Sonatas de Valle-Inclán (nota= 6,6)

El otro día preguntaron en Saber y ganar por unas novelas que se estrenaron consecutivamente en 1902, 1903, 1904 y 1905. La respuesta era las Sonatas de Valle-Inclán. Dijeron que estaban entre las mejores novelas del siglo XX en la lista de El Mundo. Ya sabéis lo que me gustan las listas. Estuve buscando las Sonatas por casa, que seguro que las teníamos, pero no las encontré. Mi madre me dijo que se las había llevado mi tío. Pero otro día volvieron a hablar sobre ellas en Saber y ganar, en un especial sobre las mejores novelas del siglo XX, y apareció una foto de la edición de Austral en las que se veía que eran azules. Entonces caí dónde estaban en casa. Una vez terminada la segunda parte del Quijote y después de un fin de semana sin tiempo para leer, me puse con ellas. Decidí leer una cada día ‒son alrededor de 80 páginas‒ alternando su lectura con la de La física del futuro de Michio Kaku. Lo que sabía de ellas es que tratan del Marqués de Bradomín y de cuatro de sus distintos amores.

Aunque en Austral están en desorden cronológico, decidí empezar por la de otoño, que es la que salió en 1902, luego la de estío, luego la de primavera y luego la de invierno. Era la primera vez que leía seguido algo de Valle-Inclán, después de mi fracasado intento de leerme Tirano Banderas al entender solo una de cada cinco palabras (cuando era pequeño).

La percepción general es que están bien escritas ‒nada comparable con el Quijote‒, de manera algo poética y con palabras que me gusta aprender como «espolique» o, al menos, recordar y fijar. Mi madre dice que estas novelas le sorprendieron por lo modernas que son algunas palabras. A mí no me han parecido demasiado modernas, todo lo contrario, me han parecido más cercanas al Quijote, con pronombres enclíticos que son hasta difíciles de leer (nada más abrir uno de los libros para buscar alguno me sale «despojéme»). Los temas me han parecido un tanto ajenos y algo parecidos en todas las sonatas. Normalmente el Marqués llega a una casa donde se queda unos días y trata de ligarse o se liga a alguna, siempre de una manera un tanto forzada, incluso cuando ellas aceptan, tipo Volver a empezar, ahora que la he visto, pero de una manera como más indecorosa, por no decir sucia. Un donjuán, como dicen, pero más oscuro. Y siempre le pasa algo con alguien para que le quieran echar. Hay algunas frases de las de subrayar, como cuando se queda manco y dice que “en nuestra vida de hoy, basta y sobra con uno” porque tenemos dos brazos “como un recuerdo de las edades salvajes, para trepar a los árboles”, pero en general son historias bastante planas y con temas circundantes que no aportan demasiado.

La conclusión es que se puede leer una y ya está. Quizás la de estío es la que más llama la atención, aunque la de invierno tiene el aliciente de que sale lo de «feo, católico y sentimental». Otra opcion sería ver la película de Juan Antonio Bardem basada en las Sonatas. Yo, si la encuentro, la veré por curiosidad. Aquí un extracto en youtube con una de las frases llamativas:

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