Viaje a la Alcarria de Camilo José Cela (nota = 7,0)

Hace tiempo mi madre y mi abuela hablaron delante de mí sobre libros de Camilo José Cela. Por aquella conversación me leí La Colmena y dejé Viaje a la Alcarria pendiente para no leerme dos muy seguidos del mismo autor. El domingo me empecé a leer El Buscón de Quevedo y vi que hacían falta notas para no tener que estar todo el rato mirando en el diccionario y para entender los chistes, igual que me pasó con El licenciado Vidriera de Cervantes, pero ninguno de los tres ejemplares que tenemos en casa tiene notas, así que pedí la edición de Cátedra por Amazon (además de la primera parte de Guzmán de Alfarache) y en la espera ayer aproveché para leerme Viaje a la Alcarria.

Aunque es un libro sencillo y corto, me costó un poco leerlo. Hay demasiadas descripciones de paisajes y personajes, a las que yo no suelo prestar mucha atención y eso me hizo tener que estar todo el rato releyendo párrafos y aun así de algunas no me enteré del todo bien. Además, con tanta descripción de medios rurales hay un montón de palabras que tuve que mirar en el diccionario. En dos ocasiones, en las que entra en una tienda y empieza a contar los utensilios y objetos que hay, apunté la página para mirarlo hoy todo, porque eran demasiadas cosas. Todo esto, junto con la minuciosa descripción de cosas insignificantes y cotidianas, como todo el paseo primero hasta el tren, hizo que el viaje se me hiciera un poco pesado y lento, a pesar de que en el fondo Cela tampoco se explaya demasiado en contar lo que hace en cada pueblo. Para mí, va un poco acelerado, pese a lo que dicen en la reseña del libro en la página de la Casa del libro a la que he remitido antes desde el título. Contribuye, eso sí, a la lentitud el repetir continuamente «el viajero», aunque yo tampoco me puedo quejar porque en mi novela repito «mi hermano» bastantes veces. Por cierto, fue curioso que justo hay una mención a Las hilanderas de Velázquez que me viene bien para la entrada que hice de esta obra el otro día en mi blog Artepatía.

Con todo, la prosa de Cela es increíble, dando una cohesión muy interesante al texto, tachonado de manera sublime con los toques de humor, generalmente irónico de Cela, además de las diferentes enseñanzas, simples, pero cargadas de verdad, de los personajes que se va encontrando.

Pero en general, esperaba mucho más del libro, más frases que subrayar o más enjundia en su paso por los distintos pueblos con algún dato más de cultura. Veré si me leo el Nuevo viaje a la Alcarria. De momento creo que voy a dar un descanso a Cela, que tengo muchísimo que leer aparte. Curiosamente, hay un Viaje a la Alcarria de Tomás de Iriarte, el de las fábulas, de 1781.

¿Por qué se llama Viaje a la Alcarria? Porque el viajero, es decir, Cela, hace un viaje a pie en su mayor parte por la Alcarria, que es la comarca que comprende Gudalajara, parte de Madrid y parte de Cuenca (aunque esta última se la salta). El viajero pasa por pueblos como Brihuega, Sacedón, Cifuentes o Pastrana.

¿Por qué o por qué no leerla? Aunque a mí no me ha dejado del todo satisfecho, es un libro cortito y escrito de una forma ejemplar. Pero que nadie espere un libro de viajes o una guía turística, es una descripción de las cosas normales que pasan en el camino del viajero. Como dice Cela de manera bastante graciosa, no hay ni crímenes, ni partos triples ni endemoniados. Es simplemente un viaje en el que no pasa nada especial.

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4 comentarios en “Viaje a la Alcarria de Camilo José Cela (nota = 7,0)”

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