El lamento de Portnoy de Philip Roth (nota = 6,7)

Justo al terminar El proceso de Kafka, siendo el día antes de la entrega del premio Nobel, me dio una corazonada de que se lo iban a dar a Philip Roth y decidí leerme uno de los libros que tengo pendientes desde hace mucho, como refleja el hecho de que esté en la primera página de mi lista. El libro en concreto es El lamento de Portnoy (Portnoy’s complaint), que creo que es el más famoso suyo.

Empecé con intriga porque mi padre se lo había dejado en la página 64. Pronto pude comprender por qué. Desde el principio es un libro sucio, guarro y desagradable, de un personaje judío obsesionado con la masturbación. En la reseña de la edición que tengo (Bruguera) decían que es «una lúcida e irónica visión» de los judíos. Yo para eso ya tengo a Ross de Friends y a Howard de Big BangTheory, entre otros. El libro se basa en una explicación y justificación de su vida de Alexander Portnoy al psiquiatra Dr. Spielvogel. Es un monólogo que solo al final tiene respuesta del doctor. De forma parecida a Conversación en La Catedral, esto hace que de vez en cuando se vean en la obra elementos de conversación, como vocativos, lo que aquí está un poco mejor ejecutado.

El libro al final no son más que reflexiones y situaciones de la vida de Alex, centradas sobre todo en la relación con sus padres y con su hermana de pequeño, sus inicios en el amor propio y ajeno y sus relaciones con distintas mujeres a lo largo de la vida, además de su experiencia como judío dentro de la sociedad. En la mayoría de los casos se trata de cosas verdaderamente desagradables que yo preferiría no haber leído: el estreñimiento del padre, las obsesiones de la madre, sus masturbaciones explicadas con todo detalle, que dan arcadas, incluso masturbaciones en lugares públicos, sus relaciones sexuales con putas y su obsesión con enfermedades venéreas. En fin, todo un conjunto de experiencias de un depravado al que no le sirvió de nada ser un genio en la escuela.

Solo salva a la novela y al autor el que está muy bien escrita. La forma en la que se van narrando y encadenando estas horribles experiencias es magistral y cómo una cosa lleva a la otra y cómo una cosa recuerda a otra. La parte final en la que se ve desengañado por su propia tierra es interesante también. Por este estilo seguramente le daré otra oportunidad a Philip Roth, a ver si encuentro algo que no sea tan desagradable y permita disfrutar de su estilo y técnica tranquilamente. En ese mismo estado de espera se encuentra para mí Houellebecq, de quien leí otro libro bastante desagradable, Las partículas elementales, pero del que quiero leer algo más. Ayer me dijo mi madre que otro de sus libros le gustó mucho.

Curiosamente, hay algunas referencias a obras que he visto o leído recientemente. Por ejemplo, el protagonista se declara un «Raskolnikov de la masturbación», en referencia a Crimen y castigo. También en algún momento cita a Josep K. de El proceso.

En cualquier caso, ha sido un desastre y encima para colmo le dan el Nobel a Patrick Modiano, del que por cierto intentaré ver este fin de semana Bon voyage y he encargado por Amazon Calle de las Tiendas Oscuras. Con este libro de Roth ya tengo más o menos controlados a tres de los cuatro grandes novelistas norteamericanos (según Harold Bloom). De Cormac McCarthy he visto la de No es país para viejos. De Pynchon me leí el otro día la de La subasta del lote 49. De Don DeLillo ya investigaré a ver qué leo o veo, quizás Cosmópolis, y de Philip Roth de momento me conformo con esto. Pero, vamos, que visto lo viso creo que voy a dedicarme una temporadita a leer clásicos, que tengo pendiente la Odisea, la Eneida, las tragedias griegas y los diálogos de Platón (todo lo que voy leyendo en Breve historia del leer de Van Doren), así como muchas obras clásicas de la literatura española, El Buscón, por ejemplo.

¿Por qué se llama El lamento de Portnoy? Porque toda la obra es un lamento o explicación de su vida del judío Alexander Portnoy a su psicoanalista. Al final parece que después de todo y a pesar de todas las contingencias el protagonista ha disfrutado con su vida. No así el lector con la obra.

¿Por qué o por qué no leerla? Mi consejo es no leerla, porque es muy desagradable. Philip Roth parece un gran escritor, así que ya buscaré otro libro menos desagradable que se pueda leer.

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