks con Los productores. En fin, por lo menos, me alegra ver que le he dado tres décimas más que a Her, así que yo tenía razón.

¿Por qué se llama Sillas de montar calientes? En inglés blazing significa ‘flameante’. Supongo que las sillas de montar flameantes representan lo cómico de la película, como que se les quema el culo al sentarse en ellas. Antes se iba a llamar Tex X, en recuerdo de Malcolm X, o Black Bart por el sheriff negro.

¿Por qué o por qué no verla? El que no la haya visto todavía que sepa que está entre las primeras de las listas de comedias porque en su momento debió tener mucha gracia. Al fin y al cabo es un despropósito tras otro. Para los amantes de Mel Brooks supongo que será un sacrilegio criticar esta película y dirán que es de visionado obligatorio o algo por el estilo.

Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario (nota = 6,8)

Al leerme El nombre del viento, recordé que no había visto ninguna de las de Las crónicas de Narnia, películas básicas de fantasía. Mucha gente me había dicho que no eran muy buenas, pero yo siempre he querido verlas, con mayor motivo desde que vi Tierras de penumbra en la que se cuenta parte de la vida de C.S. Lewis, el autor de Las crónicas de Narnia. Así que empecé por la primera Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario (no como cuando quería ver las de Elizabeth y vi la segunda primero sin querer).

Efectivamente, la película es bastante mala, no demasiado original y zurcida a partir de retazos sueltos que le dan un formato de cuento que cuentan los padres a los niños antes de dormir, es decir, un formato en el que, aunque hay una línea narrativa que vertebra la película, las distintas partes están encajadas de una manera algo artificial. Un ejemplo claro es cuando aparece de repente el pseudo Papá Noel (que, por cierto, es Mormont en Juego de tronos) y les da las armas. Estas licencias narrativas permiten que pueda aparecer un león como rey, unos castores que hablan, un zorro que les defiende, Tilda Swinton como repulsiva (y no lo digo por el personaje) bruja blanca, osos polares tirando de carros y todo ello según vaya conviniendo y sin ninguna explicación clara. Y lo peor es que a pesar de esta libertad no se consigue transmitir un mensaje demasiado claro. A diferencia de otras películas de este tipo, el simbolismo aquí es gratuito. Yo había oído que en esta película había referencias al cristianismo. Yo no pillé demasiadas, aunque, claro, tampoco le presté mucha atención.

En fin, reconozco que vi la película partida porque a mitad me fui a ver a mi abuela y luego me obligué a terminarla para no dejarla para el día siguiente, pero aun así creo que tuve la capacidad para percibir que la película, aun teniendo una larga serie de personajes mitológicos, de simbolismo y de fantasía, no consiguió sumergirme en el mundo ni consiguió que conectara con los personajes ni me hizo sentir emoción. Me dejó bastante frío.

Y es que aparte el argumento es algo raro. No se entiende bien lo que quiere hacer la bruja con los niños. No se sabe por qué no mata a Edmund cuando ya le ha dicho dónde están sus hermanos. No queda muy claro, por mucho que la película sea fantástica y lo del armario pueda ser solo imaginación, por qué los niños saben luchar con las espadas. Quizás esto se debiera a que no puse demasiado esfuerzo en seguir la película. Tampoco entendí bien por qué no le echan a Asland la poción que cura las heridas cuando la bruja le mata (perdón por el spoiler). Esto me recuerda que cuando va a matarle, la bruja dice «Desespera y muere», que es casualmente lo que le dicen los fantasmas a Ricardo III en la obra de teatro antes de la batalla. He estado buscando someramente, pero no he encontrado ningún sitio donde se diga que es una referencia a esa obra.

Y para colmo de todo, los niños caen algo mal. Bueno y todos los personajes en general, porque por ejemplo James McAvoy haciendo del fauno Tumnus da bastante repelús.

¿Por qué se llama Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario? La película consiste en las aventuras de unos niños en el reino de Narnia, al que acceden a través de un armario de la casa de un profesor que les cuida durante la II Guerra Mundial. En la Wikipedia se dice que C.S. Lewis pudo tomar el nombre de Narnia a partir de una ciudad italiana que se llama Narni y que en latín se llamaba Narnia. Lo del león y la bruja es porque en Narnia hay una lucha entre las tropas de Asland, que es un león, y la bruja blanca. Lo del armario es porque los niños llegan a Narnia a través de un armario, después, por supuesto, de un buen rato en el que no creen a la niña pequeña, que ha sido la primera en entrar.

¿Por qué o por qué no verla? La película es bastante mala, pero creo que es lo suficientemente famosa como para que haya que verla. Quizás los libros sean mejores.

27 vestidos (nota = 7,0)

27 vestidos era una película que en teoría me tenía que gustar porque es de la misma guionista (Aline Brosh McKenna) que El diablo viste de Prada, una de mis comedias románticas favoritas, y de Un lugar para soñar, la del zoo con Matt Damon, que no estaba mal. Sin embargo, creía recordar, sin estar del todo seguro, que ya la había empezado una vez y la dejé.

Al principio me dio buena sensación y dudé de si era esta la que dejé o Guerra de novias o alguna de esas. Pero en cuanto vi a James Marsden (Cíclope en X-Men), al que no aguanto, y vi su relación con Katherine Heigl supe que sí fue esta la que dejé. Aun así, ahora tengo la política de no dejar nada y seguí viéndola.

Y la película mejora un poco y James Marsden acaba resultando algo menos insoportable cuando uno se acostumbra a él, pero no llega a ser una comedia romántica buena. Juega con algunos ingredientes clásicos como la preferencia de un amor a primera vista y basado en cosas superficiales antes que un amor por relación estrecha y el consiguiente duelo en este caso entre las dos hermanas, juega con que la chica pierde algo importante, en este caso la agenda, y la encuentra el chico, juega con que el enamorado parte de empezar estudiando a la amada, parecido a lo de Cómo perder a un chico en diez días, juega con lo de que a la chica le encantaban los artículos del chico, pero no sabe que son suyos hasta pasada media película, juega con el clásico personaje que no sabe decir que no y luego estalla, y, claro, juega con todo el mundo de las bodas y artículos sobre bodas. Pero no dan en el clavo. Se pierde mucho tiempo en escenas que no aportan demasiado, como lo del baile en el bar. Lo de probarse los vestidos tiene algo más de sentido, pero se hace pesado. Solo tiene ese toque bonito y sentimental que uno espera en este tipo de películas con lo de mirar al novio en vez de a la novia en las bodas.

El resultado es una película bastante plana y poco entretenida, pero que se puede declarar aceptable. A punto está de estropearse definitivamente todo al final, pero es solo un susto. La manera en la que estalla la protagonista tampoco me pareció la más adecuada para la historia ni la más coherente con el personaje. A pesar de todo, porque me gustó mucho El diablo viste de Prada, le daré otra oportunidad a la guionista con Morning Glory, película que hace tiempo que quiero ver. Por cierto, la directora, Anne Fletcher, es la misma que la de La proposición que vi el otro día. De hecho, la malvada, o más bien desorientada, hermana pequeña es la antigua novia de Ryan Gosling en esa peli. También parece que va a dirigir Encantada 2. Me apunto para ver la uno.

Por decir algo positivo, sale Judy Greer, que, a mi juicio, es la perfecta actriz secundaria para las comedias románticas, aunque ahora veo que no sale en muchas (quizás la recuerdo de Planes de boda). El otro día la vi como la doctora Plimpton en Big Bang Theory, en un papel bastante gracioso y veo que ha salido en Cómo conocí a vuestra madre, Modern family o House.

¿Por qué se llama 27 vestidos? Porque la protagonista, Katherine Heigl, es una fanática de las bodas y ha sido dama de honor en 27 bodas distintas, a las que ha llevado 27 vestidos distintos, que guarda en su armario. Las fotos que le hace el chico mientras se prueba los vestidos (parte algo aburrida de la peli) sirve como bache típico para el desarrollo de la trama.

¿Por qué o por qué no verla? Si uno no es amante de las comedias románticas, que no la vea. A los que les gusten este tipo de películas, aunque no es buena, suele salir en las listas. Pero ni el argumento es demasiado bueno ni tiene momentos emocionantes ni buenas canciones.