La verdad sobre el caso Harry Quebert (nota = 6,3)

Todo empezó cuando vi el nombre de Joël Dicker en El Cultural del ABC y decidí comprarme por Amazon La verdad sobre el caso Harry Quebert y regalárselo a mi madre. Todo empezó mal, porque mi madre ya lo había comprado en verano y ya se lo había leído. Lo bueno es que ahora se lo había dejado a una amiga, así que por lo menos no teníamos los dos ejemplares en casa, y encima mi madre me dijo que era muy bueno y muy entretenido.

Pues no. La idea de la novela no está mal y se lee rápido, es verdad, pero, para empezar, es excesivamente larga o innecesariamente larga, mejor dicho. Es una historia que se podría haber contado en menos páginas. De hecho, al final la resume el protagonista en menos de 20 páginas y uno se entera de más cosas. Además los personajes son estúpidos: o no se enteran bien de cosas que son obvias o cuentan las cosas de manera encriptada sin venir a cuento o no preguntan cuando tienen que preguntar. Con ese tipo de trampas juega Joël Dicker, saltándose entre otras las reglas de Agatha Christie, cometiendo incongruencias, engañando al lector de una forma burda. Es verdad que la novela refleja a su vez una novela escrita con prisa, en la que no hay tiempo para verificar la información, pero no por eso hay que condenar al lector a leer de más sin darle la posibilidad de adivinar cosas.

En general, coincido plenamente con lo que se afirma sobre la novela en este blog : “Es un libro bien fabricado, que no escrito”. Yo llegaría incluso a decir que hay partes que no están ni bien fabricadas. Y más cuando uno se acerca al final. Al margen de lo mal resuelto que está el tema de la enfermedad de Nola, por ejemplo, el momento de desvelar al asesino recuerda al final de un capítulo de Scooby Doo en el que le quitan la máscara al malo y resulta ser otro, pero vuelve a tener una máscara y es otro y así unas cuantas veces. Vamos, que parece que Joël Dicker ha ido escribiendo la novela según le iban llegando ideas y tratando de justificar lo escrito antes a la fuerza. Puede que lo haya hecho para reflejar cómo lo habría escrito el protagonista Marcus Goldman, pero creo que no lo consigue hacer de manera adecuada.

En definitiva, es un libro fácil de leer, que engancha, que crea expectativas, pero que decepciona a medida que va avanzando. Es una pena porque la idea no es nada mala. A mí me encantan las novelas en las que una parte cambia completamente su sentido dependiendo de la forma, el contexto y el momento en los que se lea, pero aquí se hace de una forma facilona e imposible de predecir para el lector por falta de datos y, sobre todo, porque los protagonistas no preguntan lo que tienen que preguntar, bien porque no les da tiempo o porque se les olvida o porque son un poco cortos. Quizás es culpa mía por ver demasiados capítulos de Bones y de Castle, pero no sé. La verdad es que el libro podría pasar por un capítulo de alguna de estas series.

Por otra parte, a mí, la verdad, se me habrían ocurrido otros finales mucho mejores, puestos a engañar y manipular, como que a la que vio Deborah Cooper no era Nola (en ningún momento lo dice) y que Nola muriera días o meses más tarde, o que el propio Marcus Goldman confesara al final que él fue el asesino y que escribió la novela para encubrirse. Eso sí, por destacar algo bueno, la novela me ha despertado las ganas de escribir de una vez la novela en la que llevo meses pensando.

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7 comentarios en “La verdad sobre el caso Harry Quebert (nota = 6,3)”

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