Cañas y barro de Vicente Blasco Ibáñez (nota = 7,6)

Tenía varias pendientes, pero después de mirar la lista de mejores novelas del siglo XX de El Mundo y verla la primera y, después de descubrir un día que, a pesar de que hay serie, no es tan larga, decidí lerme Cañas y barro de Vicente Blasco Ibáñez.

Seguramente porque no me paré a pensar antes de empezar a leerla en que era una obra naturalista, me sorprendió al principio la crudeza y la exageración en la descripción de una naturaleza excesivamente protagonista y salvaje y de unos personajes un tanto siniestros, una naturaleza que se reduce a cañas y barro, de ahí el título. Pero pronto caí en la cuenta y me gustó, al menos más que las descripciones del Realismo, tipo Galdós, e incluso más que las de La Regenta. No es una novela tan pesada en ese sentido. Y es que soy una persona de extremos, o una descripción de este tipo o nada, aunque si tengo que elegir, prefiero que no haya prácticamente nada de descripción, sobre todo si es innecesaria. En este caso hay pocas cosas que sobren para ambientar bien todo lo que sucede y meternos hasta lo más profundo de La Albufera donde se desarrolla el magnífico, trepidante y tremendo final. Por esto es por lo que más ganas tengo de ver la serie.

Los personajes también marcados por unas personalidades decadentes que chocan y que exploran algunos de los puntos más bajos y los vicios y debilidades de la naturaleza humana están perfectamente logrados. Las relaciones entre ellos y los giros que van dando estas relaciones quizás habrían requerido un número mayor de páginas, pero no se echa de menos en exceso. Entre ellos todo se basa en dinero para comer y en los impulsos del amor.

Por otra parte, está magistralmente tratada en el libro la relación del ser humano con la naturaleza, desde distintos puntos de vista, como el extremo de Sangonera, personaje que no deja indiferente, quien se funde con la naturaleza, o más aún con el de la historia de la serpiente, que, directamente, es asesinado por la naturaleza que creía amiga. Y es precisamente la naturaleza la que devuelve lo que se quería olvidar al final y trae una escena horrible e impactante. Lo mejor de todo es cómo se define el desprecio final hacia Tonet, el protagonista, diciendo que es «más por cobarde que por criminal», es decir, que no es por lo que ha podido hacer, sino por su esencia misma.

Vamos, que, en definitiva me he llevado una grata alegría con esta novela, a pesar de lo desagradables que pueden resultar algunas de las escenas.

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5 comentarios en “Cañas y barro de Vicente Blasco Ibáñez (nota = 7,6)”

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