La conjura de los necios de John Kennedy Toole (nota = 7,0)

La muy famosa novela de La conjura de los necios estaba en todas mis listas desde hacía tiempo y sentía verdadera curiosidad por leerla. Lo que finalmente me empujó a incluirla en la lista de urgentes fue que una chica en Facebook puso, entre otros requisitos para su futuro novio, que tenía que haberse leído este libro y le tenía que gustar.

Lo primero que vi al abrir el libro es que mi padre se lo había dejado en la página 88. Cuando lo empecé a leer pude comprender por qué. El personaje es un miserable, egoísta, asocial, enfadado con el mundo, maltratador, que se tira eructos, molesto, excéntrico, y podría seguir. La cuestión es que empieza provocando bastante repulsión. Y el ambiente en el que se mueve tampoco acompaña mucho con lugares y gente indeseable, además de temas muy poco interesantes, lo cual refleja bien la apatía y el nihilismo del personaje. Entiendo que den ganas de dejar el libro. Así me sentí los dos primeros días de los tres que tardé en leerlo. Me estaba poniendo bastante nervioso todo, lo de los distintos trabajos, la señara Trixie y todos los personajes en general. Todo era bastante desapacible. Y encima de vez en cuando el tal Ignatius se pone a escribir su diario, que exaspera por ver cómo refleja la realidad en él el personaje, pero además porque en la edición de Anagrama que tengo ponen letra pequeña. Cada vez que llegaba a la parte del diario me horrorizaba.

Sin embargo, la parte final empieza a mejorar mucho. Todo se va hilando, de una manera muy artificial, pero curiosa, hasta el clímax de la escena del loro, donde hasta se me escapó la risa. El final consigue que uno no se arrepienta de haber leído el libro. No sé si es que en la última parte es cuando yo empecé a comprender al personaje o si es cuando en el libro se define verdaderamente. El caso es que Ignatius empieza a parecerse al Quijote, algo más sórdido, pero con un mundo personal bien reflejado en la novela. Al final hasta consigue que la madre, que ha parecido siempre la buena de la relación acabe pareciendo la culpable. Es decir, el personaje no solo acaba saliéndose con la suya, sino que casi consigue engañar al lector. De ahí que al final le haya dado un 7 y no el 5 o menos que le iba a dar. Subrayé una parte, que puede servir como muestra del mundo que Ignatius se ha creado y que se cree, cuando llama el dueño de los perritos a Ignatius para que se lo devuelva todo y, al coger el teléfono la madre, le pregunta si está borracha. La madre entonces le recrimina a Ignatius:

«—¿Qué le dijiste de mí, hijo? ¿Le dijiste que era una borracha?
—No, claro que no. Eso es ridículo. Yo no hablo de ti con la gente. Puede que él haya hablado contigo otras veces que estuvieses bajo la influencia… Puede que te citaras incluso con él, yo qué sé. Una juerga beoda en varias boites salchichescas.»

Por tanto, mi consejo al que se empiece el libro es que intente aguantar, que luego merece la pena el final, pero que se prepare para un mundo sórdido donde irrita bastante la forma en la que el personaje ve el mundo, aunque a veces tenga razón y gracia, como cuando se queja del daño que han hecho autores clásicos como Mark Twain.

Lo siguiente que me leeré seguramente sea Rayuela.

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6 comentarios en “La conjura de los necios de John Kennedy Toole (nota = 7,0)”

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