La Odisea de Homero (nota = 8,1)

Hecho. Por fin me he leído la Ilíada y la Odisea. Llevaba toda la vida queriendo poder decir esto. Van Doren estará orgulloso de mí. Pasada una etapa de leer literatura moderna y convencerme de que la buena es la clásica, aproveché para llevar a cabo esta proeza. Sabía que la Odisea iba a ser más sencilla que la Ilíada, por extensión y por la historia, en la que pasan más cosas y cosas más divertidas y variopintas.

La traducción que leí fue la de García Gual de Alianza. No sé si la traducción es peor que la de la Ilíada o si se debe a que el autor es distinto de Homero o a la mayor ligereza de esta historia, pero el estilo me ha gustado menos, he vibrado menos con la historia y con las aladas palabras.

Está claro que frente a la Ilíada, la Odisea es un libro menos descarnado y menos polvoriento y sangriento, aunque no faltan en él bestialidades. Esto se debe a la dinamicidad de la historia, el hecho de que sea un viaje en el que se van sucediendo personajes y recuerdos. La obra se hace más familiar que la Ilíada porque salen más cosas conocidas. Aquí aparece por fin aparece lo del caballo de Troya, aunque siempre contado de refilón. También sale lo de las sirenas, y lo del cíclope Polifemo al que le queman el ojo y del que huyen camuflados entre las ovejas y lo de Circe que convierte a los compañeros de Ulises en cerdos y lo de Penélope y el manto que teje y desteje. Todas las cosas míticas de Ulises, vamos. Lo que no sale es lo de la muerte de Aquiles, que tampoco aparecía en la Ilíada, y que aquí solo se menciona indirectamente, cuando aparece en el Hades con los muertos, cosa que me sorprendió, por cierto, no tenía ni idea o no me acordaba de que Ulises había bajado al inframundo. Tampoco sale lo de Laocoonte. Pero, claro, todo eso saldrá en la Eneida, que pronto leeré. Sí salen en cambio otras cosas para mi sopresa, como la historia de la infidelidad a Hefesto de Afrodita con Ares, tema de La fragua de Vulcano de Velázquez.

Lo que más me soprendió es que las historias se cuentan tal cual yo las conocía sin haberme leído la obra (solo me leí de pequeño una adaptación). Yo esperaba que se dieran más detalles y que se trataran de una manera más extensa, pero no, se cuentan en pocas páginas. En cambio, se dedican demasiadas páginas a la vuelta de Ulises a Ítaca y a la preparación de la venganza. Yo pensaba que eso pasaba rápido y muy al final. Tampoco sabía que toda la primera parte se dedicara a Telémaco, el hijo de Ulises. Yo pensaba que la Telemaquia era un libro aparte y de otro autor. Ah, y por fin me entero un poco de quiénes son los cicones, los lotófagos o los lestrigones.

La sensación general es que esta obra es distinta a la Ilíada. Mientras en la Ilíada prácticamente no pasaba nada y lo que pasaba era repetición de lo anterior, muchas veces incluso contado con las misma palabras, en la Odisea, aunque se repiten muchas cosas, pasa de todo y las cosas se cuentan más deprisa. Al fin y al cabo Ulises siempre tiene prisa cuando las van contando. Y todo es menos grave. No falta, aun así, la crudeza característica de la Ilíada, con muertes horribles como las de algunos compañeros de Ulises a manos de Polifemo. Basta decir que acaban muriendo todos menos Ulises, claro que, entre otras cosas, por no ser prudentes y no hacerle caso. Hay además en esta menos presencia de los dioses en general, aunque Atenea está hasta en la sopa.

Todas estas diferencias con la Ilíada han hecho que la Odisea me haya gustado un poquito menos. Esto no quiere decir que no sea una obra magistralmente construida y que haya imágenes magníficas y escalofriantes como la de Ulises cuando ha matado a los pretendientes y se le compara con un león lleno de sangre.

Ahora veré la película de Troya, que, aunque parezca mentira no la he visto y seguiré con los temas clásicos y mitológicos de la lista de Van Doren. Ahora toca la Orestíada de Esquilo. Pero antes supongo que leeré algo de literatura española, porbablemente La sonrisa etrusca de Sampedro, que todavía no me ha llegado el libro de Modiano que pedí por Amazon.

¿Por qué se llama la Odisea? Porque el héroe de la novela es Odiseo, quien después de haber vencido a los troyanos gracias a su ingeniosa idea del caballo de Troya vuelve a casa pasando por distintas vicisitudes: siendo retenido por Calipso, intentado hechizar por Circe, atacado por Polifemo, extasiado por las sirenas, acogido por Nausícaa y los feacios y otras muchas historias más, que terminan con la venganza final contra los pretendientes de su fiel esposa Penélope, entre los que se encuentra Alcínoo, que es el primero que muere, con una brutalidad que llena de gozo al lector. Curiosamente en la obra se dice que el nombre de Odiseo se lo da Autólico, su abuelo, que fue conocido por sus robos. Autólico confiesa haber suscitado mucho odio y quiere que en el nombre de su nieto ese odio se refleje (en griego ὀδύσσομαι es ‘odiar’).

¿Por qué o por qué no leerla? Hay que leerla porque es un clásico muy divertido y trepidante, a cuyas historias y personajes se han hecho infinitas referencias a lo largo de la historia.

Anuncios

9 pensamientos en “La Odisea de Homero (nota = 8,1)”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s