Fundación de Isaac Asimov (nota = 7,0)

Mi hermano llevaba años recomendándome leer Fundación de Isaac Asimov, pero a mí me daba pereza (no soy devoto de la ciencia ficción). Tuvo que llegar el hermanito de Chritopher Nolan, Jonathan, y anunciar que va a sacar una serie basada en la saga para que yo me la empezara. Yo siempre me había imaginado Fundación como una historia de ciencia ficción en estado puro, con gobiernos y guerras futuristas.

Y aunque la novela es más o menos así, me sorprendió bastante. Yo esperaba un protagonista aventurero que fuera salvando planetas o algo así, pero aquí, como bien justifica mi hermano, el protagonista es la Fundación establecida en el planeta Términus y pensada para preservar el conocimiento enciclopédico de todo el Universo y así mantener el equilibrio y poder defenderse de las futuras crisis (crisis Seldon). Lo que no me imaginaba es que entre capítulo y capítulo iban a pasar muchos años, todos unidos por la figura de Hari Seldon, que se va apareciendo cada cierto tiempo, orientando sin dar demasiadas explicaciones a los miembros de la Fundación. Por lo menos, esta es la parte genial de la novela a mi parecer. Me emocioné con la idea de que los miembros de la Fundación no saben bien para qué hacen lo que hacen porque Hari Seldon, un psicohistoriador que ha sido capaz de vaticinar el futuro gracias a las estadísticas obtenidas a través de la psicología, no quiere que cambien los factores y considera que deben mantenerse en la ignorancia. Una ignorancia que no tiene por qué entenderse como algo malo. Y esa idea, la de cumplir una función sin saber siquiera si sirve para algo, es un reflejo claro de lo que representa la humanidad y la eterna pregunta de «¿Quiénes somos?». Por algún motivo estaremos aquí. Lo malo es que nosotros llevamos bastante tiempo sin que un Hari Seldon nos anime diciéndonos que vamos por el buen camino. También es genial la idea de que a partir de estudios psicológicos se pueda predecir el futuro y que no se intente evitarlo, sino simplemente saber reaccionar ante él. Al principio mola que todo lo que parecen adversidades habían sido planeadas por Hari Seldon, pero según se avanza en el tiempo la novela se va estropeando.

Efectivamente, es ese futuro predicho por Hari Seldon es lo que me decepcionó. Las historias que se cuentan en la novela son algo inconexas. En ellas asistimos a distintas etapas de la historia del Universo, de planetas como Ancreonte o Korell y sus reyes, sacerdotes, alcaldes y comerciantes. Pero no son historias completas ni bien desarrolladas, sino pedacitos que quedan algo incompletos, igual que los extractos de la Enciclopedia Galáctica que van apareciendo al inicio de los capítulos. Para mí esta estructura es incómoda y espero que en las siguientes partes de la saga todo se empiece a relacionar. Mi hermano justifica esta estructura alegando que es como si alguien cuenta la historia de Roma (en la que supuestamente está basada esta novela), que no tiene un solo personaje en el que centrarse. Pero uno espera historias más desarrolladas, no encuentros rápidos y esporádicos entre personajes que se nos van presentando a saltos.

Lo bueno es que estas historias dan pie a algunas reflexiones geniales sobre el poder y sobre qué mueve la sociedad («Habrá otras crisis en el porvenir, cuando el poder del dinero se haya convertido en una fuerza muerta como es ahora la religión»), sobre los gobiernos («Korell es uno de esos fenómenos frecuentes en la historia: la república cuyo gobernante tiene todos los atributos del monarca absoluto, menos el nombre») y su manipulación, sobre el tiempo o sobre la cultura («En estos días de decadencia no está de moda ser culto»).

Es, por tanto, un libro interesante, pero distinto a como yo pensaba. Como en otros libros de este tipo, me gustaría volver a leérmelo ya sabiendo cómo es, sin estar las primeras doscientas páginas esperando a que se acomode a mis expectativas hasta llegar a falta de diez páginas a la conclusión de que ya no va a ser así. Lo malo es que ahora tengo que leerme Señas de identidad de Juan Goytisolo, que ayer fue galardonado con el Premio Cervantes.

¿Por qué se llama Fundación? Porque el libro trata sobre una fundación creada en el exilio (tal como había planeado Hari Seldon) para redactar la Enciclopedia Galáctica y preservar así los conocimientos de una sociedad que se está desmoronando. Un desmoronamiento no muy alejado de la pérdida de valores y conocimientos profundos de nuestra sociedad actual.

¿Por qué o por qué no leerla? Aunque reconozco que el desconcierto que me ha producido la estructura del libro ha sido negativo, creo que es un libro que hay que leer, y más ahora que van a sacar la serie. Se lee rápido y sospecho que cuando lea las dos siguientes partes todo quedará un poco más claro y conectado.

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Quiéreme si te atreves (nota = 7,1)

Una chica me habló bien de Quiéreme si te atreves y, aunque dijo que no me iba a gustar, cualquier película que alguien destaca es de obligada visión para mí. No importaba que la película sea la típica francesa con Mation Cotillard que odio. Había que verla.

Y, aunque es la típica película francesa que odio, la verdad es que no me disgustó. Aunque es una película algo errabunda, inestable y saltarina (como un tiovivo, quizás), por lo menos es original para bien. Cuenta la historia de un juego entre dos niños (es mucho más acertado el nombre en francés de la película, Jeux d’enfants) que se van pasando precisamente un tiovivo retándose. Los retos, que podían ser buenos, no son más que fechorías que les meterán en líos. Y los líos no estarían mal si no fuera porque poco a poco les van separando, a pesar de lo mucho que se quieren.

No obstante, entre salto y salto temporal, acaban dejando a un lado todo lo que tienen alrededor, porque desde pequeños nada más que ellos importa, ni el respeto a los demás, ni las relaciones con otros, ni un recuerdito de la abuela, ni las bodas, ni siquiera el tiempo. El amor que les une puede más que todo eso. Prueba de ello es el simbólico y terrible final, muestra de un amor eterno en el que solo estar juntos importa a la pareja. Un amor que está magistralmente representado por Guillaume Canet y Marion Cotillard, que hacen gala de ser una pareja ideal no solo en la realidad.

Y es esta terrible, extraña, retadora e inquietante forma de ver el amor lo que hace que la película sea muy interesante. Sin embargo, se podría haber mejorado con unos retos algo más edificantes y románticos. En cualquier caso, la doble posibilidad final es una brillante muestra de que cuando uno encuentra el amor verdadero da igual llegar a viejos o acabar sepultados en un bloque de hormigón. Lo importante es acabar juntos uno al lado del otro, porque incluso toda una vida tiene menos importancia que ese único instante.  Luego ya cada uno puede considerar si es capaz o incapaz de dar toda una vida por un instante como ese. Si a esto se le añade una banda sonora con La vie en rose como tema, pues queda una cosa cuando menos artística y bonita.

¿Por qué se llama Quiéreme si te atreves? Porque la película es un reto continuo a cometer atrocidades, algunas de las cuales les perjudican, pero otras, como darse un beso, decir que no en la boda con otro o quererse, acaban uniéndoles para siempre. Y uniéndoles bien.

¿Por qué o por qué no verla? Puestos a ver una película francesa, esta por lo menos es original y transmite una idea profunda y bonita. Eso sí, la forma como esta idea está tratada puede tocar un poco las narices.

Lío embarazoso (nota = 6,6)

Siguiendo con mi fin de semana liviano y algo decepcionante, me puse otra comedia romántica. En este caso elegí Lío embarazoso, una de esas películas que encuentro en listas de comedias. Por la nota en IMDb (7,1) y por el reparto, supuse que iba a ser una buena comedia.

Pero no lo es. Está claro que las comedias de más de 7 en IMDb no son buenas. La historia en sí es bastante simple, un tío (Seth Rogen) que deja embarazada por accidente a una (Katherine Heigl) y todas las cuitas que ello conlleva. El hecho de que sea simple no tendría por qué implicar algo de menor calidad, pero para eso haría falta algo más de ingenio y chispa en los diálogos, unos personajes más atractivos y divertidos y unas situaciones algo más disparatadas y originales. Podría decir que es el peor papel de todos y cada uno de los miembros del excelente reparto, y eso que hay consagrados cómicos como Jonah Hill, Jason Segel (Marshall en Cómo conocí a vuestra madre) o Paul Rudd. También Katherine Heigl tiene un papel muy poco agradable. Y vuelve a aparecer Leslie Mann (la de No hay dos sin tres) en un papel irritante y en este caso culpable de que hasta el inocente Paul Rudd caiga mal.

Además, como película de Judd Apatow tiene ese toque similar a Virgen a los 40, es decir, un toque demasiado gris para lo que parecen ser las intenciones. Con esto lo que pasa es que la película se queda a medias y uno no llega a tener un sentimiento claro. Las gracias no tienen gracia y las partes dramáticas pierden peso. Las paridas de Seth Rogen, que en otras películas tienen gracia, aquí son sandeces inconexas que caen mal.

En definitiva, es una comedia sin gracia ni interés, a pesar de que cuenta con ingredientes con alto potencial. Lo de la página web de desnudos de famosas podría tener su gracia, por ejemplo. La falta de acierto en el manejo de los ingredientes desmonta la película y hace que actores que han demostrado sobradamente su capacidad para la comedia parezcan actores del teatro del colegio.

¿Por qué se llama Lío embarazoso? Es un juego de palabras con el supuesto lío, que al final no es para tanto, en el que se meten Seth Rogen y Katherine Heigl por una noche loca.

¿Por qué o por qué no verla? Hay muchas otras películas que ver antes que esta. Si a alguien le interesan las películas de embarazos es mucho mejor Qué esperar cuando estás esperando. A diferencia de Lío embarazoso, esta deja una sonrisa en la boca y encima no se ven imágenes tan desagradables como algunas que se ven durante el parto en Lío embarazoso.

Closer (nota = 5,9)

Al enterarme de la reciente muerte del director Mike Nichols y viendo que tiene mayor número de buenas películas de lo que yo pensaba, quise rendirle homenaje viendo Closer. Del director de peliculones como Una jaula de grillos, que es de mis comedias favoritas, o A propósito de Henry, que es un clasicazo, esperaba que Closer fuera buena, y más tratándose de una película muy famosa en su momento. Era de esas películas famosas que me quedé sin ver, y que tengo en el mismo saco que otras (no de Mike Nichols) como Monster’s Ball o Monster.

Y el principio con el temazo de Damien Rice promete mucho, a pesar del pelo rojo de Natalie Portman. Luego se llega a unos minutos en los que uno cree que la película va a ser algo parecido a Antes del amanecer de Linklater, para al final llegar a comprender que la película es otra cosa. La película resulta ser un inconsistente y desagradable cruce de parejas con personajes altamente sucios, repulsivos y decadentes que no hacen lo que verdaderamente quieren (o eso espero). Lo malo es que para llegar a esa conclusión hay que tragarse, entre otras cosas, un vomitivo chat entre Jude Law y Clive Owen (con voz horrible en español), unos diálogos soeces, inoportunos y maleducados y unos comportamientos en los personajes que me sacaron de quicio. Como le dije a mi hermano, si es verdad que existe gente así, me parece muy bien, pero no quiero saber de sus vidas. Además del interminable chat, también asistimos a una interminable escena en el puticlub, que se podría haber resuelto en un par de minutos.

En general, la película no es más que un conjunto de reacciones de unos personajes perdidos, a los que mueve la pasión y la inseguridad, con lo cual se nos queda un muy amargo sabor al pensar que, aunque no con unas vidas tan repugnantes, a mucha gente le pasa que se acaba conformando con lo que la vida le va proporcionando, con el camino que le va marcando la vida y el camino que marca la gente alrededor, con sus verdades y sus mentiras, y no lucha por lo que verdaderamente quiere o, peor aún, no sabe lo que verdaderamente quiere ni si quiere algo. En la película se dice claramente, por ejemplo, que el personaje de Julia Roberts no quiere ser feliz; necesita estar deprimida.

Está claro que me equivoqué con la película con la que homenajear a Mike Nichols. Debería haber visto otra vez Una jaula de grillos y haberme dejado de tonterías. Algún día también veré La guerra de Charlie Wilson y Trampa 22, basada en el aclamado libro de Joseph Heller.

¿Por qué se llama Closer? Ni idea. Podría barruntar que es porque los personajes necesitan estar cerca de otros o cada vez más cerca. Leo, sin embargo, por ahí otras dos posibilidades. Una es que Jude Law al final mira más de cerca (closer) la placa del parque para descubrir cómo una mentira le ha cambiado la vida. Otra opción es porque Natalie Portman habla de cerrar puertas cuando uno deja de querer. Sobre dejar de querer, recomiendo esta poesía de José Ángel Buesa:

¿Por qué o por qué no verla? El único motivo por el que se me ocurre verla es por la música. La canción de Damien Rice es muy buena y a lo largo de la película suenan muchos extractos de Così fan tutte de Mozart. Por lo demás la película no merece la pena. Las actuaciones son buenas, pero a un precio elevado. Estoy pensando otra película más agradable con esta temática para recomendar, pero ahora no se me ocurre. Sé que hay muchas. Ah, y para los que vivan con gente, no pongáis la película muy alta, que algunos de los diálogos pueden hacer creer que estáis viendo una porno. Yo me puse rojo en algún momento.

No hay dos sin tres (nota = 6,1)

Me quedé con ganas de ver No hay dos sin tres cuando salió en el cine. Creyendo que era una comedia romántica, me apetecía verla, aunque hay que reconocer que en este caso el aliciente claro era la escena de la playa de Kate Upton. Al final no fui al cine y se me olvidó la película, pero ahora que estoy en una racha de ver películas livianas y, sobre todo, comedias románticas, la recordé y me la puse como película de antes de salir el viernes.Ya me habían dicho que no me hiciera ilusiones, pero no me imaginaba algo así.

Ni Cameron Diaz consigue salvar una película cuyo argumento es desorbitado, estúpido, estridente, inverosímil y exagerado. La película consiste en la unión entre las amantes y la mujer en contra del marido (interpretado por el que hace de Jamie Lannister en Juego de Tronos) que se va tornando cada vez más malvado a lo largo de la película. La mujer y las amantes, una de ellas Kate Upton, se hacen incoherentemente amigas, por medio de una sucesión de diálogos infantiles y poco elaborados, situaciones fuera de lugar y relaciones entre personajes muy mal definidas. Hecho esto, empiezan a hacerle perrerías sin gracia. Y a todo esto hay que soportar la imagen de una Kate Upton que da vergüenza ajena, entre otras cosas por el personaje tan irritantemente estúpido que interpreta y por la voz que le ponen en español. Yo me preguntaba que cómo se presta una chica así a esto. Leí en Breve historia del leer que en el libro Dos nuevas ciencias de Galileo hay un personaje corriente e ingenuo que se llama Simplicio. Pues Kate Upton aquí es Simplicia. También hay que soportar a la histriónica y desagradable Leslie Mann en un personaje de loca molesta, que debe gustarle, porque luego la vi en un papel parecido en Lío embarazoso. Dos películas de esta mujer en un finde es difícil de arrostrar.

Y encima toda la película tiene un toque algo machista (y eso que el guión es de una mujer), en la que las mujeres dependen completamente de un hombre y por él son capaces hasta de hacerse amigas de las amantes. Al final consiguen vengarse, nuevamente con algunas imágenes innecesariamente exageradas y sin gracia ni aportación positiva alguna, como lo del cristal, pero la venganza no es suficiente para deshacerse de la triste imagen que han dado durante la película. En general, en estas películas lo exagerado debería servir para hacer gracia. Aquí enfada. Símbolo de esta exageración es el culo de Nicki Minaj.

En definitiva, esta película en primer lugar no es una comedia romántica porque no hace gracia nada y porque hay pocas cosas románticas; al revés, se da una imagen lamentable de la mujer. Lo poco romántico, que es la relación de Cameron Diaz con el hermano, es bastante casposo. En segundo lugar, una vez asumido que la película no es una comedia romántica, el argumento es muy poco verosímil y hasta molesto. Incluso el personaje del padre, que suele ser un ingrediente esencial en estas películas, aquí repugna. ¡Qué diferencia con el papel del padre en Sin compromiso, por ejemplo, siendo en esencia parecido!

¡Anda! Mira tú por dónde ahora veo que el director es Nick Cassavetes, el de El diario de Noa, película que está entre mis más aborrecidas. Visto lo visto, y más despues de lo que vino luego en el fin de semana, me temo que voy a dejar las comedias románticas y películas ligeras por un tiempo y voy a volver al cine clásico, que aún me quedan muchas pendientes.

¿Por qué se llama No hay dos sin tres? Porque al malvado marido no le basta con tener a la mujer y a la amante. No sé si es peor el título en español o en inglés (The other woman), partiendo del hecho de que el tío al final tiene más de tres amantes.

¿Por qué o por qué no verla? No hay que verla. Desde luego, el motivo principal por el que yo la vi, Kate Upton, aunque tiene alguna escena gloriosa claramente pensada como cebo para espectadores, da vergüenza ajena. Y la película ofrece bastante poco más, dándole un toque de mal gusto a todo.

La amenaza fantasma (nota = 7,3)

Vistos los tres episodios antiguos de Star Wars, ahora tocaba empezar con los tres modernos. El Episodio I es La amenaza fantasma. La vi cuando salió en el cine, nada menos que en 1999, y no me acordaba muy bien de qué iba.

Y la verdad es que esta película supone un bajón importante con repecto a las anteriores, lo cual confirma mi idea de que se ha perdido mucha imaginación e ingenio. La peícula incurre en errores que podrían haber sido evitados y no aprovecha bien las oportunidades. Como ya dije, lo mejor quizás de las anteriores es la relación de los dos droides, R2-D2 y C-3PO. Aunque aquí aparecen, e, incluso, R2-D2 tiene un papel crucial en la película, no interactúan demasiado y encima C-3PO aparece desnudo. El papel cómico se reserva para Jar Jar Binks, personaje que para mí es un claro error. Cae mal, pone nervioso y aporta muy poco, igual que los gunganos en general. No hay más que ver que le cogen para que les guíe y luego van por donde les da la gana. También da bastante asquillo Rugor Nass. Tampoco llega a tener gracia Anakin, si no es por el dramático contraste entre su bondad aquí y su pertenencia al lado oscuro como Darth Vader en el futuro. Liam Neeson y Ewan McGregor no están a la altura de Harrison Ford y Mark Hamill. Y mira que este último no me llegaba a convencer. De hecho, el personaje de Liam Neeson, Qui-Gon Jinn, es bastante tedioso. Incluso Yoda está peor que en las otras. El único que mola es Darth Maul y tampoco se le aprovecha bien.

Además el argumento es bastante poco interesante y a veces incoherente. La carrera es demasiado larga. El juego de Natalie Portman y su señuelo es bastante pesado. Las luchas y los diálogos dejan mucho que desear. Y se podría haber hecho algún guiño durante la película a la música de las anteriores.

En fin, La amenaza fantasma es una película que se vale de que es una precuela de tres peliculones, de tal manera que los escasos momentos emocionantes de la película son los que hacen explícita referencia a las anteriores, como cuando el niño se presenta como Anakin y el ya mencionado contraste con Darth Vader, cuando aparecen los droides, cuando aparece Jabba o el hecho de que aparezca Obi-Wan de joven.

¿Por qué se llama La amenaza fantasma? Pues ahora que lo pienso no lo sé. Según leo y, tal como suponía, la amenaza fantasma es el niño, que de momento no parece suponer una amenaza, salvo para Yoda y el Consejo, entre los que, por cierto, está Samuel L. Jackson.

¿Por qué o por qué no verla? Los que como yo no sean fieles seguidores de la saga, que solo vean las antiguas. Esta es mucho peor. Aunque, bueno, no deja de ser curioso conocer el origen de todo lo que vemos en las tres antiguas. Pero hay que saber antes de ver esta que se podría haber hecho algo mucho mejor.

La Eneida de Virgilio (nota = 8,0)

Después del terrible desatino de leerme la Divina Comedia antes de la Eneida, era ya el momento de leerme por fin esta obra tantas veces con razón citada. Mi idea inicial sobre la Eneida es que iba a ser como la Odisea, incluso con más aventuras, tipo cuento. No obstante, antes de empezarla, leí que la Eneida se podía entender como una Odisea en la primera parte cuando Eneas huye de Troya y una Ilíada cuando llegan al Lacio y empiezan a luchar contra los pueblos de allí.

Esta descripción es exacta. La Eneida no es un libro de cuentecillos o de peripecias como a veces es la Odisea. La Eneida es un libro sorprendentemente serio y sentimental, más que de aventuras. Eso hace que sea un poco más difícil de leer de lo que podría parecer al principio. Yo manejé la edición de Alianza Editorial, que está en un verso generalmente traducido con claridad, aunque con algunos infortunios, como cuando dice «y el primero a la afligida ciudad de Evandro sea enviado Palante», con faltas de ortografía imperdonables, como «protejeremos» (pág. 67) o «exhuberante» (pág. 175), y encima sin notas, pero bueno, al menos con un completo índice onomástico.

Tal como dice Van Doren en su Breve historia del leer, sorprende en la obra que Eneas no es un héroe al uso. Efectivamente, es un bloque de piedra presa del destino que se mantiene invulnerable entre la multitud. Esto no quita, que después de la primera parte, en la que destaca la historia del caballo de Troya, que no se contaba ni en la Ilíada ni la Odisea, la dramática huida de Troya con Eneas llevando a su padre Anquises a hombros o la tristeza de Dido, lleguemos a una guerra total, con muchos personajes, como Ascanio, Turno, Camila, Palante, y escenas memorables. La muerte de Palante y las palabras de su padre Evandro o la culpabilidad de Eneas por no haberle protegido («¿Es éste [sic] el valor de mi palabra?») son inolvidables, por ejemplo.Lo malo es que la gran cantidad de nombres de pueblos y gentilicios, rútulos, latinos, ausonios, además de los muchos nombres que tienen los troyanos, teucros o dardánidas, me volvió a liar un poco. Y encima aquí los personajes son menos conocidos, por lo que es más difícil seguir la historia. Este tipo de libros hay que leerlos varias veces y, a ser posible, con notas.

Por otro lado, los conflictos en esta obra recuerdan tristemente al problema de Israel y Palestina. Un pueblo llega a una zona que según los dioses debe pertenecerles y esto, lógicamente, desata una guerra con los pueblos de allí, que no están de acuerdo. Los intentos de paz y de alianza son evitados por los dioses. Así, Juno es posiblemente el personaje más malvado de todo el libro. Los hombres acaban siendo marionetas en manos de los dioses y del destino, en una visión verdaderamente trágica de la guerra y del hombre.

Pero lo que sin duda destaca en la obra es el tacto, la sensibilidad, la ingenuidad, incluso timidez, así como la cuidadosa precisión con que Virgilio lo describe todo. En el colegio, mi profesor de latín nos contaba que Virgilio lloraba si veía a alguien matar a una hormiga. Leyendo la Eneida uno lo puede entender. Es asombrosa la manera en la que Virgilio combina ideas e imágenes sublimes con sentimientos cotidianos. Llama mucho la atención, por ejemplo, cuando en la trepidante lucha final entre Eneas y Turno, compara la indeterminación de Turno con el típico sueño en el que intentamos correr y no podemos. También hay un juego interesante con el hecho de que se sepa ya el futuro, representado, por ejemplo, en el escudo que los dioses regalan a Eneas. No olvidemos que la Eneida es una explicación del origen divino de Roma. No falta tampoco un lastimoso viaje al inframundo, como en la Divina Comedia.

En fin, la Eneida es otra obra maestra que hay que leer. Yo he pecado, quizás, de no haberla leído con la suficiente atención, pero aun así he llegado a emocionarme con algunas escenas, comparaciones y palabras definitivas, que difícilmente se pueden encontrar mejor escritas. La volveré a leer en cuanto pueda y también las Bucólicas y las Geórgicas.

¿Por qué se llama la Eneida? Porque la historia se centra en Eneas, el héroe troyano, que consiguió llevar Troya a Italia, siendo origen así de la gloriosa Roma y antecesor de Octavio Augusto, como padre de Ascanio o Julo, el mítico fundador de la dinastía Julia.

¿Por qué o por qué no leerla? Es un libro fundamental, que hay que leer, aunque solo sea por la cantidad de veces que se cita. Desde luego, el que se vaya a leer la Divina Comedia, que se lea antes este. Supongo que más gente como yo se sorprenderán de la sobriedad de la obra, de que se dedique una parte tan grande a las guerras latinas y, quizás, de que el final sea tan abrupto. Y, bueno, además es indescriptible la satisfacción de haberse leído la Ilíada, la Odisea y la Eneida.

Interstellar (nota = 7,7)

Acabo de volver del cine de tragarme Interstellar. Tenía muchas ganas de verla desde que me enteré de que Christopher Nolan iba a sacar una nueva película. Ya lo dije en su día. Y la decepción ha sido mayúscula. Que nadie se engañe por la nota. Esto es como en los saltos de trampolín, que la dificultad suma. Pero esta era una película, que por sus características, por su idea y por sus pretensiones (por no hablar del presupuesto) debería haber tenido un 9,5. Así que el 7,7 es engañoso y dice bastante poco de la película. Pero era difícil darle menos. Es como si vas a una exposición y te regalan 50 euros por ir; tampoco vas a hablar mal de la exposición. Aquí los 50 euros son bellas imágenes, sonidos y vibraciones estremecedores y algunas buenas, a la vez que escasas, ideas sobre los mundos con más de tres dimensiones. El resto es solo una muestra de cómo no saber manejar un buen material, algo que a mí me sorprende del trilero de Nolan.

Para empezar, la historia en sí no es ni convincente ni sostenible. Hay que tragarse demasiadas cosas para ir dándole credibilidad a la película. Hay demasiadas cosas que ni se explican ni se entienden bien. Los diálogos son bastante ridículos en su mayoría, y previsibles, sobre todo en los momentos clave. Esto hace que en una película así no se pueda destacar de primeras ninguna frase memorable ni ningún comentario afortunado. La prueba está en que las mejores frases son las de un robot configurado con un alto porcentaje de humor. Me quedo con lo de la autodestrucción, por ejemplo.

Una vez que uno asume que hay que tragarse toda la poca interesante parte del principio, donde se justifica someramente la necesidad de evacuación de nuestro planeta, para luego trepidar con la película, se llega a una segunda parte en el espacio, la cual, por mucho que se recorten años, se hace bastante pesada. Tienen interés las magníficas imágenes, lo de la ola, la aparición de Matt Damon y el sonido y la música, pero nada del otro mundo, paradójicamente. Leo que la gente se ha quejado de que el sonido se come los diálogos. Mejor. Y cuando parece que la película va a despegar en un momento de música apoteósica y parece que el esfuerzo ha merecido la pena, nos pegamos otro chasco al llegar a un final de idea previsible (sobre todo con mi hermano al lado), que podría haber tenido algún interés si se hubiera planteado de otra manera, con mayor perspicacia. Y lo que iba a ser para mí la gran idea de la película resulta que al final se desmiente. Me habría encantado que unos seres quisieran ayudarnos, pero nos necesitaran porque dentro de su poder tienen limitaciones que solo la desgraciada tridimensionalidad y materia de los humanos puede superar. Me recordaría en parte al final de La guerra de los mundos. Pero no. No deja de ser, eso sí, un final artísticamente bello, sobre todo para los que no hayan usado nunca un caleidoscopio o para los que no convivieron con los antiguos salvapantallas de Windows, pero a la vez es un final inane e inofensivo, que deja indiferente, si no mosqueado. Lo maravillosa que podría haber sido una película que empleara adecuadamente este material… ¡Ay! Y para colmo es de esas películas a las que parece que les da reparo acabar, con lo que tras la decepción, tenemos que tragarnos aún más de diez minutos de posfinal sobre algo que ya ha perdido el interés. Y encima, a cachondeo o no, entre medias nos clavan el «Eureka!» por partida doble.

Además, para colmo, los actores no están a la altura. Es probablemente el peor papel de Michael Caine que recuerdo, por ejemplo. Anne Hathaway repele hasta la saciedad con unos gestos y expresiones que le hacen parecer la versión buena del Joker, o la mala. Menos mal que el estelar Matthew McConaughey se echa la película a la espalda y da algo de sentido y de calidad a todo. Me imagino esta película con Tom Hanks o George Clooney y se me viene abajo. Es como lo que decían de que, si tapamos el hilo de luz de las escaleras de Las Meninas, se pierde toda la perspectiva del cuadro. Bueno, también el robot TARS aporta bastante. Me parece un gran acierto. Suya es la mejor frase, a la que he aludido antes, y posiblemente la mejor escena, cuando adopta la forma de estrella y rueda, además de sus diálogos con Matthew, de los pocos salvables de la peli.

En resumen, Interstellar es una muestra de cómo el cine actual o no tiene buenas ideas y las maquilla con grandes efectos o tiene buenas ideas y las destroza, a pesar de los efectos. Esta adolece de lo segundo. Christopher Nolan demuestra en esta película que solo se le da bien lo oscuro y ruidoso, es decir, Batman, unos ingredientes que aquí no llega a explotar del todo y que seguramente le habrían dado mejor resultado, como el que le dio la voz de Bane en la tercera de Batman. He de decir que Origen ya me dio un tufillo parecido al de Interstellar, pero no dije nada porque no la había visto en el cine y, tratándose de Nolan, eso podía influir.

Y a todo esto no he cuestionado los temas de física, porque no quiero que el desbarajuste que ya me ha parecido la película, aun habiendo hecho acto de fe con lo de los pliegues, las gravedades y demás, se acreciente.

¿Por qué se llama Interstellar? Porque la película narra un viaje interestelar, con agujero de gusano incluido.

¿Por qué o por qué no verla? La película a pesar de todo no se hace larga y tiene un sonido, unas imágenes y algunas escenas impactantes. Recomiendo, por eso, ir a verla al cine. En casa puede ser un tormento, casi peor que Gravity. Pero los que vayan, que se preparen para ver un mejunje de diálogos disparatados, personajes poco atractivos, efectos de física sospechosos y no muy bien justificados, referencias al amor que no vienen a cuento y un final que parece que va a arreglar la película, pero que la empeora. Lo que sí se justifica es el nombre de la hija de Matthew, Murphy, porque en esta película si algo puede salir mal sale mal.

Dos tontos muy tontos (nota = 8,5)

Después del intento fallido de ver Dos tontos muy tontos el sábado, el domingo me la puse. La razón de verla fue porque, aunque la había visto muchas veces de pequeño, no me acordaba de ella y quería estar preparado por si voy a ver la nueva, Dos tontos todavía más tontos (o Dumb and dumber to).

Aunque no me acordaba de la película, pensaba que viéndola iba a ir recordando cosas, pero no. De lo único que me acordaba es de lo de la lengua y pensaba que le pasaba a Jim Carrey. Y, por supuesto, del argumento no me acordaba para nada. Va a ser verdad que, además de síndrome de Fausto, tengo algo de síndrome de Williams y veo los árboles, pero no veo el bosque.

Lo bueno de no acordarme es que todo me supo a nuevo y pude disfrutar de una película original, bien hecha, graciosa, con un argumento perfectamente construido y dos actores magníficos. En efecto, la recordaba buena, pero en el sentido de simplemente graciosa. Y es buena en todos los sentidos. Los diálogos y las situaciones son brillantes. El guión es magistral e inteligente. Las tonterías no están metidas a cajón, sino que se entrelazan con la historia de una manera genial, una historia que está perfectamente trenzada. Lo de ver la lechuza como señal de venganza es buenísimo, por ejemplo. Los dos personajes protagonistas también están definidos de una manera asombrosa, de tal manera que la tontería en ellos acaba resultando hasta coherente. Probablemente esto no sería posible sin un Jim Carrey en su mejor momento y un Jeff Daniels que casi le quita el protagonismo. Los gestos y expresiones están perfectamente conseguidos. Es genial. No me quiero imaginar cómo habría empeorado la película con los que se consideraron para los papeles en un principio: Nicholas Cage y Gary Oldman. Y además de todo, la película tiene una música buenísima. Un ejemplo es The Rain, the Park and Other Things de The Cowsills.

Viendo la película no paraba de pensar en el salto tan descarado que hay en la calidad entre una película como esta y una actual. Ya no se hacen cosas tan inteligentes ni tan graciosas. Se ha perdido la imaginación y la chispa. Y creo que también el buen gusto. Porque algo fundamental en Dos tontos muy tontos es que todo se trata con un gusto exquisito.

Es, pues, esta una película genial e inteligente, lo que no está enfrentado con que abunden las tonterías y los absurdos. No hay más que ver el final. Ha conseguido que me apetezca mucho ir a ver la nueva al cine. No quiero esperar. Los directores de la nueva vuelven a ser los hermanos Farrelly, los mismos que dirigieron otro peliculón como Algo pasa con Mary, y los mismos guionistas, con algunas incorporaciones que espero que no afecten para mal. Ya contaré qué tal.

¿Por qué se llama Dos tontos muy tontos? Porque a pesar de todo, los dos protagonistas son muy tontos, aunque esa tontería e ingenuidad, que a veces les hace perder el miedo y no ver los peligros, les ayuda en muchas ocasiones. Precisamente, el que las cosas les salgan aparentemente bien hace que puedan justificar sus acciones, de una manera que en ciertos puntos recuerda a la de don Quijote.

¿Por qué o por qué no verla? Hay que verla para reconciliarse con el cine, con las comedias y con la vida en general.

La isla mínima (nota = 7,3)

Cuando pensaba que ya no iba a ver en el cine La isla mínima, llegó ella y fuimos a verla. Sí, ella; supongo que mis lectoras se pondrán celosas de que fuera con una chica al cine, pero lo hice. Cuento esto para que se entienda por qué no me enteré bien del todo de la película, pero creo que también es porque tiene algunas partes algo embrolladas. Vimos esta porque las otras dos que quiero ver, Interstellar y Perdida, las tengo reservadas para verlas con otras personas (no pretendientas, que nadie se alarme). Interstellar la veo hoy.

En primer lugar, hay que decir que La isla mínima es bastante mejor que Grupo 7, la anterior que vi del director Alberto Rodríguez. En segundo lugar, hay que decir que, como ya leí, la película es muy parecida a True detective. Es peor que la serie en que no se puede comparar a Woody Harrelson y Matthew McConaughey con Raúl Arévalo y Javier Guiérrez (el chatungo), pero es mejor en que la trama se desarrolla más rápido, aunque de la misma embarullada manera. Aquí también hay asesinatos de chicas jóvenes y los dos agentes tienen que vérselas con peligrosos y oscuros sospechosos, con los que se toman la justicia por su mano (a lo Grupo 7), y con los propios compañeros de la policía. También hay diferencias y disputas entre los dos policías. También los escenarios son lugares pantanosos y enfangados en el campo y personajes misteriosos con vidas oscuras. También hay droga de por medio. No he terminado True detective, pero no me sorprendería, que, como en esta, lo de menos sea quién es el culpable, sino más bien toda la investigación.

De lo que no me enteré muy bien fue de las dos tramas que había: la de los que mataban a las chicas y las violaban y la de los que las contrataban para un hotel. Pero bueno. No creo que cambiara mucho mi opinión.

Por lo demás, Antonio de la Torre vuelve a estar muy bien y, en general, todo el reparto. Incluso la nueva promesa del cine español, Jesús Castro, a quien yo confundí al principio con Maxi Iglesias (Cabano en Física o Química) y quien por lo visto en El niño, que tengo pendiente, también está muy bien.

En conclusión, La isla mínima es un más que digno thriller español, bien ejecutado, aunque el argumento (y opino lo mismo de True detective) no es demasiado original ni interesante. Eso sí, hay escenas trepidantes.

¿Por qué se llama La isla mínima? Porque la trama se desarrolla en una zona de las marismas del Guadalquivir en Huelva, que creo que se llama la Isla Mínima.

¿Por que o por qué no verla? Hay que verla porque es una película que demuestra que el cine español puede ser tan bueno como una de las mejores series que hay actualmente en Estados Unidos. Lo malo es que peca de lo mismo que la serie y de lo que pecan las series y películas últimamente, un guión poco original e impactante, y encima en España no tenemos actores que molen tanto.