La ladrona de libros (nota= 6,5)

Hace ya unos días que vi La ladrona de libros. No llegué a leerme el libro, así que tuve suerte de que sacaran la película rápido.

Lo que pasa es que la película en sí es bastante sosita y nada novedosa. Nada que no se haya visto ya en una película sobre algún pueblo durante la II Guerra Mundial, con su romance entre niños, su judío escondido, sus peleas entre vecinos, sus bombardeos y demás. Incluso el aliciente que podía tener lo de que la niña robe libros queda un poco al margen en la película. Salva los muebles Geoffrey Rush, que está impecable. Es bonito lo de la pizarra, pero no hay mucho más con lo que quedarse. Lo de quién es la de la voz en off  tiene su aquel, pero tampoco es para tira cohetes. Supongo que el libro será mejor.

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La verdad sobre el caso Harry Quebert (nota = 6,3)

Todo empezó cuando vi el nombre de Joël Dicker en El Cultural del ABC y decidí comprarme por Amazon La verdad sobre el caso Harry Quebert y regalárselo a mi madre. Todo empezó mal, porque mi madre ya lo había comprado en verano y ya se lo había leído. Lo bueno es que ahora se lo había dejado a una amiga, así que por lo menos no teníamos los dos ejemplares en casa, y encima mi madre me dijo que era muy bueno y muy entretenido.

Pues no. La idea de la novela no está mal y se lee rápido, es verdad, pero, para empezar, es excesivamente larga o innecesariamente larga, mejor dicho. Es una historia que se podría haber contado en menos páginas. De hecho, al final la resume el protagonista en menos de 20 páginas y uno se entera de más cosas. Además los personajes son estúpidos: o no se enteran bien de cosas que son obvias o cuentan las cosas de manera encriptada sin venir a cuento o no preguntan cuando tienen que preguntar. Con ese tipo de trampas juega Joël Dicker, saltándose entre otras las reglas de Agatha Christie, cometiendo incongruencias, engañando al lector de una forma burda. Es verdad que la novela refleja a su vez una novela escrita con prisa, en la que no hay tiempo para verificar la información, pero no por eso hay que condenar al lector a leer de más sin darle la posibilidad de adivinar cosas.

En general, coincido plenamente con lo que se afirma sobre la novela en este blog : “Es un libro bien fabricado, que no escrito”. Yo llegaría incluso a decir que hay partes que no están ni bien fabricadas. Y más cuando uno se acerca al final. Al margen de lo mal resuelto que está el tema de la enfermedad de Nola, por ejemplo, el momento de desvelar al asesino recuerda al final de un capítulo de Scooby Doo en el que le quitan la máscara al malo y resulta ser otro, pero vuelve a tener una máscara y es otro y así unas cuantas veces. Vamos, que parece que Joël Dicker ha ido escribiendo la novela según le iban llegando ideas y tratando de justificar lo escrito antes a la fuerza. Puede que lo haya hecho para reflejar cómo lo habría escrito el protagonista Marcus Goldman, pero creo que no lo consigue hacer de manera adecuada.

En definitiva, es un libro fácil de leer, que engancha, que crea expectativas, pero que decepciona a medida que va avanzando. Es una pena porque la idea no es nada mala. A mí me encantan las novelas en las que una parte cambia completamente su sentido dependiendo de la forma, el contexto y el momento en los que se lea, pero aquí se hace de una forma facilona e imposible de predecir para el lector por falta de datos y, sobre todo, porque los protagonistas no preguntan lo que tienen que preguntar, bien porque no les da tiempo o porque se les olvida o porque son un poco cortos. Quizás es culpa mía por ver demasiados capítulos de Bones y de Castle, pero no sé. La verdad es que el libro podría pasar por un capítulo de alguna de estas series.

Por otra parte, a mí, la verdad, se me habrían ocurrido otros finales mucho mejores, puestos a engañar y manipular, como que a la que vio Deborah Cooper no era Nola (en ningún momento lo dice) y que Nola muriera días o meses más tarde, o que el propio Marcus Goldman confesara al final que él fue el asesino y que escribió la novela para encubrirse. Eso sí, por destacar algo bueno, la novela me ha despertado las ganas de escribir de una vez la novela en la que llevo meses pensando.

El ahorcado, capítulo 1 de Da Vinci’s Demons (nota = 7,1)

Después de mucho tiempo amagando, al final empezamos con Da Vinci’s Demons. Me convenció el hecho de que se ambientara en la época de Leonardo. Soy de los que disfrutaron con El código da Vinci y con La cena secreta de Javier Sierra.

El capítulo empieza un poco mal, Leonardo es un poco gilipollitas, pero poco a poco la trama va enganchando. Los trucos que hace Leonardo, como lo de la paloma, y las respuestas que da molan y ya empiezan los misterios tipo El código da Vinci, así que se le puede dar una oportunidad al capítulo 2. Y encima salen cosas históricas de personajes tipo los Médici, los Borgia o los Sforza, que siempre he querido conocer mejor. Eso me ha recordado que tengo pendientes las miniseries respectivas.

Tirante el Blanco (nota = 4,2)

Después de ver Saving Mr. Banks, decidí abordar una de las novelas fundamentales, la mejor según Cervantes: Tirante el Blanco; pero en vez de leyéndome las mil páginas que tiene, viendo la película de Vicente Aranda y, a la vez, ir buscando los pasajes.

Yo pensaba que iba a ser tipo el Quijote, pero con más luchas. ¡Menuda decepción! En primer lugar, la película solo recoge la parte de Constantinopla y, en segundo lugar, son más líos de camas que de grandes batallas, aunque también las hay. Es decir, es más parecido a La Celestina que al Quijote. Y, según pude ir leyendo, en el libro es parecido. De hecho casi todo el libro son pequeños capítulos que recogen la intervención de alguien, más que una novela al uso. Pensándolo luego, la verdad es que recuerda bastante a Juego de Tronos, aunque con una historia un poco más simple. Ni siquiera encontré alguna frase que mereciera la pena destacar.

En definitiva, un desastre que ha hecho que se me quitara el ánimo de leerme las mil páginas de Tirante el Blanco, al menos de momento. ¡Una pena!

Saving Mr. Banks (nota = 6,8)

He puesto el título en inglés porque la vi en versión original, que de vez en cuando hay que ver alguna. Me había quedado con ganas de ver Saving Mr. Banks en el cine y la había olvidado hasta que el otro día me dijo un amigo que iba a verla. Yo no podía ser menos. Me esperaba algo parecido a Descubriendo Nunca Jamás, que recuerdo que me emocionó, pero, en vez de con Peter Pan, con Mary Poppins. Encima me encantó el musical en Nueva York, mucho más que el del Rey León. Lo único malo es que no me acordaba muy bien de la historia, de hecho, ni sabía quién era Mr. Banks antes de ver la película (es el padre en Mary Poppins). Pensaba que iba a ser Tom Hanks, pero Tom Hanks lógicamente es Walt Disney.

Pues bien, al final la película resulta bastante aburrida. La escritora, Pamela Travers, es un poco tediosa y excesivamente desagradable. Tom Hanks en cambio hace un gran papel como Walt Disney, sobre todo después de haberle visto en Capitán Phillips. Me gustó ver a Colin Farrell, con el que llevaba tiempo sin cruzarme. Lo malo es que su historia, que es la de la escritora de pequeña, estropea la película y le da un toque algo desazonador, supongo que para resaltar el contraste con la parte más tierna de la película, como cuando acaban en el tiovivo de Disneyland.

En general, la película no me llegó a emocionar. Uno de los mejores momentos es el de la cometa (Let’s go fly a kite) con los dos músicos, que estos sí aportan algo especial a la película. Y, sobre todo, me quedo con Paul Giamatti. Vaya cambio comparado con su actuación como Rhino en la segunda de las nuevas de Spiderman. Creo que deberían jugar más con las canciones conocidas, que es lo que al final pone la piel de gallina. Es gracioso cuando esconden lo de Supercalifragilísticoespialidoso. También produce cierto interés ver por qué la escritora no puede ver u oír algunas cosas, como lo de las peras, pero no está del todo conseguido. Lo de “Saving Mr. Banks” es porque el objetivo es conseguir una imagen favorable de un padre que fue un desastre.

Mi recomendación es que si la veis, veáis antes Mary Poppins, que supongo que yo me habré perdido muchas cosas porque la vi hace muchos años y en el musical el argumento queda eclipsado por la música y los trucos de magia.

Desde París con amor (nota = 7,8)

Acababa de volver de compras y tenía apenas una hora y 45 minutos antes de irme a una fiesta. Empecé a buscar películas que duraran poco. La elegida de momento era Desafío total, la antigua, que dura una hora y 48, menos los créditos, pero me acordé de Desde París con amor, que mi hermano y un amigo me habían recomendado el día que me recomendaron también Taxi. No duraba más de hora y media, así que era el momento perfecto. La única pega es que no estaba en ninguna de mis listas, bueno, sí, en la lista mental de películas de las que me habla la gente y no he visto.

Me habían prometido muchos tiros. Y así es. Acción todo el rato. La cosa empieza mal, porque sale Rhys-Meyers, que me suele resultar bastante odioso (sobre todo en August Rush), quizás aquí porque encima se llama Reece, casi como él. Pero el que de verdad mola es John Travolta. Aparece rapado y es el típico que no falla nada, nadie puede con él. Utiliza todo tipo de armas, incluso un lanzamisiles. No hay más que ver la portada de la peli:

Desde-Paris-con-amor

La pareja Travolta-Reece es muy parecida a la de Taxi (se nota la mano de Luc Besson): Reece es un personaje un poco tontito, al que tiene que espabilar Travolta. La peli está repleta de acción, con muchos tiros y peleas y, sumado a todo eso, la tensión de llevar un jarrón en las manos. Hay algún giro inesperado. Hay drogas, terroristas, musulmanes…

Así que es una película bastante recomendable para un rato tonto. Es corta y se pasa superrápido. No llega al 8, que es a partir de donde empiezo a considerar las pelis plenamente recomendables, pero se acerca. Eso sí, yo le habría puesto mejor música, a lo Guy Ritchie.

Payback (nota = 5,8)

Decidiendo qué película ver, mi hermano me dijo que la elegida era Payback. Rápidamente dije que no, porque siempre la he confundido con una que no me gustó nada en la que había una escena en un túnel, no sé si Paycheck o, como sugiere mi hermano, Daylight: Pánico en el túnel, lo cual tendría más sentido, pero la verdad es que no sé. El caso es que al final accedí a ver Payback.

Ya desde el principio me pareció ochentera, cosa que odio, pero sin ser ochentera, porque es del 99. A medida que fue avanzando empezó a parecer más un homenaje (o una parodia, aunque no tiene ni pizca de gracia) al cine negro. Se pasan todo el rato fumando, de manera exagerada y las escenas son excesivamente oscuras. La diferencia está en que a mi gusto, dentro del poco cine negro que he visto, esta película es bastante más desagradable, además innecesariamente que las del cine negro, pongamos El tercer hombre, que, si no recuerdo mal, tiene hasta toques de humor. Vamos, que es una mezcla desafortunada entre los ochenta y los cincuenta, por eso pienso que igual es una parodia.

Por otra parte, el argumento no está mal, pero los diálogos son de los lentos, de esos en los que los personajes, muy poco atractivos, por cierto, se quedan injustificadamente callados antes de contestar, si es que contestan. Esto hace que la película sea muy lenta a pesar de la acción. Eso sí, el final está bastante bien. Gracias a eso le he subido la nota, si no, igual no estaba ni en el 5. Un aliciente es que salen Lucy Liu, en un papel cuando menos peculiar, y Kris Kristofferson que, curiosamente, según leo, fue añadido al elenco una vez que hubieron echado al director, Brian Hegeland, ganador del Óscar por L.A. Confidential.

Ah, y para terminar otra curiosidad. El protagonista Porter está basado en el personaje Parker (como el de la película de Jason Statham) de Donald E. Westlake, con el seudónimo de Richard Stark. De hecho, Payback es un remake o reedición de A quemarropa de 1967, con Lee Marvin. Ya le he dicho a mi hermano que hay que ponérsela a mi madre sin decirle que es en la que se basa Payback.

Sonatas de Valle-Inclán (nota= 6,6)

El otro día preguntaron en Saber y ganar por unas novelas que se estrenaron consecutivamente en 1902, 1903, 1904 y 1905. La respuesta era las Sonatas de Valle-Inclán. Dijeron que estaban entre las mejores novelas del siglo XX en la lista de El Mundo. Ya sabéis lo que me gustan las listas. Estuve buscando las Sonatas por casa, que seguro que las teníamos, pero no las encontré. Mi madre me dijo que se las había llevado mi tío. Pero otro día volvieron a hablar sobre ellas en Saber y ganar, en un especial sobre las mejores novelas del siglo XX, y apareció una foto de la edición de Austral en las que se veía que eran azules. Entonces caí dónde estaban en casa. Una vez terminada la segunda parte del Quijote y después de un fin de semana sin tiempo para leer, me puse con ellas. Decidí leer una cada día ‒son alrededor de 80 páginas‒ alternando su lectura con la de La física del futuro de Michio Kaku. Lo que sabía de ellas es que tratan del Marqués de Bradomín y de cuatro de sus distintos amores.

Aunque en Austral están en desorden cronológico, decidí empezar por la de otoño, que es la que salió en 1902, luego la de estío, luego la de primavera y luego la de invierno. Era la primera vez que leía seguido algo de Valle-Inclán, después de mi fracasado intento de leerme Tirano Banderas al entender solo una de cada cinco palabras (cuando era pequeño).

La percepción general es que están bien escritas ‒nada comparable con el Quijote‒, de manera algo poética y con palabras que me gusta aprender como «espolique» o, al menos, recordar y fijar. Mi madre dice que estas novelas le sorprendieron por lo modernas que son algunas palabras. A mí no me han parecido demasiado modernas, todo lo contrario, me han parecido más cercanas al Quijote, con pronombres enclíticos que son hasta difíciles de leer (nada más abrir uno de los libros para buscar alguno me sale «despojéme»). Los temas me han parecido un tanto ajenos y algo parecidos en todas las sonatas. Normalmente el Marqués llega a una casa donde se queda unos días y trata de ligarse o se liga a alguna, siempre de una manera un tanto forzada, incluso cuando ellas aceptan, tipo Volver a empezar, ahora que la he visto, pero de una manera como más indecorosa, por no decir sucia. Un donjuán, como dicen, pero más oscuro. Y siempre le pasa algo con alguien para que le quieran echar. Hay algunas frases de las de subrayar, como cuando se queda manco y dice que “en nuestra vida de hoy, basta y sobra con uno” porque tenemos dos brazos “como un recuerdo de las edades salvajes, para trepar a los árboles”, pero en general son historias bastante planas y con temas circundantes que no aportan demasiado.

La conclusión es que se puede leer una y ya está. Quizás la de estío es la que más llama la atención, aunque la de invierno tiene el aliciente de que sale lo de «feo, católico y sentimental». Otra opcion sería ver la película de Juan Antonio Bardem basada en las Sonatas. Yo, si la encuentro, la veré por curiosidad. Aquí un extracto en youtube con una de las frases llamativas:

Taxi (nota = 6,7)

Después de una conversación con mi hermano y un amigoen la que salieron varias películas de acción, como A todo gas o Desde París con amor, decidí por fin ponerme a ver Taxi, pero la francesa de 1998. Uno de los grandes alicientes, aparte de que hay continuación y adaptación americana, era que yo creía que salían tías buenas, pero luego vi que solo Marion Cotillard, que tampoco es para tanto, y una rubia.

La verdad es que la película me sorprendió desde el principio. Yo pensaba que iba a ser tipo A todo gas, que también quiero ver, en plan carreras, pero con taxis, y que no iba a tener el humor que tiene. De hecho los personajes sorprenden bastante. Que el protagonista sea un policía un poco tontito que vive con su madre no me lo esperaba para nada. Me esperaba también más música y más acción. Se nota quizás demasiado que es una película europea, con ciertos matices que a veces me recordaron a Torrente. Hay cosas que molan, como que el tío vaya a más de 200 o cuando dice que pensaba que las señales de circulación eran para patinadores. La persecución final está bien también, con la fantasmada final. Pero yo creo que podrían haber sacado más de los personajes. Al final se queda en una película un poco simple que incluso a ratos se hace un poco larga y eso que solo dura 86 minutos.

De momento no veré las siguientes francesas y creo que tampoco la americana de 2004.

Jack Reacher (nota = 8,2)

Ayer vimos Jack Reacher, una medio actual en la que sale Tom Cruise y, además, Rosamunde Pike, que siempre anima. No teníamos ni idea del argumento, pero pensamos que si es de Tom Cruise se podía ver.

La peli empieza ya con un francotirador disparando a personas aparentemente al azar. Luego inculpan a otro. Rosamunde Pike es la abogada del inculpado, que parece claramente culpable por las pistas, pero, en vez de declarar su culpabilidad para reducir penas, dice que llamen a Jack Reacher. Y ahí es cuando aparece Tom Cruise, como un personaje misterioso, tipo el padre de Castle. Está muy bien elaborada la manera en la que van descubriendo que las pistas no son verdaderas y en la que van encontrando a los verdaderos asesinos, su móvil y cómo y por qué habían conseguido inculpar a otro. Hay peleas, una triple persecución de coches, sospechas, intrigas, sorpresas, tiros. La escena de los dedos es bastante impactante. Y el desenlace es trepidante. Además, la espera hasta que aparece Robert Duvall ‒que se sabe que sale porque se ve en los créditos del principio‒ merece la pena porque luego da un toque aún mejor a la película. Mola mucho la escena en la que Robert Duvall está con el ojo guiñado; no voy a decir por qué.  Encima sale Richard Jenkins, un clásico que a mí me encanta. Ah y, como curiosidad, sale de actor Werner Herzog, el de Aguirre, la cólera de Dios.

Por todo esto, recomiendo verla. De hecho, he compartido la nota en Facebook para que la gente se anime.